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LA VERDADERA NACIÓN ZOMBIE.



Hace unos cuantos días tuve oportunidad de disfrutar un reportaje sobre las estrategias de los parásitos en la naturaleza, eso es algo que aparentemente no representa ninguna novedad, pues desde la escuela primaria se nos enseña que existen animales, generalmente insectos que parasitan a otros seres vivientes, y no solo a insectos, también a mamíferos, un ejemplo es la Tenia o Solitaria. Este insecto puede parasitar incluso a seres humanos, desarrollando larvas que ocasionan la Cisticercosis, o como en el caso de la Tenia adulta, que se hospeda en los intestinos. 

Pero encuentro novedosos a los parásitos a que se refiere el reportaje del que les comento, pues estos son de una naturaleza mas pérfida que la Tenia, ya que al ser hospedados dentro del cuerpo de su anfitrión, desactivan algunas de sus capacidades de defensa, o modifican su naturaleza sexual, o inhabilitan sus instintos para una nueva finalidad, la de ser esclavas de la especie que los infectó, así algunos peces se transforman al estar infectados para convertirse en apetitosos alimentos de aves que al digerirlos, favorecen dentro de sus organismos, a los huevos del parásito que infectó al pez. Algunos ratones infectados en lugar de huir de los gatos, son atraídos a ellos por el olor de su orina, para que al ser su alimento, los huevos de la especie que infectó al ratón se desarrollen dentro del organismo felino.

En todo caso los parásitos cambian la naturaleza del animal parasitado, esclavizándolo para existir a costa de su incapacidad para defenderse y dirigir sus actos. Según el reportaje los ejemplos de parasitos y anfitriones zombies son miles, y cada día se descubren nuevos ejemplos de parásitos que se apropian de otros seres vivientes, modificando su conducta, sus instintos y su integridad animal, para servir a otros con una conducta que les es impuesta sin que logren siquiera darse cuenta de su condición de esclavitud hasta su muerte.

En Mexico existe una especie sinuosa y perversa que parásita a nuestra sociedad, aunque fue concebida en favor de la libertad, el progreso y el buen gobierno, en México su naturaleza fue deformada, para recrear a una criatura vil que medra gracias a nuestra ingenuidad, y que se alimenta de las entrañas y de la riqueza de la Nación.

Su perverso mecanismo de atracción, reproducción y alimentación, inicia por aparentar servir a México, después convertir a los mexicanos en zombies, en seres que pueden parecer normales, pero cuyas capacidades de raciocinio, de independencia y de conciencia de su propia existencia y dignidad política desaparecen, para convertirnos en esclavos de los partidos políticos que nos infectan. Ninguno de ellos es menos perverso que cualquier otro, y aunque todos se proclaman distintos, todos son exactamente iguales. Aparentan ser distintos, para que nosotros tontamente caigamos en el juego de escoger entre ellos, cuando en realidad son solo el mismo parásito.

Los partidos han deformado la naturaleza de las cámaras legislativas, al convertirlas en vivero de alimañas sin voluntad, ni dignidad, cuyos legisaladores están descerebrados y sometidos a voluntades ajenas, y permanecen alimentándose de nuestra sangre, de la riqueza de México, Son cuevas de chupasangres que solo perpetuan el latrocinio contra México, mientras medran para sobrevivir. Otro tanto ocurre en el Poder Judicial, donde los ministros son enquistados por su lealtad a la pandilla partidista que los puede imponer.   En fin, los partidos saben que como depredadores, deben compartir el poder y la riqueza que aun queda en este país.

Por último, así como los parásitos de la naturaleza, no dejan morir a su víctima, pues la necesitan viva para alimentarse de ella, los partidos políticos y sus dirigentes, cuidan que la sociedad mexicana no muera para extraerle hasta la última gota de sus jugos vitales, pero cuidando que no seamos conscientes de nuestro sometimiento, y así seguirán parasitándonos sin contemplaciones, hasta que algún día solo seamos un despojo social inánime.

Por Antonio Limón López.

PAR DE FRACASADOS.


El pasado 27 de febrero se conmemoró el onomástico de José Vasconcelos, quien fuera fundador de la Secretaría de Educación Pública, creador del lema de esa casa de estudios y refundador de la Universidad Nacional de México, ahora Universidad Nacional Autónoma de México, escritor prolífico, revolucionario e intelectual verdadero, gran promotor del libro, creador de las misiones culturales y reconocido como “Maestro de América”. José Vasconcelos Calderón nació en Oaxaca el día que ya mencionamos de 1882. 
En ese mismo día, pero del año 1897, nació en Batopilas Chihuahua, Manuel Gómez Morín, mencionado más que nada por ser el fundador del Partido Acción Nacional, fue un distinguido abogado que fundó el sistema financiero del México post revolucionario, fue también rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, y aunque es poco recordado por ello, fue sobre todo un demócrata. 
Confieso que siempre me sorprendió que estos hombres tan distintos en carácter y personalidad, pero tan próximos entre sí por su fe religiosa, y su urgencia de aportar a México lo mejor de lo que fueron, uno como intelectual filosófico y político, inspirado en la educación y formación de los mexicanos, y el otro, inspirado en la modernización y democratización de nuestro país, hayan nacido el mismo día aunque de años diferentes. Incluso el orden de su nacimiento: Vasconcelos primero, 15 años antes que Gómez Morín, me parecía el orden perfecto. 
Vasconcelos vivió y fue educado bajo el positivismo porfirista, pero fue influido por la reacción civilizadora contra este dogma cruel y despiadado que justificaba todo en aras del progreso, considerando a las personas como piezas prescindibles al gusto de la imprescindible minoría dirigente. Su compromiso lo hizo formar parte de la lúcida intelectualidad que participó en la Revolución, al lado de Antonio Díaz Soto y Gama y Martín Luís Guzmán. 
Manuel Gómez Morín fue la primera generación postrevolucionaria, pero que tuvo relación con los sonorenses que se apoderaron de ella, tal como ocurrió también con Vasconcelos pues fue el Secretario de Educación de Álvaro Obregón, en tanto que Gómez Morín fue el cerebro de los profundos cambios en el sistema financiero mexicano llevados a cabo por Plutarco Elías Calles, pero cuya primordial preocupación fue la democratización de México, que llevó a cabo, en un primer paso al fundar al Partido Acción Nacional. 
Por desgracia ambos fracasaron rotundamente, ni la educación liberadora en la que creía Vasconcelos, ni la Democracia igualitaria a que aspiraba Gómez Morín triunfaron, ambas fueron derrotadas por una clase política caracterizada por la ignorancia, formada con políticos cuyas cabezas carecen de libros y de ideas, donde solo tienen cabida las ambiciones, el dinero, la ruindad y el acomodo. De la misma triste manera la Democracia es solo un nombre, un pretexto, para que los depredadores usurpen el poder en México dentro de un sistema anti democrático, que para consumarse envileció al PAN hasta convertirlo en otra pandilla más, en otra cueva de bandidos y patanes. 
Sí! fracasaron José Vasconcelos y Manuel Gómez Morín. Hoy en México carecen de verdaderos seguidores, y sus ideales y metas políticas han muerto en el camino de podredumbre, envilecimiento y de esa simulación mexicanísima que todo lo corrompe y aniquila. Por eso es que tanto Vasconcelos como Gómez Morín son un par de fracasados, simplemente porque en el México de hoy imperan únicamente, triunfalmente, no el libro, ni la democracia, sino el asno y el dedazo. 

Por Antonio Limón López
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