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DE REPRESENTANTES DEL PUEBLO A SIMPLES BUROCRATAS


Con motivo de la discusión de las leyes reglamentarias conocidas como TELECOM, fueron turnados a la Contraloría Interna del Senado por incurrir en “Conflicto de intereses” los senadores Javier Lozano Alarcón, Emilio Gamboa Patrón, Ninfa Salinas Sada, Arely Gómez González, Luis Armando Melgar Bravo y Juan Gerardo Flores Ramírez; y los diputados Carlos Jorge Mendoza, Federico González Luna, Laura Ximena Martel, Antonio Cuéllar, Javier Orozco Gómez, Enrique Cárdenas, Homero Niño de Rivera, Patricio Flores y Rubén Acosta Montoya. 
Este grupo de legisladores es reconocido como la “Telebancada” por ser los esbirros del duopolio “Televisa-Televisión Azteca” quienes tienen la misión de garrotear a “Telmex-Telcel-América Movil” o más claro a Carlos Slim, dejando intocado, indemne y a salvo al monstruo duopólico de Emilio Azcárraga y Ricardo Salinas Pliego, que son los enemigos jurados de la celebridad de “Forbes”. 
La acusación contra la “Telebancada” no es un acto intrascendente, por principio de cuentas es el segundo capítulo de la arremetida contra la diputada Purificación Carpinteyro, a quien acusaron de divulgar información “secreta”, obtenida como diputada secretaria de las comisiones de Comunicaciones y Radio y Televisión. También fue acusado de incurrir en “Conflicto de intereses”, puesto que ella intentó hacer un negocio a partir de las leyes que ella misma discutiría y votaría dentro de esas dos comisiones, para beneficiarse a sí misma. 
Todos se lanzaron contra Purificación Carpinteyro y la obligaron a NO intervenir en los debates de las comisiones, es decir a disculparse de participar, a cambio le concedieron que permaneciera cobrando los cuantiosos “dineros extras” que le corresponden por pertenecer a esas comisiones. En pocas palabras, la “castigaron”, pero la “contentaron” con dinero constante y sonante. 
A nadie sorprendió tan salomónica solución, pues el dinero no es de la bolsa personal de los comprensivos líderes de los diputados y senadores, sino de todos los mexicanos. Quienes le exigieron a Carpinteyro su retiro del debate sobre las leyes TELECOM, adujeron que violaba leyes que le exigen a los burócratas no revelar la información que adquieren en el ejercicio de sus funciones y por otra parte, le dijeron que al beneficiarse con las leyes que ella misma crearía aprobándolas y votándolas, se erigía en “juez y parte” por lo que era obvio el “Conflicto de intereses”. 
Sin embargo, es absurdo que un legislador pueda estar sujeto a las leyes que prohíben a los burócratas divulgar la información que en ejercicio de sus funcione conocen, pues los diputados no son “burocratas”, ni “empleados públicos”, ni siquiera “servidores públicos”, los legisladores son la representación misma del pueblo, según se desprende de este artículo constitucional:
“Artículo 39. La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno."
Así la soberanía reside en el pueblo y este tiene en todo tiempo el inalienable derecho a alterar o modificar su forma de gobierno, lo cual se hace precisamente mediante los legisladores. 


El diputado representa al pueblo soberano, y en ese carácter no es empleado, ni subordinado burocrático, es el jefe, el patrón. Así que no existe ninguna información que sea del conocimiento de los legisladores que estos estén obligados a mantener en secreto, ellos son soberanos para decidir qué información divulgan, a quién se la divulgan y cuándo la divulgan. Ellos son directamente los propietarios de toda la información del Estado.
Otra estupidez consiste en afirmar que un legislador puede incurrir en “conflicto de intereses” por proponer, discutir y votar leyes que se le puedan aplicar al mismo legislador, pues todas las leyes, todas las leyes de este país, se le pueden y deben aplicársele a todos y cada uno de los legisladores. ¿Acaso los legisladores que propusieron, discutieron o votaron el Código Penal Federal están exentos de su cumplimiento?. ¿Acaso los legisladores están exentos de pagar el IVA?.
Claro que los legisladores de la Telebancada son una partida facciosa, de lacras que van muy a tono con nuestros restantes legisladores, que se arrastran ante las instrucciones de sus dirigentes partidistas, estos si involucrados hasta las cachas en la delincuencia organizada que es la política mexicana, pero eso es distinto a sentar el negro precedente de que los diputados deben guardar en secreto lo que saben y no deben votar leyes, que según el criterio de los líderes de las facciones legislativas los hagan incurrir en “Conflicto de intereses”.
Por Antonio Limón López.
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