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El extraño caso de Gustavo Madero



Sobrino nieto de Francisco Ignacio Madero, el mártir de la Democracia que fue asesinado en nuestra revolución, Gustavo Madero Muñoz es un caso emblemático de la contradicción política nacional, que por cierto no es privativa de nuestras instituciones, sino característica de las personas de carne y hueso, incluyendo a nuestros dirigentes, a nuestros pensadores, en pocas palabras a todos, desde el pícaro de la esquina hasta aquellos que son nuestros más preclaros prohombres.

Como dirigente nacional del Partido Acción Nacional visitó  Baja California el 23 de octubre recién pasado, para entrevistarse con los ante-pre-candidatos a la gubernatura del estado, vino acompañado de su séquito de turistas y de su infaltable encuesta realizada por la misma encuestadora que afirmó campanudamente que Luisa María Calderón había ganado las elecciones de Michoacán, también trajo el discurso antidemocrático que seguramente despertó a sus tíos abuelos Francisco Ignacio y Gustavo Madero González para hacerlos que se revolcaran asqueados al escucharlo.

Para el dirigente nacional del PAN todo lo que importa es ganar la elección para gobernador que se celebrarán en 2013, quiere ganar al precio que sea incluso al de la indignidad, ya el PAN ha cometido ese tipo de bajezas con su militancia y con sus simpatizantes, en Oaxaca el CEN del PAN impuso a dedo al perredista Gabino Cue, diluyendo la presencia albiazul en ese estado, en Guerrero siendo candidato Marcos Efrén Parra Gómez, el CEN lo obligó a renunciar en favor del expriista Angel Heladio Agurre Rivero y el PAN  ni siquiera obtuvo los votos siquiera para sobrevivir como partido con registro estatal, por lo que lo perdió, en Sinaloa postuló al priista Malova, que ya le hizo el feo al PAN ahora que es gobernador y volvió el PRI a la presidencia de la República, eso más o menos ocurre en Baja California Sur donde Marcos Covarrubias usa una camisa roja y en Puebla, donde Rafael Moreno Valle ya tiene un pie en el tren priista y el otro en el PANAL. 

Pero no solo eso, la cosecha de candidatos “ciudadanos” (¿habrán candidatos extranjeros?) ha traído al PAN todo el lumpen político de los trepadores y fariseos de la política, hasta el punto que no existe uno solo que valga mas de un céntimo partido por la mitad, pero eso no le importa a Gustavo Madero Muñoz que está dispuesto a regalar la candidatura a cualquiera que su encuestadora marca patito le indique, haciendo caso omiso de los panistas que tienen toda su vida luchando por la democracia y por la dignidad, pues Baja California fue un baluarte del panismo hasta que Felipe Calderón y sus compinches Germán Martínez y Cesar Nava lo ofertaron como si fuera una mujerzuela.

La intervención de Felipe Calderón en Baja California lo llevó a perder de todas todas en las elecciones locales intermedias, conservando solo la gubernatura que se había ganado tres años antes, también fue barrido en las elecciones federales por el PRI, toda vez la pésima estrategia de campaña que el PAN nacional presentó, los candidatos a diputados no recibieron ni siquiera boletos de autobús para sus campañas y Gustavo Madero cobardemente se escondió esperando que terminara la elección sin perder su azul hueso.

Este sujeto que físicamente parece la reencarnación de Francisco Madero, es sin embargo la reencarnación de algún dirigente pillastre del PRI antediluviano, a contrario de sus tíos abuelos que demostraron ser valientes hasta la muerte, en particular Gustavo, el actual dirigente del PAN es un hombre temeroso y calculador, se ocultó durante la campaña presidencial y no colaboró en nada que no fuera estorbar en la campaña de Josefina Vázques Mota y ahora le cedió a Felipe Calderón la otrora dignísima fundación Rafael Preciado Hernández quien puso en ella al hampón de Juan Francisco Molinar Horcasitas para que escudado en ella perpetre la manipulación de la elección en Baja California y en otros estados en 2013, este acto de cobardía dejó en manos de Molinar el manejo de la tentativa de intervención en las elecciones por medio de una encuesta que va a llevar  a cabo Nodo, la empresa de la familia Woldenberg y por medio de una serie de actos de inducción contra los candidatos que tienen derecho a inscribirse como tales.


A diferencia del 2009 cuando el CEN del PAN sorprendió a todos los panistas con sus mañas aprendidas de los peores priistas, como son el dedazo, la imposición, la convocatorias trucadas, las negociaciones indignas y espurias, era cuando los panistas de México y de Baja California todavía creíamos que nuestros dirigentes y nuestro presidente del PAN y de la república eran personas dignas de respeto y no barraganes degradados, pues ahora los panistas de Baja California nos aprestamos a defendernos no de los adversarios históricos del PAN sino de sus ahora dirigentes, ningún respeto nos merece este mequetrefe de Gustavo Madero que solo ha sido bueno para escalar posiciones dentro del partido diciendo un montón de frases edulcoradas, recuerdo cuando dijo que quería “ser presidente del PAN del que se enamoró” y que los últimos 100 años han sido para  "desperdiciar la democracia", cuando él mismo es uno de los promotores de la antidemocracia dedocrática, encuestocrática a la manera del PRI y de sus entenados del PRD.

La solución para el PAN es la congruencia con las prácticas democráticas que practicó por norma hasta antes del 2009, sin dejar de reconocer que para ese año ya existían desviaciones y malos síntomas, pero  esencialmente el PAN era el único que seguía la ruta democrática, en fin sufrimos la traición y ya sabemos quiénes son los traidores a la democracia panista, si Gustavo Madero quiere hacer una encuesta pues que la haga, pero eso no significa que valga un centavo, en todo caso debe lanzar la convocatoria conforme a los estatutos y con alianza o sin alianza, con convenio con otros partidos o sin convenio, se tiene que agotar la vía democrática interna, afortunadamente ya estamos advertido, hubiéramos querido que Madero se comportara, sin lo cursi que es, como como sus tíos abuelos o como cualquier panista demócrata y no como otro astuto tramposo, de esos que se llaman "ciudadanos" para esconder su apatía y su codicia, pero no nos dejaremos engañar otra vez. 

Por Antonio Limón López


¿La Guerra de Calderón?



La lucha contra la delincuencia organizada que en otras partes del mundo es llevada y soportada estoicamente, en México adquiere rasgos inusitados, se convierte en un motivo de escarnio y de descredito generalizado, entre nosotros es la “Guerra de Calderón”, y sin duda esta "guerra" fue otro protagonistas de la elección, en primer lugar por el gran efecto económico y social que tuvo dentro de las finanzas de todo s los gobiernos, pues los presupuestos tanto de las fuerzas armadas como de la Secretaría de Seguridad Pública se vieron incrementados sensiblemente, y por otra parte la estructura gubernamental sufrió varias fracturas, la primera puso en duda la legalidad de la participación del ejército como agencia investigadora de ilícitos, como es el caso de los delitos de delincuencia organizada o contra la producción y comercialización de las drogas, otra desacreditó la viabilidad de las fuerzas policíacas locales, estatales y municipales, frente a las federales, ya que el presidente de la república abiertamente promovió la centralización de todas las fuerzas de policía bajo el "mando único" y ante la imposibilidad de materializar este propósito, se creó un sistema de castigos y premios con los recursos económicos que la federación debe entregar a los municipios y estados, mediante el cumplimiento de ciertos “controles de confianza”.

El presidente Calderón dio la cara a las críticas desde que estas aparecieron, algo que fue mucho antes de la elección presidencial, desde el inicio de su gobierno, sus defensas eran las que se podrían esperar de un abogado, “mientras existan los delitos contra la producción y comercialización de las drogas en México, será la obligación del gobierno aplicar esas leyes y castigar a quienes cometen esos delitos” pero abiertamente agregó que si las fuerzas policíaca ordinarias no eran suficientes o se carecía de la confianza en ellas, entonces se recurriría a las fuerzas armadas, esto no fue ninguna novedad, pues desde tiempos del presidente Luís Echevarría el ejército realiza labores de policía en Sinaloa, instalando retenes en las carreteras de todo el norte de la república, efectuando detenciones y destruyendo plantíos de drogas, en tiempos del presidente Carlos Salinas fue incluso utilizado para detener al líder petrolero Joaquín Hernández Galicia, “la Quina”.

En sus primeras etapas la producción de drogas fue combatida por autoridades estatales y federales, pero ante el crecimiento de la actividad criminal durante finales de los años sesenta, se optó por concentrar la competencia en las autoridades federales exclusivamente, lo que desembocó en un proceso de corrupción irreversible de la policía judicial federal y de los agentes del ministerio público de la federación, sin embargo la corrupción no se limitó al ámbito policiaco o judicial, se extendió a las autoridades políticas de todo tipo y nivel, a los medios de comunicación y a los negocios de prominentes empresarios, a las familias ilustres y de buen nombre. Nadie parecía estar ajeno a la tentación de los recursos ilimitados de los traficantes y la corrupción dio a todo el que quisiera la oportunidad de llevarse una tajada de las utilidades del narcotráfico, negocio cuyos clientes únicos eran nuestros adinerados vecinos del norte, que desde el término de la guerra de Vietnam se convirtieron en grandes consumidores de todo tipo de drogas.

Cuando en el 2000 el Partido Acción Nacional ganó las elecciones, los mexicanos esperaban que este cambio histórico trajera grandes cambios en el país, incluso los adversarios priistas y perredistas simpatizaban con Vicente Fox y todos daban por descontado que el primer objetivo del nuevo gobierno sería la corrupción generalizada y un ataque a la delincuencia organizada más en serio que en el pasado, sin embargo pronto quedó claro que el único interés del nuevo gobierno fue el de tratar de materializar las reformas que, con nula fortuna, había intentado antes el presidente Ernesto Zedillo Ponce de León y que eran las de abrir PEMEX a la inversión extranjera en ciertos rubros y en lo fiscal,  cobrar el IVA en medicinas y alimentos. Nunca estuvo entre las prioridades de Vicente Fox acabar con la corrupción, o enfrentar el enorme poder de la delincuencia organizada.

Fue precisamente durante el gobierno de Vicente Fox cuando se escapó de una de las prisiones de “alta seguridad”, Joaquín Guzmán Loera alias “el chapo”, el poderoso líder del Cartel internacional de delincuentes originario del estado Sinaloa,  lo hizo sin disparar un solo tiro y sin romper un solo candado o remover un gramo de tierra del patio, ocurrió de forma tan limpia y los resultados de la investigación se toparon con una muralla de silencio que desde entonces se ha dicho, y así lo han mencionado la periodistas especializados en el narco, que esa fuga debió autorizarse desde “el más alto nivel en el gobierno de la república”, actualmente el “chapo Guzmán es el delincuente más poderoso y más buscado en México y muy probablemente en el mundo.

Por cierto que el tema del narcotráfico ha vendido millones de libros, algo notable en un país que es ejemplo de malos lectores, esas historias relatan crueles guerras entre carteles de narcotraficantes, amoríos entre amapolas y matas de mariguana, son historias de familias enteras marcadas por el dinero, las armas y la muerte, son crónicas de políticos venales y de comerciantes astutos que van por su parte, de venganzas, de lealtades absolutas que terminan con un tiro en la nuca, de secuestros, de violencia. Es claro que el narco creó una cultura con su propia música, su ropa, sus anécdotas y con su propia herejía religiosa, con su propia forma de honrar a sus muertos, héroes y santos.

En cuanto a la violencia, existen versiones de que la escalada de mortandad que México padece desde el 2006 no es nueva, que en otros años pudo superar los 60 o 70 mil muertos, pero que no existe datos documentados ya que no existía ningún sistema de monitoreo en este tema, al sexenio que se le supone con una violencia equiparable o superior a la actual es al de Carlos Salinas de Gortari y en cuanto a focalización de la violencia, se considera que durante el gobierno de Luís Echeverría fue el estado de Sinaloa el escenario donde impero una extraordinaria violencia con la tristemente “Operación Cóndor”, pero hay que decir que pese a todo, nadie imaginó en 2006 que la delincuencia fuera a arrojar más de 60 mil homicidios en seis años, nadie pudo imaginar los niveles de crueldad que se vieron en 2008, cuando se pusieron de moda los descabezados, los colgados y los “empozolados”, además de los homicidios, miles de personas han desaparecido (25 mil entre 2006 y 2011), algunos de los cuales son buscados infructuosamente por su padres, miles de cuerpos desconocidos permanecieron en la “morgue” a espera de que alguien los reclamara sin que ocurriera esto y miles yacen sepultos sin identificación alguna. 


La mortandad es tan grande en ciertas regiones del país, que las autoridades forenses delegan en algunos pueblos plenas facultades a las funerarias, que son habilitadas para hacer necropsias, recoger muestras biológicas, tomar huellas digitales, identificar a los cuerpos, fotografiarlos y sepultarlos de acuerdo a los deseos de los familiares, cuando se hicieren presentes. Si aceptamos el término “guerra” para  darle algún sentido a esta matanza, deberemos también decir que no es una guerra de precisión, ni de baja intensidad, por el contrario es una guerra a gran escala, que ha causado más muertes que las ocurridas durante todas las batallas de la revolución mexicana o durante las de la guerra de independencia y reforma, más que las que arrojó la intervención francesa y solo las guerras contra Estados Unidos las superan.

Las organizaciones delictivas son acosadas por las autoridades, pero en mucho mayor medida por la guerra permanente entre ellas, ya que su misma existencia es amenazada por otras organizaciones criminales que les pelean las rutas de tráfico, los clientes, los proveedores, los plantíos y además se enfrentan a enemigos en el interior de sus organizaciones que a la primer oportunidad se rebelan y atacan a sus jefes,  para separarse y formar sus propias organizaciones, es una guerra donde se utilizan las mismas estrategias militares desde Julio César, los carteles viven bajo la amenaza de divisiones internas fomentadas por sus enemigos externos, y no solo los lideres sino algunos lugartenientes son altamente cotizados vivos o muertos tanto por las autoridades como por los carteles rivales, por lo que sostenerse en el liderazgo y mantener el rumbo de la empresa es algo que merece reconocimiento aunque sean criminales.

Pero en cuanto a la participación en la política, no existen estudios seriamente documentados sobre la probable participación en  elecciones anteriores y con seguridad no los habrá sobre la recién transcurrida, ni sobre la forma en que operan los carteles en nuestra vida política, por desgracia este tipo de investigaciones científicas carecen de lugar en el esquema de la lucha contra la criminalidad en México, por lo que si existiera un centro de estudios sobre la delincuencia organizada, estará solo en proyecto en las gavetas de algún escritorio empolvado en el sótano de la Secretaría de Seguridad Pública. Sin embargo es un hecho que la delincuencia organizada actúa en lo político, recientemente la fundación Konrad Adenauer dio a conocer en el libro “Siguiendo la ruta del dinero en Centroamérica: lavado de dinero y sus implicaciones en la seguridad regional” que en México se lavan 10 mil millones de dólares al año y los criminales cuentan con enormes recursos económicos para poner contra la pared a nuestros cuerpos famélicos policiacos locales, que son perseguidos por los sanguinarios carteles multimillonarios y por la burocracia de la Secretaría de Seguridad Pública, que los mantiene mal armados y a pan y agua en el frente de batalla, y también los recursos de los delincuentes se utilizan para apoyar campañas políticas.

Más allá de lo anterior, en México contamos con pruebas de la participación de la delincuencia organizada en nuestra política nacional, algunos alcaldes han sido asesinados, el candidato a gobernador del estado de Tamaulipas Rodolfo Torre Cantú fue asesinado en plena campaña electoral, y por otro lado pero precisamente en relación a las elecciones de ese estado, el 2 de febrero del 2010, el dirigente nacional del PAN Cesar Nava, de manera formal y con la caradura que le es propia, dijo: "En el caso de Tamaulipas, el Comité ha aprobado designar candidato que es el método excepcional", previsto en el Estatuto, pues "es de todos conocidos la posible influencia del crimen organizado en la designación de candidatos" y "Estaremos conscientes y tranquilos, sin someternos a ninguna presión y a ningún chantaje"

Por desgracia en la mayoría de los casos el gobierno del presidente Calderón que es el competente en materia de delitos federales como los vinculados a armas de uso exclusivo del ejército, tráfico de drogas no ha sido muy exitoso en sus investigaciones contra los grandes delincuentes ni contra los políticos a los que ha procesado penalmente tal es el caso de Gregorio Sánchez, al que se acusó de diversos delitos relacionados con la Delincuencia Organizada en particular con el de “lavado de dinero” supuestamente proveniente del narcotráfico, justo cuando era el candidato del PRD al gobierno de Quintana Roo, durante el mismo gobierno de Felipe Calderón fueron detenidos una veintena de alcaldes de Michoacán acusados de colaborar con la delincuencia organizada en sus municipios, tanto los alcaldes como el propio Gregorio Sánchez fueron liberados después de un tiempo, por lo que respecta al candidato a Gobernador de Guerrero y ex alcalde de Acapulco Manuel Añorve, se filtró al cierre de la campaña desde la PGR que un testigo protegido, declaró a la fiscalía que este habría recibido 15 millones de dólares, salvo el desprestigio la cosa no pasó a mayores y la procuraduría así lo hiso saber pasadas las elecciones, otro caso distinto es el del ahora exdiputado federal Julio César Godoy Toscano, que en 2010 tomó posesión de su encargo y posteriormente fue desaforado para que se le siguiera un proceso por delitos tipificados por la legislación contra la delincuencia organizada y continúa prófugo. Es cierto que se sospecha que el presidente Calderón recurría a todo con tal de tomar ventaja electoral o para asegurar el paso franco a sus favoritos, pero es un hecho que el asesinato de Torre Cantú, el desafuero a Godoy y la aprehensión de los alcaldes michoacanos, entre ellos varios panistas, son pruebas de que la delincuencia organizada si interviene en la política.

También hay que considerar que las organizaciones criminales han evolucionado, a principios de los años setenta se concretaban a satisfacer el mercado norteamericano básicamente con mariguana, hasta que la guerra entre las bandas mismas por el mercado norteamericano y mexicano creó una situación de mayor violencia, con más dinero en juego, con mayor persecución en todas las rutas desde Sudamérica, hasta Canadá y Europa, y sumado a los síntomas antes mencionados debemos concluir que los criminales tiene problemas “políticos” en su relación con las autoridades y sobre todo, en el reparto de las rutas y zonas de influencia y poder. 


Una de las primeras posturas abiertamente políticas de los carteles criminales, fue la asumida por los “Zetas”, quienes se extendieron por toda la república, no solo en plazas donde pudiera haber grandes ganancias, sino incluso en regiones empobrecidas, llegaron ofreciendo “protección” a los pequeños comerciantes legítimos, organizaron grupos de sicarios para cometer todo tipo de delitos que produjeran ingresos, entre ellos destaca el “cobro de piso”, el secuestro y los asesinatos bajo contrato, así como el cobro de deudas impagadas por deudores morosos a sus acreedores, deudas legítimas, e impartían justicia expedita pero en nada salomónica, todo esto implica una organización “política” con fuerzas disuasiva y de represión, con líderes sociales y agentes recaudadores, hasta con un escudo oficial, tan grande fue su éxito y tan desmesuradas sus pretensiones, que pronto surgieron otras organizaciones criminales para liberar a los ciudadanos de los “Zetas”, así surgió “La Familia” que se propuso como un escuadrón de limpieza contra los “Zetas”, pero que se dedicaba a lo mismo pero con mejores “funcionarios”, este modelo ha seguido evolucionando pues compite contra los gobiernos legítimos desalentados por la pobreza y por la carencia de medios para defenderse.     

Entre las filtraciones que se escuchan, se dice que el imperio de Joaquín Guzmán, el “chapo” se extiende por todo el norte de México, gobernando literalmente a cientos de miles de personas, con un ejército regular de medio millón de sicarios, con una fortuna personal que lo coloca en la cima de los más encumbrados multimillonarios del mundo, a pesar de que cuándo dijo sus generales ante el agente del Ministerio Público, dijo ser un modesto agricultor, apenas con educación básica.

Si la delincuencia organizada como brazo armado y como gran alforja de riquezas faraónicas pone a temblar a México, desde la intelectualidad mexicana y latinoamericana se forjó un movimiento alimentado por nuestra animosidad contra Estados Unidos  y por el triunfo de las ideas mercantilistas o capitalistas, que aseguran que todos los males sociales son corregibles por la oferta y la demanda. La lista de intelectuales, políticos y empresarios que abogan por la supresión de todos los delitos que prohíben la producción y libre venta de todo tipo de drogas es impresionante, incluso existe un movimiento encabezado por el poeta Javier Sicilia que abiertamente propone al gobierno mexicano que legalice el comercio de todo tipo de drogas, el ex presidente Vicente Fox ha propuesto un “arreglo” con los delincuentes para permitirles que realicen sus actividades, sin causar víctimas inocentes.

Durante las elecciones presidenciales del 2012, la delincuencia organizada fue también un protagonista, pero no porque se haya demostrado que apoyara a algún partido, ni con dinero, ni con amenazas o con violencia selectiva, al menos no existen acusaciones directas en este sentido, los donativos, incluso los ilegales si se demuestra que los hubo, provendrían de empresas legítimas como bancos, medios de comunicación, abarroteras y donantes particulares en lo personal, pero no se ha señalado que ningún cartel estuviera apoyando específicamente alguna candidatura, como abiertamente ocurriera en Colombia, donde incluso Pablo Escobar Gaviria jefe del poderoso cartel de Medellín llegó a ser Senador suplente e incluso en 1982 fue uno de los invitados a la toma de posesión de Felipe González. Pero el verdadero protagonismo de la delincuencia organizada o del narcotráfico se debe a que fue un tema central de la campañas políticas este 2012, estuvo presente en todos los debates como tema oficial bajo la denominación de "Seguridad", y la sociedad debatió larga y profusamente el tema y las posturas de los candidatos, que en casi todos ellos fue la misma, combate a la delincuencia criminal y no a la legalización de las drogas.  

Sin embargo, hubo una campaña cultural de consecuencias políticas prácticas, fue una campaña de tono pacifista, que exigía “No más sangre” y que al mismo tiempo acusaba al gobierno del presidente Calderón de sostener una guerra fratricida y perdida de antemano, es obvio que esa “guerra” era el combate a la delincuencia organizada y en específico contra los narcotraficantes. Tan importante fue esta corriente social y cultural que las redes sociales se saturaron pronto con ese “pacifismo”, se elaboraron avatares para los usuarios de internet y desde las redes sociales se atacó al presidente Calderón y al PAN preferentemente, pero también a los medios de comunicación y a cualquier político o periodista que apoyara “la guerra de Calderón”, entre los más destacados objetores esta la casi totalidad de los intelectuales mexicanos empezando por Jorge Castañeda, Aguilar Camín y el actual Secretario Ejecutivo de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos Emilio Álvarez  Icaza , entre otros muchos.

A diferencia de los objetores pacifistas de Estados Unidos que casi en su totalidad lo eran por razones religiosas o éticas, los objetores mexicanos lo hacen por razones ideológicas, en este caso inspirado en que la “mano invisible del mercado” que todo lo corrige, corregirá el problema de manera sencilla, económica y duradera. La teoría aduce que la violencia y la delincuencia asociada a las drogas, no son producto de ellas, sino de la prohibición que las coloca como delito o como bienes que no están en posibilidad de comerciarse, que es una batalla perdida toda prohibición pues en la medida en que esta intenta imponerse mejoran las condiciones de mercado de los que quieren satisfacer la demanda, aumentando el precio y las consecuencias indeseables, por todo ello al momento en que dichas prohibiciones sean retiradas, y entonces sean “legalizadas” todas las drogas y se conviertan en mercancía legítima, los productores y comercializadores de las drogas lo harán al amparo de la ley y pagarán grandes impuestos, para combatir los efectos nocivos de las mismas en la sociedad, dejando a los delincuentes sin posibilidad de seguir actuando como tales.

Con este escenario fuimos a las campañas electorales, y como ya se mencionó el tema de la “Guerra de Calderón” tomó vuelo al extremo de que  el vicepresidente de Estados Unidos Mr Biden visitó nuestro país y se entrevistó con los tres candidatos con posibilidades reales, Josefina Vázquez Mota, Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador, los dos primeros afirmaron sin cortapisas que continuarían combatiendo a la delincuencia organizada y solo López Obrador se mantuvo argumentando que no era cuestión de ocurrencias y que lo consultaría cuidadosamente antes de decidir qué hacer.

En las redes sociales, que ahora tuvieron una gran importancia, aunque no decisiva, el lema y los avatares de “No más sangre” fueron dominantes al inicio de la campaña, pero poco a poco fueron dejados de lado, lo mismo el tema intelectual de la legalización de las drogas inició como uno de los grandes temas electorales, pero poco a poco perdió relieve, sin embargo benefició a la candidata del PAN que  ganó en tres estados donde nunca antes había ganado elección alguna y que están siendo asolados por la delincuencia organizada, como lo son Durango,  Tamaulipas y Veracruz, además ganó solo en Guanajuato, pero obtuvo el segundo lugar en estados donde la criminalidad tiene sus más altos indicies de actividad.  En plena campaña Josefina Vázquez Mota felicitó a la Secretaría de Marina por lograr la aprehensión de uno de los hijos del chapo Joaquín Galicia, pero esto fue una pifia, confundieron a un pobre muchacho con el peligroso delincuente. 

A manera de gran sumatoria, cabe decir que la propuesta de legalizar las drogas siendo popular en nuestra intelectualidad, es impopular en la sociedad, como lo refleja la nula movilización de votos en favor de Gabriel Quadri, que fue quien la propuso y reiteradamente abogó por ella, el tema que terminó siendo irrelevante al final de la contienda, no obstante que inició como el más importante a inicios de la contienda electoral, por cierto Quadri apenas obtuvo el 2.29% de los votos, algo menos que el porcentaje de votos anulados.


Es llamativo el hecho de que ya transcurrida la elección y a un par de meses de entregar la presidencia de la república, Felipe Calderón, el presidente que llevó hasta sus máximas consecuencias la lucha contra el tráfico de drogas y la delincuencia organizada, haya acudido a pedir ante la Asamblea de las Naciones Unidas, que estas realicen un “estudio sobre la posibilidad de una solución “de mercado” a la lucha contra el narcotráfico” Esto es algo pasmoso, pues lo dice ya cuándo se va, después de más de 60 mil personas asesinadas en todo el país, con miles más desaparecidas, con pueblos que se convirtieron en fantasmas, con decenas de miles de presos, anegados no solo en sangre sino en un proceso de corrupción y con una sociedad que pasó de la impotencia en que vivía antes del 2006, a una guerra cruel desde ese año y a una situación de desconcierto y estupefacción con la última postura de Felipe Calderón. Vaya destilando sangre y pidiendo lo que debió pedir seis años antes, esto solo es posible en México, no porque seamos un pueblo guerrero, que no lo somos, sino porque somos un pueblo tolerante con la estupidez y con muerte, vivimos en ellas desde la independencia y parece que no tenemos escapatoria.

FELIPE CALDERON



Sin duda el presidente Felipe Calderón Hinojosa es uno de los protagonistas más importantes de la elección presidencial del 2012, esto a pesar de que la Ley limite la conducta de los presidentes durante el período electoral, e incluso suponiendo que hubiera acatado con todo detalle las restricciones legales impuestas a su persona en razón de su encargo, porque a final de cuentas las acciones que lo convierten en protagonista fueron anteriores al año 2012, pero incidieron definitivamente en las elecciones de ese año.

A diferencia de todos los restantes protagonistas, Felipe Calderón nació en pañales políticos, incluso dicen que antes de decir “mamá” dijo “PAN”, pero no vamos a detenernos en los detalles simpatiquísimos de su infancia, pero desde esa etapa de su vida fue determinante la influencia de su padre, Don Luís Calderón Vega, uno de los fundadores del Partido Acción Nacional, un abogado y un ciudadano firmemente convencido de la exigencia de democracia, equidad, justicia, libertad y dignidad para México, provenía del estado de “tata Vasco (de Quiroga)” y su formación humanista, cristiana, comprometida y generosa fue uno de los rasgos que lo caracterizaron como un valiente opositor a un sistema político corrupto y degradado.

Muy joven Felipe calderón fue llevado a la ciudad de México, donde además de la visión política idealista de su padre, se adentró en las entrañas de una visión pragmática, tuvo el arrojo de seguir en el PAN, cuando su padre rompió con el partido por razones de estricta diferencia ética, Calderón se sumó al grupo de panistas que desde el partido consideraron a Luis Calderón un radical. Se convirtió en parte del mobiliario del partido, recibía a los visitantes, era secretario y mil usos del PAN, conoció a todos los líderes, era querido y respetado por el recuerdo de su padre, quien a pesar de todo siempre fue y es reconocido como uno de los panistas ejemplares.

Si Felipe Calderón estuvo lealmente en el partido durante las “vacas flacas” también estuvo cuando el partido aceptó las participaciones económicas del gobierno establecidas en la ley, entonces también estuvo cuando llegaron las “vacas gordas”, siempre fue disciplinado y reservado, estudió su carrera de abogado, en la Escuela Libre de Derecho donde conoció a su amor platónico, Purificación Carpinteyro quien para su desgracia ni en el mundo lo hacía, en esa época juvenil estuvo junto a los liderazgos históricos del PAN, en 1988 ganó por su distrito una curul en la Asamblea del Distrito Federal, fue candidato al mismo tiempo que Manuel Clouthier, no era una personalidad brillante, pero era empecinado y memorioso, se dice que guardaba celosamente una libreta donde anotaba el nombre del autor de cada uno de los agravios que recibía, su personalidad tenía desde entonces un matiz dominante, el de la desconfianza y la revancha.

En el PAN descubrió, primero como secretario de Acción Juvenil y después como Secretario de Estudios del partido, que al mismo tiempo que había un núcleo de militantes idealistas, también había otro mucho mayor de escaladores que buscaban candidaturas para los puestos donde seguramente el PAN ganaría o que buscaban recomendaciones y privilegios de todo tipo, conoció a otros que se enquistaban en el partido, el cual a partir de 1989 estaba pletórico de recursos, de dinero, de poder, también presenció la escisión de Pablo Emilio Madero, esta oportunidad enorme de conocer al partido en su momento de expansión y de tener trato directo con toda la militancia, lo convirtió inevitablemente en un dirigente poderoso e influyente.

La primera labor relevante de Felipe Calderón fue la de la formación del padrón y otras funciones que desempeñó en el partido al mismo tiempo que era asambleísta y después diputado federal, fue durante estos años que llegó a la dirigencia nacional del partido Carlos Castillo Peraza, su protector, quien lo nombró Secretario General, una función tan importante que le abría las puertas a la dirigencia nacional una vez que concluyera el termino de Castillo Peraza, quien era un escritor, un hombre de ideas, un filósofo, un gran polemista y notable orador, en suma una personalidad arrolladora, esta relación hizo suponer a todo mundo que Felipe Calderón era una personalidad similar a la del ilustre pensador.

El año 1993 fue muy importante en la vida de nuestro héroe, pues fue cuando se casó con Margarita Zavala, joven proveniente de una familia panista, el enlace fortaleció a Felipe Calderón pues en su matrimonio ella siempre tuvo comprensión para sus desvelos políticos, pues incluso fueron compartidos, con el tiempo, Felipe daría a su parentela política todo tipo de candidaturas amarradas y de dirigencias, probando ser una persona con altas miras familiares.

En 1996 fue electo por el Consejo Nacional como Presidente nacional del PAN, para lograrlo invitó a Ernesto Ruffo Appel el primer gobernador panista, para que lo acompañara como  Secretario General, pero este, después de aceptar la propuesta y de iniciar la campaña sin contendientes, decidió dejar a un lado a Felipe Calderón y lanzarse por su propia cuenta, lo cual al principio se consideró el final de la carrera de Felipe Calderón, pues se enfrentaba a un personaje histórico para el PAN, incluso de talla internacional, pero  conocedor de las debilidades de Ruffo pidió a los consejeros, como regla especial para la elección, que cada uno de ellos se entrevistara con cada candidato al menos en dos ocasiones y en momentos distintos. Con esta estrategia Felipe Calderón logró que Ernesto Ruffo fuera realmente conocido por cada uno de los consejeros nacionales y con ello les bastó para comprender que el ex gobernador sería un pésimo dirigente nacional, pues sus limitaciones eran terribles, tan inculto como una papa y tan vanidoso como una vedette, así de manera limpia y magistral logró ganar una elección vital, que en principio todos consideraron perdida. 

No solo Ernesto Ruffo Appel tenía sus debilidades, también el propio Felipe Calderón tenía otras, por ello y por el inmenso aprecio que le deparaba Carlos Castillo Peraza fue que le envío a su pupilo una carta en la que le sugiere ciertas modificaciones en su carácter, fue una misiva llena de aprecio y de respeto, pero también de sabiduría y de honestidad ante una persona con una gran responsabilidad, aquí el texto íntegro:


México, D.F., 8 de mayo de 1996
Querido Felipe:
Para mí es mucho más sencillo expresarme por escrito. Por eso lo haré así, poco antes de ausentarme por unos 22 días, lo que nos dará al uno y al otro tiempo para pensar en lo escrito y en lo -espero- leído.
Me preocupó sobremanera un par de expresiones utilizadas por ti durante nuestra más reciente conversación en tu oficina provisional. La primera fue: “Si no me meto, no me hacen caso”; la segunda: “No he encontrado mi alter ego”.
Creo que las realidades que expresan esas dos frases tuyas están emparentadas. Trataré de explicarme, comenzando por la segunda.
¿Por qué no encuentra un jefe a ese alter ego? Creo que porque para que haya un “otro yo”, varios “otro yo” el jefe debe hacerle saber y sentir a sus subalternos que, en efecto, son “yo”, es decir, darles toda su confianza. El subalterno debe saber que el jefe depende totalmente de él porque lo considera capaz de hacer las cosas bien, tal como el jefe mismo las haría. Debe saber que el jefe pone en sus manos su nombre, su fama, su prestigio, su capacidad e incluso su liderazgo. Debe sentir que lo que él hace lo está haciendo el jefe, y que el jefe responderá por él si se equivoca. Debe sentir que en lo que su jefe le encomienda el jefe es él, esto es, el alter de ese ego. Pero esto implica que el jefe deje su ego en ese alter. Y que lo deje en serio: en lo que se le encarga, el alter tiene que estar seguro de que él es “el perro de adelante”; y que el jefe no se pondrá ni antes ni al lado de él, sino detrás; que el jefe lo seguirá en lo que le puso en las manos; que leerá lo que le encomendó escribirle; que se sentará donde decida el alter al que le encomendó diseñar el presidium; que sólo cuando el subalterno le diga que “esto debe resolverlo usted”, debe tomar el asunto en sus manos de jefe, etc.
Nadie se sentirá tu “otro yo” si le revisas todo, si le sospechas todo, si le desconfías, si acabas haciendo las cosas tú. Así nunca encontrarás todos los alter ego que hoy necesita un presidente del PAN. Y te ahogará el trabajo. Y sabrás todo, pero no presidirás. Y tendrás a tu gente en el temor, en la disciplina pero no en el entusiasmo ni en la creatividad. Y… tendrás que meterte en todo para que te hagan caso, porque tú no les haces caso a tus subalternos, y ellos saben que no cuentan, que tienen que esperar a que tú decidas, que les vas a cambiar las órdenes sobre la marcha, que no los consideras responsables.
Tu naturaleza, tu temperamento es ser desconfiado hasta de tu sombra. Si te dejas llevar por ése, entonces no te asustes de no contar ni con tu sombra: ella misma se dará cuenta que es sombra, pero que no es tuya; será sombra para sí, no contigo, no tuya. Dile al perro de adelante de cada uno de los trineos de tu flotilla que él es el único que ve un horizonte distinto. Tú tendrás así la mirada de todos los horizontes; no tendrás que verle las patas a todos, ni las correas a todos: serás el Can Mayor, vigía de todos los horizontes y patrón de todos los trineos. Presidirás: estarás sentado arriba. Desde allí, vigila y exige con suavidad; carga sobre ti los errores de ellos. Acertarás con ellos. El riesgo es que todas las fallas se te carguen a ti. La oportunidad es que los aciertos serán todos tuyos. Pero con este proceder, lograrás que tus subalternos serán tuyos contigo: no envidiarán tus medallas porque las sabrán de ellos; no te cargarán sus tropiezos porque los sabrán suyos. Serán uno. Crecerá el partido con el crecimiento de sus dirigentes. Serás su líder, la cabeza del cuerpo que sabrán y sentirán suyo; te sabrán su cabeza. Y esto es importante porque nadie te niega que eres cabeza y que tienes cabeza. Yo menos que nadie.
Diles qué quieres y para cuándo. No les digas ni te metas en el cómo y confía; corre el riesgo de confiar. Puedes hacerlo, porque en torno de ti no hay gente de mala voluntad y tampoco retrasados mentales. Sólo personas que tienen derecho a la oportunidad de ser ellas, de pensar por sí mismas, de correr el riesgo de equivocarse, de agradecer la oportunidad de acertar. Estoy seguro de que acertarán más veces de lo que imaginas. “A los hijos dice un refrán japonés hay que darles sólo dos cosas: raíces y alas”. Gibrán añade: “Nuestros hijos son flechas, nosotros somos arqueros. Nuestra responsabilidad es darles la tensión de la buena madera y la buena cuerda y el buen músculo, no hacerles el vuelo”.
Perdona la intromisión. Un abrazo. Me voy con mi hijo mayor a Alemania. Voy a darle la última entrega de raíces, antes de que parta a volar con sus alas en octubre, cuando cumplirá dieciocho años. Espero tensar bien la cuerda por vez postrera, antes de soltarla para que parta esa amada flecha, ya sola en pos de su propia trayectoria y en busca de su propio blanco.
Hasta pronto, Jefe
Carlos Castillo Peraza
   
La gestión de Felipe Calderón coincidió con la etapa de mayor crecimiento del partido, se ganaron todo tipo de puestos y el PAN se transformó en un partido con organizaciones profesionales en todo el país, se multiplicaron los recursos de todo tipo, pero no pudo reelegirse como jefe nacional, tuvo que volver a la cámara de diputados a la LVIII legislatura federal, donde conocería a José Francisco Blake Mora y ambos intentarían infructuosamente llevar tras las rejas a Romero Deschamps, el corrupto líder del sindicato de PEMEX, fueron tres años en los que comprendió que la presidencia de la república estaba a su alcance, después como Secretario de Energía completó el cuadro de sus aliados con Mouriño y César Nava a quien desde luego ya conocía dentro del PAN.

Vicente Fox como presidente de la república hizo caso omiso del PAN, formó su gabinete auxiliado de alguna empresa de “headhunters” y debido a su perfecta estupidez, fue incapaz de preever lo que ocurriría en lo más importante, el PAN,  a mediados de su administración cuando finalmente comprendió que sus secretarios de estado eran otros pelmazos y de que estaba quedándose solo, decidió atraer a los panistas, pero esto ya era imposible, la aversión a su persona y a su familia política, como a sus aliados lo habían dejado como el enemigo ideal para ganar la candidatura interna del PAN para la presidencia de la República, entonces Felipe Calderón ya era un hombre endurecido y prefirió  recurrir a sus juveniles aliados, porque no aceptaría que nadie tuviera una personalidad que compitiera con él o que le dijera "no".

Venció a Santiago Creel Miranda el favorito del presidente Vicente Fox y de la dirigencia nacional, entonces encabezada por Manuel Espino Barrientos, en realidad la victoria al interior del PAN no fue muy complicada, en ese momento fuera de Espino el mejor referente de panista era sin duda Felipe Calderón, los panistas celebraron esta elección a su manera, democráticamente, por fin después de tantas desilusiones y sorpresas con los candidatos de última hora, Calderón representaba al panista total, por los cuatro costados, además la dispendiosa generosidad de Creel con Televisa en cuanto a casinos lo fijaron en la imaginación panista como otro corrupto trepador, la victoria interna de Felipe fue apabullante y colmó de esperanzas a los panistas de nuevo y viejo cuño.

Ya en la campaña contra los candidatos del PRI y del PRD la tarea se antojaba compleja, se dudaba de la capacidad de Calderón para llegar a acuerdos con fuerzas económicas interesadas en el resultado de la elección, se dudaba que la personalidad de Calderón rivalizara con la de sus contendientes, se dudaba de su astucia en el debate, se dudaba de todo, pero en todo Felipe Calderón demostró su superioridad, por primera ocasión un panista hizo frente a Andrés Manuel López Obrador y lo dejó tendido en la lona, a Roberto Madrazo lo sorprendió y lo sobrepasó como si fuera una carrera de velocidad, nunca pudo reponerse, en el primer debate, se sirvió con la cuchara grande, hizo que el público simpatizara con él al mostrarse tolerante con la candidata del PSD Patricia Mercado y con Roberto Campa el candidato del PANAL, su estrategia con Televisa le rindió frutos hasta bien entrado su gobierno y supo atraer el apoyo de los empresarios, además capitalizó inteligentemente las sutiles debilidades de López Obrador, jugo limpio y jugó sucio, tiró la piedra pero no escondió la mano, a final de cuentas ganó con un estrecho margen, el cual defendió como si fuera un león, el candidato del PRD se había desplomado de una preferencia inicial abrumadora del 17% hasta perder con .56% del total de votos de la elección.

El período entre la elección y la reforma política del 2007 fue muy duro, López Obrador denunció ante el mundo ser la víctima de un fraude orquestado por los poderes fácticos, por el IFE en connivencia con Felipe Calderón, acusó al "PRIAN" e intentó impedir la toma de posesión del nuevo presidente, también intentó de aislarlo internacionalmente y por último se proclamó “presidente legítimo”, sin duda hizo de todo y todo lo hizo con gran empeño y convicción, pero simplemente no pudo, Felipe Calderón era una muralla, le salió a cada paso y en cada pasó le doblegó. La reforma política del 2007 fue la puntilla para el enjundioso tabasqueño, pues a partir de ese momento el PRD y el presidente establecieron términos ideales de trato para Felipe Calderón y para la dirigencia perredista, ideales para todos pero fulminantes para Andrés Manuel López Obrador. El PRD nunca le dijo que no, pero nunca le dijo cuándo y menos cómo.

Una vez que los riesgos para Felipe Calderón como presidente de México se disiparon, entonces de inmediato volteó los ojos hacia su verdadero amor, el Partido Acción Nacional, por varias razones el entonces dirigente nacional Manuel Espino Barrientos se encontraba en la libreta de “taches” de Felipe Calderón, siempre fue cuestión de oportunidad, pues hiciera lo que hiciera Espino su destino ya estaba marcado y en diciembre del mismo 2007 fue obligado a presentar su renuncia, Calderón esperaba que se defendiera pero ni siquiera lo intentó, puso en ese puesto a Germán Martínez Cazares, para entonces ya era dueño del Consejo Nacional, fue entonces cuando surgió Felipe Calderón el “ideólogo”, su ideología para sorpresa de todos, no tenía nada que ver con el PAN, por el contrario, era ferozmente anti panista.

Al principio nadie percibió lo que ocurriría, la primera sorpresa fue que las nuevas regulaciones entre ellas la de las “precandidaturas” imponía silencios ominosos a los panistas y la imposibilidad de proponer el país que se quería, so pena de ser descalificados como candidatos, esto a la postre enfermó al PAN con una anemia fatal,  pero le permitió a Germán Martínez o mejor dicho a Felipe Calderón, cobrarse todas las ofensas recibidas y que hasta ese momento permanecían impunes, después en el 2009 impuso, a "dedazo" limpio, como candidatos a diputados a más de doscientos candidatos a diputados uninominales, de 300 posibles, es decir que practicamente asesinó la herencia democrática interna del PAN, pero no se detuvo con eso, desde el 2009 y hasta el 2012 estuvo imponiendo candidatos e intentando impedir las elecciones internas democráticas que eran la esencia del partido.

Antes del 2009, el PAN era el partido cuyos militantes tenían el menor número de impugnaciones ante los tribunales electorales contra sus procesos internos, a final de cuentas siendo democráticos eran aceptados por todos en una tradición civilizada y excepcional en la historia de este pobre país, a partir de ese infausto año, el PAN es el partido cuyos militantes mas repetidamente se inconforman ante los tribunales electorales contra las prácticas antidemocráticas de la dirigencia nacional, lo que antes fuera un legítimo orgullo panista, ahora es un feo baldón.

Toda su vida dentro del PAN, le enseñó a Felipe Calderón que los panistas son tan débiles y dúctiles como cualquier militante de otro partido, él por increíble que parezca es el imitador mas fiel de Plutarco Elías Calles quien fundara al PRI como un órgano dependiente de un caudillo, antidemocrático, pandilleril, insensible y autoritario, a esa imagen y con esa semejanza se esforzó Calderón por deformar al PAN, lo quería un partido disciplinado a su mando, ordenado por el sometimiento a su caudillaje, unido en torno a sus designios, como todos los caudillos del presente y de nuestro pasado cree con absoluta devoción, que los panistas, como los priistas y los perredistas, son una misma estirpe de personas que no pueden gobernarse en la Democracia, y es claro que de nada le sirvieron las palabras de Carlos Castillo Peraza y pero aún, de nada le sirvió el ejemplo de su padre.

Para las elecciones del 2012, Felipe Calderón logró que el partido estuviera empobrecido y enanizado como nunca lo estuvo, las medidas contra los panistas que quisieran ser candidatos funcionaron, todos los candidatos eran del círculo cercano al presidente de la república, excepto Santiago Creel que había sido su contendiente hace seis años y al que quería de candidato patiño, pues el desprestigio de Creel en el PAN es abrumante, salvo en lo que queda de la pandilla de Espino y Fox dentro del PAN, las restantes candidaturas eran la de dos de sus ex empleados, Ernesto Cordero su favorito, un sujeto que nunca antes participó en el PAN, que nunca antes movió un dedo por la democracia y que vivió ajeno a toda preocupación por México hasta que conoció a Felipe Calderón, entonces le llegaron del cielo las chambas que le dio su nuevo amigo y de ahí, Felipe Calderón lo hizo su candidato a la presidencia, simplemente porque no tenía ninguna relación con el PAN del pasado, porque era parte de la nueva estirpe panista-calderonísta, un panista cuya única referencia doctrinal es el propio Felipe Calderón, un tipo que no escribe, que no idealiza, que simplemente es una máquina de números -es actuario de profesión- y que hace todo tipo de estupideces, es un imbécil natural. La otra candidata fue Josefina Vázquez Mota, una expositora de pláticas de superación profesional que impactó al analfabeta de Vicente Fox y este la hizo diputada "pluri" en el 2000 y de ahí en adelante siguió con su afortunada "carrera política" en las cortes de Vicente y de Felipe.

Otra vez, como en el 2006, los panistas se sentían ofendidos por el presidente de la república que al final se mostró a plenitud: indiferente a los derechos legítimos de los panistas, calculador y pandillero, adicto solo a sus amigos y anti demócrata consumado,  esto sin hablar de los feos defectos personales como la cólera con que trata a su más cercanos o a los que considera sus lacayos, la irracionalidad pues pide frecuentemente lo imposible a sabiendas de que no se lograra y entonces acusa a los desafortunados de ineptos, vanidoso pues se pone a si mismo de ejemplo de perfección y éxito, para colmo ya se empezaban a filtrar las sospechas de negocios sucios con los casinos desde gobernación, SCT, PEMEX y la CFE, el caso es que los panistas quedamos entre dos opciones para llorar, y la opción fue escoger la que menos pareciera del gusto de Felipe Calderón, esa opción fue la de Josefina Vázquez Mota. En realidad esta fue su primera derrota, pues los pobres resultados electorales del PAN hasta antes de 2012 no eran una derrota para Felipe, acaso lo eran para el PAN pero no para Felipe Calderón quien se liberó de los panistas idealistas y de cualquiera que pudiera objetarlo o hacerle frente dentro del PAN o dentro del CEN, pues Gustavo Madero sin ser uno de sus "niños" incondicionales, lo dejaba hacer y deshacer.      

Para el PAN la candidatura de Josefina Vázquez Mota fue un desastre, en realidad no tenía el perfil para ser candidata por elección popular, sus habilidades sobresalientes son para  las cortes, pero no para la tribuna, es una maestra consumada en el arte de la tenebra cortesana, pero es incapaz de afrontar un debate político como el que era necesario para ganar la presidencia, nada tiene en comparación a otros excandidatos del PAN como Diego Fernández, Vicente Fox o incluso como Felipe Calderón, perdió porque hubiera perdido contra cualquier otro candidato, tampoco acertó con el mensaje que los panistas deseabamos escuchar, ni supo atraer a los adversarios perredistas de Andrés Manuel López Obrador, ni siquiera golpeó la puerta del PRI para ganar votos entre los inconformes , se fue a la campaña con sus amigos que tampoco eran fruto de una verdadera vivencia político electoral, también eran maestros en la artes cortesanas, expertos en arrastrarse pero no en las de la guerra política.

Como presidente de la república la mayor ambición de Felipe Calderón fue apoderarse del PAN, esto sería algo más perdurable que una presidencia, con más desafíos pero con mayores posibilidades de soluciones imaginativas, a fin de cuentas un presidente de la república es simplemente una figura decorativa, un inaugurador de lujo de eventos de todo tipo, de oficinas de lujo, pero no es un combatiente. Felipe Calderón empezó a aburrirse cuando despachó a Andrés Manuel López Obrador, a partir de ese momento todo fue tedio en el gobierno, excepto en el PAN donde todo estaba que ardía, por ello lo intentó todo para tomarlo como si fuera una fortaleza enemiga y lo hubiera logrado, sino fuera porque el PAN no es el PRI y porque hubo quienes lo descubrieron y lo dejaron ahogarse solo, por otra parte, Felipe Calderón fue incomprendido hasta por sus servidores, lacayos y aliados, y por si fuera poco tampoco hubo quienes estuvieran a la altura de semejante y colosal empresa.   

Tarde comprendió que había dejado de ser el líder absoluto que quiso ser, sus aliados en cuanto quedaron fuera de las listas beneficiadas con curules en la última elección lo abandonaron, la refundación del partido que propuso para apropiarse de él no llegó a ninguna parte, se tuvo que conformar con la Fundación Rafael Preciado Hernández para colocar en ella a sus parciales, su corazoncito vengativo dejó fuera de la comisión de comunicaciones del senado a su lacayo Javier Corral, en Baja California intenta dar su último "dedazo" para favorecer a Gastón Luken, otro de sus insípidos amigos y aspirante a ser tentado por el dedo presidencial, aunque agonice.

Hay que admitir que Felipe Calderón es un combatiente en toda la línea y hasta en la derrota total, logró corromper al PAN, corrompiendo a miles de panistas en una de las agresiones más crueles y exitosas contra el partido, fundado entre otros, por su padre. Sin duda es un fratricida político en todo sentido, no solo por la imagen paterna traicionada, sino por ser el PAN el hogar en que nació, vivió, creció, amó y prosperó, a pesar de ello intentó asesinarlo con las armas y métodos del adversario, dedazos, imposiciones, autoritarismo, irracionalidad, simulación, esto no es cualquier cosa, es una ofensa enorme, digna de una tragedia griega, contra una institución llena de dignidad y de limpieza, tan grande es el agravio que al mismo tiempo que repugna, cautiva.  

Por Antonio Limón López
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