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SIGUENOS, SOMOS IDIOTAS, PERO FELICES!


Hoy, como nunca antes, la capacidad de cualquier individuo para divulgar ideas es inmensa, incluso cuando se compara con el pasado relativamente reciente: Hasta 1985 la computadora personal se convirtió en una máquina en el hogar de millones de personas, fue tan sorpresiva su irrupción en el mundo, que los grandes fabricantes de máquinas de escribir como Olivetti, Olympia, Remington, Brother no tuvieron tiempo para reaccionar y ninguna de esas, entonces boyantes empresas, sobrevivió frente al dúo “computadora - impresora”  Para 1989 el internet era otra realidad, también al alcance de cualquier hogar que contara con un teléfono alámbrico. En ese año ya existían  las páginas de la triple www y su majestad, el correo electrónico, había nacido con “Compu-Serve” y “MCI”, lo que ocurrió después es una historia de tantos saltos cuánticos para la humanidad, que no los podemos precisar en este espacio. Pero es importante realzar el hecho de que cualquier persona nacida en 1984, antes de la “Era tecnotrónica” apenas cumple 28 años, es decir, apenas está abriendo el capullo, apenas sus ojos se acostumbran a la luz de esta parte del universo.

A pesar de que es un perfecto lugar común, de que no es necesario decirlo porque cualquiera lo sabe, me atrevo a poner énfasis en el hecho, de que solo unos cuantos momentos similares ha vivido el mundo: La transformación de la sociedad de nómada a sedentaria, la invención de la Filosofía, la divulgación del cristianismo, la invención de la imprenta, el descubrimiento de América, la Reforma protestante, la duda cartesiana, la Ilustración, la invención de la Democracia moderna, la independencia de Estados Unidos de América y la “Era atómica”, pero ninguno de estos enormes acontecimientos, que cambiaron radicalmente a la humanidad, ha manifestado sus efectos en tan poco -en tan breve tiempo- como la revolución de la tecnología electrónica aplicada al acervo y a la gestión de la información.

En apariencia esta ‘revolución’ sola ha traído beneficios: Una interconexión mundial, unos cuantos grandes medios llamados “redes sociales” a las que se ingresa de manera gratuita, en tiempo real, sin censura y donde uno mismo –ahora llamado usuario- impone sus fronteras si quiere. Una serie de instrumentos de comunicación formidables: computadoras, teléfonos conectados al internet, bases de datos al acceso de cualquiera, información del momento, clasificable, ordenable según nuestros propios deseos. Hoy cualquiera puede exponer con toda precisión sus ideas en medios de divulgación masivos de manera instantánea, pero ¿Realmente, esto solo ha traído beneficios o estamos pagando algo por todo esto?

Para responder a tan importante pregunta, es necesario ver lo que está ocurriendo precisamente a nuestro alrededor, en la televisión, en las mismas redes sociales, en la literatura que aún se produce, en las cátedras universitarias, donde encontraremos una creciente homogenización de las ideas sociales y no precisamente, una homologación a las grandes ideas, sino al contrario, mientras las ciencias fácticas y las tecnologías de todo tipo prosperan, se diversifican, se multiplican, se enriquecen, las ideas sociales se empobrecen, se confunden, desaparecen, o se banalizan como si fueran innecesarias, superfluas. Esto lo podemos apreciar viendo a los nuevos prohombres de nuestra realidad: Los locutores que nos mediatizan, inyectándonos en millones de horas de programación, un pensamiento previamente elaborado y digerido por quien sabe quién, los encuestadores que nos convencen de que ellos saben lo que nosotros –cada uno de nosotros- piensa o cree,  los políticos que  desprecian nuestra opinión, pues se proclaman representantes del campo ideológico al que forzosamente debemos pertenecer so pena de no existir y de no estar representado.

Es un hecho, estamos viviendo la peor pesadilla imaginada por José Ortega y Gasset, ya traspusimos el dintel de acceso a una nueva Edad Media, pero sin los gérmenes de cambio y renovación que esa época tuvo, ahora vamos camino a la masificación absoluta de la conciencia mundial, una edad donde todos vamos a embotellarnos en uno de dos o tres envases ideológicos, pero que en realidad contienen la misma substancia. La mayor tentación de todos los dictadores ha sido la de que todos pensemos igual, pero nunca antes esos tiranos ideológicos tuvieron los medios para lograrlo, ahora los tienen y además se adaptaron a los nuevos tiempos, pues lo moderno es que quieren que pensemos de unas cuantas maneras, aparentemente distintas, pero que en realidad son una.

La ironía o la paradoja de nuestro tiempo, es que las llaves de nuestra libertad -todas estas nuevas tecnologías- las utilizamos para cerrar sobre nuestras muñecas los grilletes de una moderna opresión. A donde quiera que se vuelva la vista, encontraremos un griterío que nos exige sumarnos a uno de los dos o tres bandos en disputa: O izquierda o derecha, o de un partido o de otro, o economía de mercado o socialismo, o productor o cliente, o víctima o victimario, o amigo o enemigo, o crees en este decálogo o crees en este otro, pero no hay más, cada vez es más difícil encontrar nuevas ideas, o ideas innovadoras, toda discusión gira en dos o cuando mucho tres opciones, los matices del pensamiento, sus sutilezas, tienden a perderse definitivamente, no parece haber espacio para más y quién pone en duda los fundamentos de ese pobre y miserable mundo, es ignorado o evitado, no es la represión del pasado, sino la nueva opresión la de ser ignorado por todo el sistema de voces que gritan “somos idiotas pero felices. Síguenos!”

Por Antonio Limón López


SELVA AZUL


Todavía la luz del Sol no despunta en el horizonte, todavía los silencios y sonidos de la noche lo envuelven todo, cuando como si fuera impulsado por un resorte me levanto y unos minutos después, me sumerjo en la Selva Azul de Twitter. A veces en ella llueve a torrentes, en otras ocasiones apenas es una suave llovizna la que moja a la jungla; Me dejo llevar por sus caudalosos ríos, llenos de accidentes, de cascadas inesperadas, pero también de lagos de aguas tranquilas. Esta jungla azul es el hábitat de especímenes tímidos y curiosos que se deslizan evitando tocar siquiera la maleza, sin atreverse a probar sus frutos y que solo la contemplan absortos, otros en cambio son depredadores que buscan presas entre los más débiles y corren entre su flora y fauna haciendo el mismo ruido que un jauría hambrienta, también existen otros que se suben a un punto alto desde el cual atisban sin moverse, dejando que aquella amazonia se muestre indómita pero sin siquiera rasguñarla, algunos habitantes aparentando inocencia son aves de presa, bien dispuestos a saltar sobre cualquier desprevenido.

Llegué a Twitter huyendo de Facebook, porque sus páginas amistosas, lentas, ideales para el conversar bajo el helado Sol digital, me estaban matando de aburrimiento, de cuando en cuando una bestia salvaje inesperadamente se colaba entre los senderos de Silicio y llegaba atronando con todos sus ruidos, batiendo las palmas, mostrando sus garras, dando aullidos y tirando tarascadas a diestra y siniestra, para que al poco tiempo muriera de tirisia, de aburrimiento, de flojera. Afortunadamente Blogger de Google me dio una hermosa parcela para que la cultivara con las flores y los animales no de mi agrado, sino de mi creación, ahí a diario los visito desde entonces, pero al ser la obra de mi propio capricho, no me deparaban sorpresas ni misterios, es un edén sin adanes ni evas rebeldes, sin astutos jacobos, sin vengativos hamlets, sin herejes, sin nada que no sea lo que yo mismo soy, precisamente porque www.aquimero.blogspot.com es mi creación, no me depara el placer de la cacería, del acecho, del combate, no me hiere, ni me permite herir, simplemente porque soy yo.

Admiro casi como al verdadero creador, a los inventores de Twitter, que en el cosmos cibernético, atestado de millones de creaturas virtuales, de páginas, de programas, concibieron a este paraíso salvaje y al mismo tiempo culto, desconocido y a la vista, que es la Selva Azul, porque aquí a cada instante surge una sorpresa, descubro una apetitosa presa o una bestia feroz e irracional me persigue tenazmente, en ella he encontrado el cubil donde pernocto lamiendo mis heridas, rodeado de otras personalidades con las que en ocasiones buscamos ideas para alimentarnos de ellas, para digerirlas, para transformarlas o para sepultarlas, por desgracia no solo hay ideas en cada usuario, a veces no son seres sino entes cibernéticos, maquinas repetidoras de “trends topics” o máquinas de Java, que son y se comportan como infranqueables dinosaurios que retwitean una sola instrucción que a su vez rebota en su minúsculo cerebro.

En fin, cuando llega el momento de "ser" en el “Mundo real” y salgo a disfrutar el Sol de Helio, procuro olvidar que ahora conozco al detalle las últimas noticias, incluso horas o días antes de que estas se divulguen, que conocí a interesantes representaciones virtuales de personas seguramente más interesantes, que vuelvo a confirmar que nadie en el mundo es como yo soy, que lamentablemente muchos están infectados por el deseo de ser reproducciones clónico mentales de otros y que realmente desean repetir consignas maquinalmente, quiero olvidar los feos adjetivos que a pulso me gano a diario y espero que los que endilgué a otros, no los marque en su vida, procuro recordar que con otros coincidí y compartí, precisamente, lo que es la esencia de Twitter: Las ideas y su debate, la proclamación de que solo es fanático el que acusa a otro de serlo, de que solo es libre el que se atreve a serlo, de que en el mundo virtual todos somos realmente iguales y sin embargo al recordar esa tormenta de twits, de retwits, de enlaces, de bloqueos, de noticias y de humanidad contenida, deformada, afinada o liberada, confirmo que nacimos para vivir en este mundo amarillo y al mismo tiempo en nuestras antípodas,la azul selva de Twitter.
POR ANTONIO LIMON LOPEZ

La enseñanzas de Diego Valadés



La tarde del viernes 27 de enero, unas trescientas personas acudimos a la sala conferencias del Cubo, que se encuentra en el Centro Cultural Tijuana -CECUT, para escuchar la conferencia de Diego Valadés, ex ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, ex procurador General de Justicia del DF y de la República, Director del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM y autor de una decena de libros de derecho constitucional y político, además el nombre de la conferencia era en verdad prometedor: “El Control del Poder”. Los tijuanenses que acudimos lo hicimos con nuestras mejores galas y estaban entre el interesado público miembros de todos los colegios de abogados, de la universidad en pleno, representantes de todos los “niveles” de gobierno, de los partidos políticos, una especie de mezcla de las elites intelectuales, abogaciales, políticas y gubernamentales. El salón lucía a reventar.

Diego Valadés llegó a la hora señalada, vestía de manera impecable y su apariencia era de la un tribuno romano, el Director del CECUT, Virgilio Muñoz, padre de uno de los grandes amigos del Presidente Felipe Calderón, presentó al invitado cubriéndolo de encendidos elogios y alabando el gusto de este personaje capitalino por nuestra ciudad, entre el público la expectación llegó al clímax cuando de pie, Diego Valadez inició su conferencia magistral agradeciendo a los colegios, al CECUT, a las autoridades y al público asistente su presencia, su lenguaje preciso elegante, parsimonioso, envolvió al público no en aburrimiento sino en expectación, en vivo interés.

El meollo de la conferencia inició por el antecedente histórico, habló de México como de una república idílica, donde las fuerzas de nuestro talento forjaron un gran país cuya historia se divide en antes y después del PRI, el cual fue la obra sobresaliente de un hombre genial y generoso, Plutarco Elías Calles, que en 1924 conoció en Alemania a Friedrich Ebert, que lo convenció de la importancia de tener un partido fuerte, así esta idea sembrada por el ilustre alemán a Plutarco Elías Calles en 1924 se convertiría en el PRI (sic) de 1929, el otro punto crucial fue la expulsión de Plutarco Elías Calles por Lázaro Cárdenas, la cual fue un acto de poder, pues ni entonces ni ahora existen facultades para desterrar a nadie, así surge la presidencia plebiscitaria.

Posteriormente, continuaba el hilo de la exposición,  México se convirtió en una democracia perfecta, donde lo único que hace falta para perfeccionarla era crear una clase política en la Cámara de Diputados y de Senadores, para “sacar adelante las reformas que México necesita” y lo cual solo será posible cuando se apruebe la reelección (consecutiva) de diputados y senadores que fue prohibida por Plutarco Elías Calles. Después de eso, algunas consideraciones para mejorar la Cámara de Diputados, a efecto de que  caduquen iniciativas ya presentadas pero que al no ser aprobadas, impiden que se vuelvan a presentar.

Después dedicó algunos minutos a una serie de frases elogiosas para nuestra democracia e insistió en que eran unas cuantas reformas en las cámaras legislativas, las que México necesita para disfrutar de una plena Democracia. La exposición nunca perdió el excelente nivel oratorio del expositor y el público rompió en un cerrado aplauso para honrar al ilustre y sabio jurista, demócrata y pensador mexicano, de entre el público se seleccionaron tres preguntas, por escrito, dos de ellas tan ingenuas, que es imposible recordarlas y solo la tercera incidió en la propuesta del expositor “¿Qué si apoyaba la reelección de diputados y senadores y por cuantos períodos? A lo que contestó afirmando que la apoyaba y por tiempo ilimitado.

El director de la Escuela de Derecho Mario Herrera, dirigió como es su natural tendencia, sonrojantes elogios e invitaciones dilapidantes del patrimonio de la universidad Autónoma de Baja California. Sin embargo a pesar del riguroso protocolo impuesto por los organizadores al público asistente, desde la tribuna se le hizo saber que su conferencia no valía 5 centavos, pues era una obra maestra de superficialidad y complicidad.

En efecto, la tesis de Diego Valadés es del todo falsa, pues el único contrapeso que tiene el Poder, es precisamente el Poder, y ninguna de las cámaras tiene poder alguno, son simples reductos de parásitos desprestigiados e indignos de ser sostenidos por la República, pues el Poder realmente se encuentra en las cúpulas de los partidos políticos, las que designan a los candidatos mediante los consabidos “dedazos”, es cierto que las cámaras tienen reglamentos que hacen imposibles el desarrollo pleno de la actividad creativa de los legisladores, pero esos reglamentos son invenciones maliciosas para evitar que a las cámaras lleguen legisladores creativos, pues con el reglamento como mortaja, los diputados y senadores comprometidos con ideales democráticos, serán siempre sepultados en el cementerio de la partidocracia, o mejor dicho de la pandillerocracia, que es donde en realidad se encuentra el poder.

Es falso que los males de nuestro sistema político se solucionarán reeligiendo a diputados y senadores, pues serían candidatos a la reelección solo los peores diputados y senadores, aquello a los que las cúpulas consideren suficientemente manejables, dóciles, amaestrados, para que se perpetúen en las cámaras garantizando que solo las cúpulas pandillerocráticas van a proponer las reformas que les interesen y que, al ser reelectos los peores, no habrá diputado o senador que proponga reformas contra el sistema antidemocrático de los partidos y por ende, la reelección de diputados y senadores consolidará a una casta burocrática de favorecidos, que permanecerá en las cámaras indefinidamente, mientras sean fieles lacayos de las cúpulas que les permitirían reelegirse.

Por otra parte, la “Conferencia magistral” de Diego Valadés, ni siquiera mencionó a otros remedos o sucedáneos antidemocráticos, como son las encuestadoras, que han venido acumulando un formidable poder, no porque acierten, sino porque son el destino de la mayor parte de los recursos gastados por los partidos políticos y que incluso deciden elecciones internas en los partidos políticos, como es el caso del PRD que designó candidatos con los resultados de dos y tres encuestadoras para la Presidencia de la República y el Gobierno del DF, pero que igual sucedió en el PAN con su candidata Isabel Miranda e igual ocurre en todo el país y en todos los partidos políticos, donde a los ciudadanos se les dice: “Nos vamos con tal o cual celebridad, solo porque nos garantiza mayores votos que cualquiera de ustedes”. Esta grosera suplantación de las instituciones democráticas naturales, por empresas mercantiles que se dedican al lucro mercantil, fue totalmente ignorada por el laureado intelectual Diego Valadés.

Lo más lamentable es que el público en la conferencia, formado la elite intelectual y del Poder de Tijuana, ni siquiera percibe lo que está ocurriendo en el país e incluso en Baja California, donde todos los candidatos a senadores adquirieron ese carácter mediante prácticas antidemocráticas, en el PAN se recurrió a la bajeza de las amenazas y  de las promesas de premios para que no se inscribieran y dejaran el campo libre a Ernesto Ruffo Appel, un conocido traficante local de influencias y a Víctor Hermosillo un arquitecto cuyo gran mérito es haber leído todas las revistas Newsweek de los últimos veinte años y que cumplirá la misión de otro “Juanito” pues dejará la senaduría a su suplente.

Viendo lo que queda como resultado de la Conferencia Magistral de Diego Valadés en Tijuana, debemos admitir que estamos ahora peor que nunca, en 1989 los bajacalifornianos identificaron al PRI como el enemigo político del sano ejercicio del Poder, destilaba antidemocracia y farsa, era el acumulado identificado de una larga tradición de desprecio a los ciudadanos, a la transparencia, a la dignidad de las personas, pero ahora en 2012, el escenario es todavía peor, pues los bajacalifornianos ya no estamos indignados con la antidemocracia, hemos terminado por creerla inevitable y la aceptamos, como el cordero acepta caminar por el pasillo que lo lleva al cuchillo del carnicero, esperando que su inocencia lo salve. Ahora el mal no esta enfrente de nosotros, somos nosotros mismos.

Los nuevos enemigos de México, que por desgracia carecen de controles democráticos, son las cúpulas de los partidos políticos que administran no solo a las cámaras sino incluso a los estados y municipios, son el centralismo totalitario que desde el Distrito Federal uniforma mediocremente a la cultura política, el centralismo que lo maneja y decide todo, el dinero, el sistema legal, la lucha contra la delincuencia, ese mismo centralismo decide en la Ciudad de México quienes son candidatos en cada municipio, decide el nombre de los empleados menores, es el control absoluto e irresponsable, pero el mayor de todos los males, somos nosotros los mexicanos, una estirpe de lacayos, ciegos, adocenados, incapaces de ningún acto de dignidad, un pueblo que camina a diario a un precipicio donde todos tarde o temprano desbarrancamos para caer balando ignorantes y felices.

Eso es lo que nos enseñó este sicario menor de la antidemocracia y de la indignidad que es Diego Valadés, ex ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación,   ex procurador General, Director del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM y ahora parásito visitante de la UABC.     


LA NATURALEZA DE NUESTRA CONSTITUCIÓN

La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, como otras muchas instituciones mexicanas, vive cubierta bajo el manto de mitos que impiden su comprensión y que evitan su justa valoración, para esta innoble causa colaboramos todos, los políticos que la citan a diario, los periodistas que hablan de ella como si la conocieran y comprendieran a la perfección, nuestros “profes”, que bajo títulos rimbombantes como el de “doctor” o “maestro” parlotean a sus alumnos las lecciones en las clases de “constitucional” que antes otros les endilgaron, clases abotagadas de lugares comunes y que por desgracia, al aceptarlas todos sin discusión alguna, perpetúan al mito. 
La primera aseveración doctrinal que recibimos es una afirmación errónea: "La Constitución política mexicana es una constitución escrita, que sigue el modelo de la norteamericana" Esto es simplemente falso, nuestra constitución no es una carta escrita como la de nuestro vecino Estados Unidos de América, por el contrario, seguimos el modelo inglés de una constitución política dispersa entre costumbres, tradiciones y  una ley que asume el nombre de “Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos”, este conjunto es el que en realidad es nuestra constitución. 
Siempre es necesario recordar que el término “constitución” alude a la forma en que algo se hace, funciona, sirve, es decir algo que se construye o “constituye” para un propósito, en el caso de las constituciones políticas, estas tienen el propósito de organizar el poder en un estado determinado y ciertamente son dos grandes modelos dentro de los cuales se encuentran inmersos todas las constituciones, o el impreso en un solo documento del que dimana toda la estructura orgánica estatal o el consuetudinario, que es una sumatoria de las tradiciones, costumbres y documentos que en conjunto arman la organización de la estructura de cada Estado. 
En nuestro caso, se dice por dejadez intelectual, que nuestra constitución es ese cuerpo normativo que fue promulgado el 5 de febrero de 1917, entonces constante en 132 artículos y de ella derivan todas nuestras instituciones políticas, ni una más ni una menos. ¿Pero es esto cierto? ¿Realmente ese documento ahora constante de 136 artículos contiene a la forma orgánica del estado mexicano? La respuesta es no. No es cierto que la llamada “Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos” contenga a todas las instituciones políticas mexicanas, ni siquiera menciona a varias de las principales instituciones políticas reales de nuestro país. 
El sistema constitucional inglés no se encuentra codigicado, pues se constituye con tradiciones y costumbres no escritas y una gran cantidad de mandatos y leyes dispersos en estatutos, leyes y principios, pero que no obstante son imperantes en la vida política, esas costumbres más lo que disponen ciertas leyes escritas, algunas medievales, son en suma su "Constitución".
Aunque ningún "constitucionalista" mexicano lo acepte, nuestra “Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos” es apenas una ley complementaria a nuestras costumbres, que provienen de una arraigada herencia histórica y que en suma hacen lo que constitucionalmente somos. En suma, el sistema constitucional mexicano se constituye con una ley escrita, llamada: “Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos” y una serie de arraigadas costumbres y tradiciones políticas, propias de nosotros los mexicanos, que no están escritas, pero que tiene incluso mayor validez que las escritas y que todos las reconocemos como partes esenciales de nuestra estructura política, es decir de nuestra arquitectura constitucional. 
¿Cuáles son las instituciones políticas mexicanas que devienen de nuestras costumbres y tradiciones? ¿Cómo operan en nuestro sistema constitucional esas tradiciones y costumbres no escritas? Bueno, para contestar estas preguntas hay que decir por principio que las instituciones tradicionales, consuetudinarias, producto de nuestra herencia política no escrita pero vigente, son entre otras: La anti democracia, la concentración de los poderes en las pandillas políticas, el centralismo y los privilegios. México contra lo que dice nuestra constitución escrita es antidemocrático y no lo es a partir de hace unos pocos años, lo es desde 1821, desde que somos independientes, pues desde ese año carecemos de un sistema plenamente democrático.
Desde esa época todas nuestras constituciones, fueron obra de grupos alzados o producto de un pronunciamiento, de un golpe de estado y más recientemente de una facción apoyada por Estados Unidos, pero ninguna constitución derivó de un proceso democrático, ni la de 1917 que fue convocada por los carrancistas, entonces con el suficiente poder y apoyo norteamericano para celebrar el congreso constituyente solo con sus leales. 
En el estado antidemocrático, pocas instituciones han sido tan célebres como el Fraude Electoral, el cual impuso a prácticamente todos los gobernantes que hemos tenido. En su primera época,el fraude electoral se practicaba robando urnas en las calles, rellenandolas con boletas previamente marcadas; Después se escenificaba en las juntas de los organismos electorales donde se abrían las urnas y se rellenaban con boletas en el traspatio, para después "computarse". El Fraude electoral nunca estuvo plasmado en nuestras constituciones políticas escritas y sin embargo, fue es una notable institución política, más real que el papel en que se encontraban impresas las constituciones, las cuales por cierto, ni siquiera lo mencionaban. 
La antidemocracia mexicana, se funda en que los mexicanos no aceptamos el principio cristiano de que todos somos a imagen y semejanza de Dios, tampoco aceptamos su acepción liberal: Que todos tenemos los mismos derechos y obligaciones, y mucho menos aceptamos que cualquiera pueda tener un voto con el mismo valor que el propio, tampoco aceptamos que los mejores lo sean solo por sus méritos políticos y no por la nobleza del linaje, del dinero o de la educación. 
Los mexicanos despreciamos la igualdad política y buscamos siempre afanosamente formas que justifiquen la desigualdad, en el fondo es porque no nos queremos a nosotros mismos, por ello en los partidos políticos no existe igualdad alguna, están los militantes engatusados en funciones insignificantes, que reciben los mendrugos sobrantes de la bacanal del poder, pero en contrapartida están los militantes “distinguidos” que son los que han podido colarse a la élite central y que son los que “designan” candidatos entre los militantes más leales a las personas que los designan y no a ningún ideal democrático. Otro principio constitucional real, tradicional, consuetudinario, no escrito es que los mexicanos no somos iguales entre nosotros mismos, ni tenemos los mismos derechos.
Otra amada institución política tradicional en México, que se ha sobrepuesto a las constituciones escritas, es el Caudillismo, que es el poder ejercido por un “Jefe Máximo” o líder que desde afuera del poder formal, ejerce el poder real; Caudillos lo fueron Benito Juárez, Porfirio Díaz, y Plutarco Elías Calles, algunos murieron en el intento de serlo como Venustiano Carranza y su asesino Alvaro Obregón, otros ejercieron la función de caudillos por una sola ocasión, como los presidentes que eligieron a su sucesor y después quedaron fuera del Poder, es el caso de todos los presidentes a partir de Lázaro Cárdenas. Por increíble que parezca el caudillismo está vigente dentro de nuestra antidemocracia. 
La antidemocracia sigue siendo la gran institución no escrita en texto constitucional, pero que tiene plena vigencia en México, se ejerce dentro de los partidos políticos, donde las pandillas que se alzan con el control de los partidos, determinan quienes son los candidatos, mediante reglas imposibles de cumplir para nadie, así las convocatorias del PRI han sido siempre amañadas y lo fueron en el 2011, el en PRD fueron empresas encuestadoras, cuyo objeto social es el lucro comercial, las que escogieron al candidato a la presidencia de la República y en el PAN, los requisitos y las amenazas contra quienes iniciaran actos de precampaña anticipados, solo permitieron tres candidatos oficiales, haciendo imposible a ninguno que no fuera aprobado por la dirigencia nacional, la posibilidad de registrarse como precandidato. 
Otra institución política es la patrimonialización de la cosa pública, no somos una República, sino una oligarquía en manos de los dirigentes de los partidos políticos, que se reparten el Erario nacional y todas las concesiones y privilegios, que nos imponen leyes que nos impiden el  cabal y racional uso de los bienes naturales y jurídicos que debieran distribuirse de acuerdo al mérito y no como ocurre, por la fuerza del privilegio, así desde las notarías públicas, las agencias aduanales,los permisos, concesiones de todo tipo, todo se distribuye como patentes familiares. Los sistemas de adjudicación de la obra pública y las adquisiciones de bienes siguen al garete, para garantizar los porcentajes o sobornos a los funcionarios públicos y para dejar abiertas las vías al dúo Corrupción e Impunidad, para los amigos y para los socios. 
El sistema de justicia, al igual que el sistema electoral, se rige por principios no establecidos en la constitución escrita, el sistema de justicia es anti democrático, es bastión de familias enquistadas en la judicatura, atendiendo al principio de acceso privilegiado a los familiares y amigos, donde los concursos son tan solo la cubierta de un sistema patrimonializado en favor de la oligarquía judicial. Por otra parte, el sistema de inamovilidad de magistrados, es para apuntalar la inamovilidad de los mismos ministros de la SCJN, que son cómplices del esquema antidemocrático del sistema político mexicano, al precio de que la justicia siga siendo profundamente antidemocrática.
El centralismo político es otra lacra constitucional no escrita, pues sabido es que México es un país donde impera el más feroz de todos los centralismo, donde los “estados” son solo apariencias, pues carecen de su propia hacienda y viven lastimeramente implorando por recursos económicos al centro del poder, ubicado en la mansión de Los Pinos en la Ciudad de México. En la práctica cada vez se promuevan más reformas a la parte escrita de la constitución, para quitarle facultades y competencias a los estados y los gobernadores y legisladores locales, cada vez se evidencian más, como costosos artículos decorativos en un Estado Centralista y totalitario. 
Otra institución tradicional y consuetudinaria de nuestro país, no plasmada en el texto de la constitución escrita, pero plenamente vigente, es la Metropolitización, que es la concetración de todo el poder político en la Metropoli, en estae caso en la Ciudad de México, Así se aprecia en los partidos políticos que solo producen políticos con posibilidades de ser candidatos a la presidencia, si estos residen en la ciudad de México, las universidades ubicadas en la ciudad de México reciben proporcionalmente mayores recursos, aun cuando sean menos eficientes. En el poder judicial tienen mayores oportunidades de ser jueces de Distrito y Ministros los abogados que laboran en la Ciudad de México, las organizaciones de la sociedad civil, solo ameritan respeto si se localizan en la Ciudad de México y ninguna entidad pública tiene su domicilio fuera la capital, creando un monstruo omnipotente, en perjuicio y desdoro del resto del país. 
¿Y qué decir de nuestra mil veces citada División de poderes? División que separa al Poder legislativo del judicial y del ejecutivo, lo que parte del error de que los legisladores son un contrapeso real, cuando en realidad son solo comparsas que ejecutan lo que acuerdan los dirigentes de los partidos políticos, pues tanto diputados, senadores y todo tipo de funcionarios electos son lamesuelas costosisimos, que no sirven sino para acatar servilmente las órdenes y eso sí, son diestros como ninguno para estirar la mano y cobrar por mostrarse sumisos y sin conciencia ni voluntad propia, pues no piensan y ni siquiera hablan cuando no se lo ordenan. 
Es falsa la afirmación de la Constitución escrita, cuando afirma que la voluntad del pueblo se deposita en la Cámara de diputados, pues los diputados no tienen voluntad, la única razón de existir de estas gigantescas cámaras es para premiar a los mas abyectos lacayos de los partidos políticos.
Otra realidad no escrita, es que la constitución textual, la denominada “Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos” es en sí misma un instrumento para conculcar los ideales democráticos, de justicia y de igualdad, puesto que confunde y engaña con miles de reformas, que aparentan grandes cambios democráticos, cuando en realidad son el parapeto de quienes nos engañan, haciéndonos creer que las reformas constitucionales nos conducen a un estado democrático o de prosperidad. Sin embargo, esto no es cierto y cualquiera lo sabe, pues esto es parte de la farsa que padecemos a diario. 
Somos como sistema constitucional, similar al inglés porque como ya se argumentó, nuestra constitución política real, es en parte escrita y en sus partes esenciales, no escrita, acorde a la tradición, a la costumbre, a los hábitos heredados del pasado, pero solo en esto se parece nuestro sistema constitucional al inglés, porque en Inglaterra todos  conocen a su constitución y la isla tiene una verdadera democracia inspirada en la justicia y en la igualdad, por ello los ingleses la honran con celo y devoción. 
En México por el contrario, todos la ignoramos y dejamos que la constitución escrita se pudra mediante 199 decretos, que le han hecho sufrir 511 reformas falaces, que la engordaron hasta llegar a tener 55,176 palabras vácuas, incluso 35 "fe de erratas" y el colmo: 3 "aclaraciones" y todo esto lo permitimos por apatía, por flojera mental o por un sentimiento determinista que nos dice, que hagamos lo que hagamos, seguiremos siendo el mismo país que perdió la mitad de su territorio ante 13 minúsculas colonias, que se corrompió hasta la médula, que se divide en supuestos bandos ideológicos cuando en realidad son pandillas de facinerosos, que enseña una historia marca "patito" a su pueblo ignorante y que espera un milagro, tan grande que nos libere de tantas alimañas, de tanto farsante, de tanto engaño y de tanta dejadez, de tanto cuento, por lo que ante esta palmaria realidad 
¿A quien diablos le importa un cacahuate nuestra constitución?

Por Antonio Limón López.



La Facultad investigador de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (Crónica elaborada por la SCJN)

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