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Historia y presente de los casinos mexicanos


Fue Lázaro Cárdenas, quien al expulsar de México a Plutarco Elías, le expropió los casinos que eran de su propiedad a través de diversos prestanombres, con esto lo despojó de los enormes recursos en metálico que adquiría el fundador del PRI por el juego, la venta de alcohol y la prostitución, en una época en que Las Vegas no eran competencia y en la que el puritano Estados Unidos de América prohibía precisamente esas tres lucrativas actividades "comerciales". El falso moralismo de Cárdenas fue un acertado cerco económico contra quien lo impuso pero que ahora era su enemigo: el “Jefe máximo de la revolución mexicana”

Gracias al cierre de los casinos en México, era inevitable que se fundaran los casinos norteamericanos, fue en la proximidad de la frontera con México, en Las Vegas, Nevada y eso disparó un formidable "boom" económico y el reconocimiento al giro moral que Estados Unidos había efectuado desde hacía años. La “Ciudad del pecado”, se construyó en un páramo, en el desierto más inhóspito de Estados Unidos de América -en contraste la palabra “vega” significa lugar fértil- y esas condiciones adversas: gran distancia de otras ciudades, clima extremo, desierto inmenso, soledad total, se convirtieron en ventajas estratégicas de la ciudad que nunca duerme, pues era un lugar en el que se tenía que vivir dentro de los casinos, hoteles y restaurantes, pero además contaba con el agua del Río Colorado, y estaba a pocas horas de los grandes centros urbanos de California y la propiedad raíz valía unos centavos el acre, su principales aliados fueron el estado de Nevada que necesitaba ese tipo de inversión, pues las cajas recaudadoras estaban llenas .. pero de telarañas y en un lugar de honor la veleidosa y desastrosa política mexicana, tristemente Las Vegas no tiene un estatua para dignificar a su gran héroe y benefactor, Lázaro Cárdenas del Río.

Los mafiosos que fundaron Las Vegas, vieron en ella una tierra de promisión, mientras que el resto del mundo veía un infierno, así que sus inversiones obtuvieron un beneficio total, pues en la nada crearon un imperio de alcance mundial, donde, los mismos mafiosos colaboraban con la policía para evitar que los clientes fueran asaltados, robados o defraudados, mientras que en Chicago, Los Angeles y Nueva York los ciudadanos vivían aterrorizados, en Las Vegas los turistas podían caminar por las calles llevando la cartera en la mano y no tenía ninguna preocupación por su seguridad o por sus bienes –ahí nació el dicho mafioso de que en Las Vegas podías dormir con la puerta abierta y que nadie te robaría, también el de lo que sucede en Las Vegas, se queda en Las Vegas- por cierto, dentro de los clientes más asiduos destacaban, claro está, los mexicanos, que solían llegar a los casinos cargando el erario nacional para dilapidarlo rápidamente. Por entonces en el “revolucionario” México, no había casinos.

En los años ochenta y noventa, otras ciudades de Estados Unidos autorizaron nuevos casino en la frontera con México, concretamente en San Diego, California donde se establecieron al menos 10 grandes casinos cuyos clientes potenciales eran los acaudalados y dispendiosos mexicanos. Algunos empresarios mexicanos, que ya disfrutaban de permisos de apuesta en línea o de carreras de hipódromo, empezaron a promover la creación de los casinos en México aduciendo, con toda razón, que los únicos que se enriquecían desplumando mexicanos eran los norteamericanos, porque nuestros compatriotas seguían viajando a Estados Unidos a jugar en las maquinas tragamonedas, al blakjack, al pokar, al bingo y a la ruleta y a lo que fuera.

En 1947 el Presidente Miguel Alemán publicó la Ley de Juegos y Sorteos, que declaraba prohibidos todos los juegos de apuestas del tipo de los casinos, pero al mismo tiempo faculta el “Ejecutivo Federal” por medio del Secretario de Gobernación para expedir permisos especiales para practicar esos mismo juegos prohibidos, otra vez, al estilo mexicano, todo estaría en manos del Secretario de gobernación. Desde entonces gobernación autorizaba precariamente juegos tipo casinos en los palenques, en las ferias de pueblo o en la fiestas patrias, pero hasta el gobierno de Ernesto Zedillo se abstuvo de entregar permisos permanentes para juegos de azar y apuestas, con todo tipo de maquinas y juegos de mesa.

Durante el gobierno de Zedillo se formó un importante grupo de cabilderos que proponían, la creación de una Ley de Casinos, que previera que  los casinos se autorizaran en los más exclusivos hoteles con visitantes extranjeros, como un complemento turístico y para que no se propagara la cultura del juego entre la población mexicana; Que se construirían desarrollos urbanos tipo Las Vegas en zonas económicamente deprimidas, donde se invertirían cuantiosos capitales privados para esos nuevos centros turísticos,  conforme a modernos planes de desarrollo urbano, con lo cual se competiría desde nuestro territorio con Las Vegas y se ofrecerían nuevos destinos de montaña, desierto, playa y casino; Que no se permitiría que los casinos se establecieran en zonas con alta concentración de educandos, obreros o en zonas habitacionales o comerciales mixtas, es decir que el casino sería siempre un detonante del desarrollo económico y urbano de zonas deprimidas o aisladas y no una carga oportunista en nuestras comunidades; Que los casinos contarían con personal altamente calificado en las mesas y salas de juego, personal de seguridad altamente entrenado y debidamente equipado para garantizar la seguridad de los clientes y del efectivo circulante, así como la seguridad de personas y bienes, tanto en los casinos como en los estacionamientos y en las áreas de uso común y que estarían en coordinación con todas las autoridades locales y federales.

El asunto salió a debate durante los primeros días del gobierno de Fox, quien había prometido que en su gobierno nada se resolvería bajo la mesa y que todos tendrían el derecho de proponer lo que quisieran y que todo se discutiría públicamente, entonces se pusieron a trabajar los diputados en el proyecto, pero repentinamente los cabilderos abandonaron a los diputados y nadie volvió a hablar de la famosa ley, pues para entonces Santiago Creel Miranda, el flamante Secretario de gobernación, ya estaba dando permisos gratuitos, cobrando solo los derechos de certificación, en un principio fueron relativamente pocos los casinos autorizados pues se sabía que los embutes eran multimillonarias fortunas bajo la mesa.

Los permisos carecen de restricciones y todos los buenos propósitos de los que se había hablado quedaron en el cesto de la basura, los casinos no son el detonante de las zonas deprimidas o aisladas o de nuevos centros de desarrollo turístico, sino que son garitos que se pueden establecer a la vuelta de la esquina, en nuestra colonia, frente a la puerta de la escuela de nuestros hijos, en cualquier lugar, al amparo de la Secretaría de Gobernación, con lo cual los estados y municipios deben aguantar, cerrar los ojos, los oídos y la boca, so pena de perder participaciones federales o de sufrir represalias como es lo normal.

Pero el gran negocio de la era Creel-Fox, se convirtió en un mercado de pulgas durante el gobierno de Felipe Calderón y de su amigo del alma y socio José Francisco Blake, pues los permisos se empezaron a vender como si fueran birotes, y todos los que tuvieran dinero para repartir en grandes cantidades se acercaron a los personeros del secretario y adquirieron sus permisos, en tanto desde las grandes ciudades y hasta en los pueblos empezaron a surgir los casinos, como carcinomas cancerosos, amparados por el gobierno federal, no había manera de detenerlos, pues no existen reglamentaciones municipales sobre los casinos y aunque estas existieran, los nuevos casinos podían defenderse de ellas aduciendo que no existían al momento de adquirir su permisos y por ende no les pueden causar perjuicio en sentido retroactivo.

Hoy en día, los casinos mexicanos se parecen mas a garitos, a tugurios y a cantinas que al concepto moderno de casino, no tienen seguridad de ningún tipo, ni personal calificado y menos certificado, carecen de medidas de protección dentro y fuera del establecimiento y no sabemos, siquiera a quienes se otorgaron los permisos, ni si esos permisos pueden transferirse a mafiosos, no sabemos si los casinos están siendo amenazados por los carteles de la delincuencia organizada mexicana o extranjera, la SSP no los cuida y de plano lo que ocurrió en el Casino Royale va a seguir ocurriendo, como lo prueba el hecho de que el Presidente de la República y el Secretario de Gobernación y de Seguridad Pública, así como la PGR están tan desconcertados como nosotros. No es bueno darle una pistola cargada a un niño, como tampoco es bueno darle tanto poder a los ineptos y corruptos, hacer esto es precisamente jugar a la ruleta....pero a la ruleta rusa.

LOS 15 PRINCIPIOS DEL SISTEMA POLÍTICO MEXICANO


Para comprender el sistema político mexicano, es necesario entender los principios que lo animan, sin esta previa comprensión cualquiera se perderá en la espesura de la jungla de mitos, historias falsas, partidos-pandillas, despilfarro insultante, verdades a medias y leyes pomposamente aderezadas, pero que son trampas vulgares para cualquiera que con buen animo y voluntad se atreva a internarse en sus intrincados manglares.


Para simplificarlo todo, a continuación se sintetizan los principios rectores sobre los cuales se eleva el sistema político mexicano y que pueden guiar a cualquier explorador, sin necesidad de sufrir el aprendizaje en cabeza propia :

Primer Principio.- México se define como democrático, tanto ante sus conciudadanos como ante todas las naciones del mundo.

Segundo Principio.- Los poderes y las instituciones políticas mexicanas son antidemocráticos y se organizan de esa manera, pero en caso de duda, se preferirá siempre la vía antidemocrática a la democrática.

Tercer Principio.- México proclama la igualdad política de los mexicanos.

Cuarto Principio.- Solo existen dos tipos de mexicanos, los de primera que pertenecen a la élite central del poder y los de segunda, cuya función es la de apoyar y aplaudir a los ciudadanos de primera.

Quinto Principio.- México se proclama como un estado federal, pero en realidad es un estado centralizado, donde los estados son apéndices del poder central. Por extensión la élite central del poder reside en el DF y ahí residen, salvo casos excepcionales, los ciudadanos de primera.

Sexto Principio.- El ciudadano de primera debe reunir al menos uno de estos requisitos: ser amigo o cómplice del Presidente de la República, ser dirigente nacional de algún partido político o amigo o familiar o cómplice de un dirigente, o disfrutar de una gran sinecura, concesión o estar enquistado en una chamba de las "inamovible$".

Séptimo Principio.- México se proclama como una república, pero en realidad es un botín que se reparte conforme al siguiente y riguroso orden: en primera a la élite central del poder, después -en una parte ínfima- a sus lacayos, lambiscones y si restan  sobras, estas serán para el resto de la sociedad.

Octavo Principio.- En la misma medida en que el sistema legal se proclama Democrático e imparcial,  será en realidad antidemocratico e inequitativo, y fomentará la desigualdad mediante leyes engañosas, bizarras, complejas, elefantiásicas, destinadas a engañar a los ingenuos y a proporcionar instrumentos a los dirigentes de los partidos políticos, a los representantes de los poderes y a la casta de ciudadanos de primera, que le impidan a cualquier hijo de vecina ganar una elección o tener siquiera la posibilidad de lograrlo ni dentro de un partido político, ni en un justo concurso de méritos públicos, porque sin excepción están amañados.

Noveno Principio.- Cada tres años se celebran elecciones que serán consumadas farsas tendientes a seducir al pueblo para que concurra ingenuamente a ellas, pero  por fortuna esto ocurre cada vez con menor frecuencia, en la medida en que los electores se dan cuenta que les están viendo la “P” en la frente y que como sociedad le importan menos que un cacahuate a la élite central del poder y a sus achichincles. Por ello los partidos políticos, feamente despreciados, se esfuerzan por aparentar ser diferentes entre sí, cuando en realidad están hermanados como predecibles payasos de circo de mala muerte, pues carecen de ideología, tienen un apetito voraz, están organizados clientelarmente, su credo es el nepotismo y el engaño que practican evangélicamente "sin ver a quién" pero buscando siempre el mayor número de incautos para proclamar   -falsamente- ante ellos una conducta recta y honorable; Son cuerdas del mismo cuero y a la Democracia la prostituyen en un lupanar laberíntico,  donde la pobre no sabe ni donde está, ni como salir y menos por donde le llegan.


Décimo Principio.- A pesar de que se gasta dinero en educación a lo grande, la élite central del poder se educa en el extranjero, en tanto que una parte mínima de los egresados de escuelas mexicanas se incorpora a la élite, el resto de los egresados de las escuelas mexicanas privadas o públicas forma parte de los mexicanos de segunda.  La educación pública es de una sobresaliente mala calidad que se sostiene por razones de conveniencia política y de pura y simple corrupción.

Décimo Primer Principio.- A los pobres, a los obreros, a los campesinos e indígenas, se les declara héroes, ejemplares eximios de mexicanidad, entre muchos adjetivos más que edificantes: glorificantes, pero en realidad se les trata miserablemente, con la punta del pie, dándoles una pesima educación, negándoles prestamos suficientes para abrir negocios y obligándolos a mendigar “apoyos” como misérrimas cantidades de dinero, credenciales de partidos, canastas básicas a base de paquetes con galletas de "animalitos" para que los niños "panzones" no se vean tan desnutridos.   

Duodécimo Principio.- Si bien el sistema es antidemocrático, permite que algunos ciudadanos de segunda accedan, de cuando en cuando y a cuentagotas, al nivel de ciudadanos de primera, pero esto a  condición de que los agraciados sean antidemocráticos, enemigos de la igualdad y que puedan simular desvergonzadamente que son demócratas y siempre y cuando estén dispuestos a escupir en la memoria de sus padres (y más si estos fueron panistas).

Décimo Tercer Principio.- La élite central del poder además de antidemocrática es antipatriótica, pues por regla general sus hijos han nacido en el extranjero, estudian fuera de México y para evitar correr la suerte de los mexicanos, depositan sus riquezas en cualquier lugar menos en México.

Décimo Cuarto Principio.- La élite central del poder elogia al Ejército Mexicano a más no poder y después a cualquier grupo de empistolados y analfabetas.

Décimo Quinto Principio.- Para ocultar su ineptitud supina, la élite central del poder, promueve reformas constitucionales a granel, todas inútiles pero que mantienen engañada a buena parte de la sociedad a la que engatusan haciéndole creer que se necesitan esas reformas, para que ellos mismos dejen de cobrar sueldos faraonescos, para que dejen de eternizarse en chambas arrastrándose y sujetándose a ellas como lapas y ahora reeligiéndose, para que se abstengan de robar, se vuelvan útiles, patrióticos y democráticos y desde luego, para que usted y yo volvamos a votar por ellos como si fuéramos una estirpe de babeantes imbéciles.

Una vez que se conocen estos principios esenciales del sistema político mexicano, se puede estar en aptitud de contemplarlo en toda su putrefacción y percibir claramente sus hedores, sin que   la cantidad de payasos que escenifican a diario pantomimas para impresionarnos puedan lograrlo.

A pesar de que el conocer al sistema político inmuniza, los espíritus sensibles suelen negarse a aceptar tanta perversión, ni siquiera cuando ven a nuestros ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación discutiendo sutilezas jurídicas mientras acarician sus centenarios de oro, o a nuestros diputados y senadores que al mismo tiempo ven (en el mejor de los casos) las peores películas de Cantinflas y levantan la mano, balando y acatando las consigna que les dictan sus pastores ¿Acaso no se puede uno conmover cuando ve las carnes patrióticamente cebadas del Sr, Cartens, o a todos los lamesuelas hacer cola arrastrándose en busca de un dedazo que los catapulte a la élite central del poder o cuando menos a sus inmediaciones? ¿Acaso no dan ganas de llorar?   Bueno, pues así son las cosas y para no ponernos tristes mejor gritemos !Viva México donde somos ignorantes, felices y cándidos, pero eso sí, muy, muy cabrones! 

POR ANTONIO LIMON LOPEZ


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El "Siete vidas y mil chambas"




La carrera política de Santiago Creel es impresionante, de 1994 a 1996 fue consejero ciudadano -apenas en la segunda generación del IFE- donde se destacó por intentar ser presidente de ese instituto, cosa que no pudo lograr, pues fue a José Woldenberg a quien eligieron los restantes consejeros ciudadanos. Woldenberg era para entonces un acreditado critico político de “izquierda”, con varios libros publicados en especial sobre temas universitarios, en tanto que Creel mostraba una impoluta hoja en blanco como escritor, critico político o ciudadano con conciencia política.


Hasta ese momento, el ciudadano Santiago Creel Miranda había manifestado y acreditado fehacientemente su profunda convicción no partidista, pues no le impresionó ni el esfuerzo democratizador del Partido Acción Nacional desplegado en toda su existencia, ni su vibrante lucha en el norte de la república desde principios de los años ochenta, ni tampoco le impresionó la candidatura Manuel Clouthier en 1988, ni la de Diego Fernández de Cevallos, pues Creel prefirió el apartidismo, la neutralidad y gracias a ello la jugosa chamba del IFE, el que para entonces ya pagaba jugosas bolsas a los afortunados apartidistas que cobraban en su nómina.

Ante su aplastante derrota en el IFE, el PAN acudió al rescate de este consejero caído en desgracia, como consejero ciudadano del IFE, conoció a altos dirigentes nacionales tanto del PAN, como del PRI y del PRD, entonces era el PAN el partido que gracias al esfuerzo de la militancia anónima en el norte, sur y centro del país, se encontraba en franco ascenso, lo cual favoreció que se formara una poderosa burocracia panista en el Distrito Federal, que a pesar de misérrimos resultados en la capital, repartía irresponsablemente y al capricho diputaciones plurinominales. Así que mientras que miles de panistas arriesgaron su vida y patrimonio para luchar por la democracia y por los ideales panistas, Santiago Creel por sus nuevos amigos renunció al IFE con apenas el tiempo necesario para que lo inscribieran en los primeros lugares de la lista plurinominal lo que le garantizaba una diputación amarrada y fue diputado entre 1997 y el 2000, puesto para el que pidió licencia para ser candidato a Jefe de Gobierno del Distrito Federal.

Lo más destacado de la campaña de Santiago Creel fue cuando aclaró –a quienes le vieron la zanca de trepador- que él siempre había sido panista como su "tío abuelo" y que para que vieran su "sangre azul" siendo apenas un bebé, santiaguito fue cargado por los mismísimos brazos de Don Manuel Gómez Morín, que visitaba a su tío abuelo, y como prueba de su panismo oculto hasta 1996 -porque no le convenía entonces que se supiera- Santiago llevaba siempre puesta una camisa de color azul, para que a pesar de negar al PAN en cuanta ocasión se presentara, él siguiera siendo panista por los reflujos osmóticos que recibía desde su camisa azul. 

Dejando a un lado las ridículas explicaciones de nuestro eximio maestro en el arte del acomodo, Santiago Creel perdió frente a Andrés Manuel López Obrador, pero en premio a sus desvelos se le dio la Secretaría de Gobernación, donde de inmediato dejó de vestir su camisa azul y dedicarse a su pasión, entregar permisos para casinos y loterías a un selecto y agradecido club de privilegiados. En lo personal su vida fue como la de tantos pelagatos que ascienden de golpe a la cima del poder, estableció fuertes nexos con Televisa y también con Azteca, pues a ambas empresas les otorgó valiosísimas concesiones en materia de juego y apuestas.

El mundo y la fortuna le sonreían, ahora si enormemente rico, con amigos en todos los partidos políticos, pues utilizó de manera formidable la Secretaría de Gobernación y se convirtió en el delfín de Vicente Fox y de la dirigencia nacional panista, Manuel Espino, los gobernadores, senadores y todo  el oficialismo panista se volcó en su favor, pero los panistas percibieron el tufo del foxismo, su banalidad, su deserción y en el momento preciso votarían por Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, el astuto panista que desde el corazón del PAN retaría al oficialismo, aparentando ser un candidato auténticamente panista, comprometido con la democracia, un idealista y claro los panistas, a la postre, lo prefirieron al advenedizo, calculador y convenenciero de Santiago Creel.

Pero ocurrió algo inesperado, el 17 de agosto del 2004, la talentosa y atractiva Edith González tuvo a Constanza, la noticia ya venía acaparando las portadas de las revistas frívolas de Televisa, porque la artista se negaba a revelar el nombre del padre y porque empezó a circular el rumor de que el padre era Santiago Creel Miranda el poderoso Secretario de Gobernación. Durante esas fechas del 2004, Santiago Creel parecía el único viable candidato del PAN a la presidencia de la República. Por eso, todos los medios inimaginables, la prensa frívola y la no tan frívola insistían en preguntar por el nombre del padre de Constanza, en particular porque desde que apenas la pequeña vio la luz, todo mundo se admiró por el gran parecido con su bella madre y con Santiago Creel Miranda, pero nada, absolutamente nada pudo hacerse para aclarar oficialmente ese punto, Constanza fue registrada como hija solo por su madre en 2004, sería otra niña sin padre en un México donde este tipo de casos hacen legión.

Los panistas partidarios de Creel, con la seriedad que los caracteriza,  contestaban a las negras insinuaciones diciendo que Santiago Creel era un hombre en toda la extensión de la palabra y que si él fuera el padre de esa niña, seguramente que la reconocería y que todo lo demás eran habladurías de malintencionados, entonces se escenificó el proceso interno del PAN y enfrentó a Felipe Calderón, por quien nadie daba un céntimo, pero que lo derrotó en toda la línea, de nada le valió “andar en caballo de hacienda”, ni el oficialismo, ni Vicente Fox, ni marthita, ni Manuel Espino, ni todos los senadores, ni todos los gobernadores panistas, ni todo el derroche de la campaña multimillonaria apuntalada por Televisa y Azteca, ni el hecho de que sacó del baúl las camisas azules para volvérselas a poner. Felipe lo hizo morder el polvo.

Derrotado en la candidatura presidencial, cambió de objetivo y en una marometa genial, hizo lo necesario para que Manuel Espino y lo que aún quedaba del oficialismo panista de Fox, lo impusieran en el primer lugar de la lista de senadores por la vía del dedazo, por lo que de esta manera seguiría cobrando y posando como un hombre ejemplar, durante 2007, con gran astucia logró ser designado coordinador de los senadores panistas y mediante una serie de actos serviles, logró al menos la tolerancia de Felipe Calderón Hinojosa que se sabe que es más rencoroso que un toro de lidia.

El 3 de marzo de 2008, Santiago Creel calculó que su posición en el senado era firme, y solo entonces, cuando ya no existía ningún riesgo a la vista y siempre calculando que sería mejor resolver ese incomodo asunto para el 2012, entonces decidió registrar a Constanza González como a Constanza Creel González, es decir como a su hija, con el pequeño retraso de nada más que cuatro años después.

Antes de que la chamba de senador se le acabara y con la astucia que le es propia, sabedor que de las siete vidas que tenía, al menos le quedan tres, decidió lanzarse como precandidato a Presidente de la República, y ahí hizo el papel de palero de Josefina Vázquez Mota y de Ernesto Cordero, con miras a que en el 2015 le regalaran otra diputación o una senaduría en el 2018, o quizás la candidatura a la presidencia de México. Un buen calculo, como el de los restantes precandidatos, que están "en la grande" para ganar "en la chica", así fue como Ernesto Cordero consiguió su senaduría "pluri".

Pero el desastre de la elección presidencial de 2012 en que el PAN fue relegado al tercer lugar y a la miserable dirigencia de Gustavo Madero, se le presente otra oportunidad, la de dirigir al maltrecho y desmotivado PAN, oportunidad que le permitiría seguir viviendo de nuestros impuestos, algo a lo que Creel no puede renunciar.  

¿Pero quien es Santiago Creel? Un padre que por pura conveniencia política negó a su hija por cuatro años, para que no lo perjudicara en su "brillante" carrera política, y esto no es un problema solo de conciencia personal, sino que de esta flaqueza se desprende una duda del carácter de este político  ¿Qué clase de presidente del PAN sería si fue capaz de negar a su hija por la comodidad de sus chambas? ¿Qué confianza puede merecer este hombre frívolo y temeroso ante los graves riesgos que debería asumir como presidente nacional del PAN? ¿Puede dejarse en manos de una persona tan temerosa, tan calculadora y tan frívola el futuro del maltrecho Partido Acción Nacional? Esta es la pregunta y no deja de tener vigencia a pesar de que hemos tenido pésimos presidentes, aunque debemos aceptar que ninguno a llegado al punto de negar a su propia hija en el momento de su nacimiento, solo porque así se lo recomendaron sus publicitas. 


El meollo del asunto, no es una cuestión de moral personal, es una cuestión de confiabilidad política, pues finalmente se elige a solo un presidente de entre todos los iguales, porque se tiene en él la confianza de que actuará de la mejor manera en el caso de una crisis, que no tendrá miedo,  que se comportará valerosa y rectamente y no como un cobarde.

Por ANTONIO LIMON LOPEZ
   

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