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LACAYOS "MADE IN MEXICO" EN ARIZONA




No es la primera ocasión que un político norteamericano, inmerso en problemas electorales,  recurre al camino fácil y exitoso de “enfrentar” a un “enemigo exterior infiltrado”, que no por casualidad siempre resultan ser nuestros paisanos, ese es el caso de la gobernadora de Arizona la señora Janice Brewer, quien al firmar la ley SB 1070 se subió al expreso de su segura reelección.

En esencia dicha ley otorga facultades inconstitucionales a las autoridades locales que les permiten molestar, interrogar y exigir informes o documentos, al momento, a cualquier persona que transite en ese estado y motivado solo por la apariencia o por el color de la piel del agraviado, so pretexto de investigar su condición migratoria, algo casi tan oprobioso como lo que padecemos los mexicanos aquí en nuestro país, donde cualquier empistolado con chapa policiaca, puede interceptarnos e interrogarnos por lo que se le ocurra y no por nuestra apariencia sino por sus purititas pistolas y sin más límite que, eso sí, su muy amplio criterio.

En 1994, otro gobernador norteamericano en aprietos, el californiano Pete Wilson, firmó la tristemente célebre proposición 187, que con las mismas disposiciones apenas entró en vigor y de inmediato la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos la declaró inconstitucional y la mandó al basurero de la historia legislativa. Para fortuna, en el caso de Arizona ya el Presidente Barak Obama instruyó a su gabinete legal para que analice la ley y la impugne, pero eso llevará el tiempo suficiente para que la señora gobernadora se reelija y ya entonces pueda hacer profesión de amor a los mexicanos y a su propia constitución.

En respuesta el Presidente de México Felipe Calderón y el Sr. César Nava, presidente del PAN, se dieron tiempo para manifestar su más enérgica protesta en nombre de todos los mexicanos, de aquí, de allá y de acullá, hasta el punto que incluso Felipe Calderón abandonó su tarea preferida y dejó de repartir “dedazos” a diestra y siniestra en el estado de Sinaloa y en otros lares, para continuar corrompiendo la triste vida política de los mexicanos e "indignarse" por lo que ocurre allende la frontera del Río Bravo, en tanto que el joven conservador y muy tradicionalista señorito César Nava, pues también abandonó sus  ocupaciones, que por cierto, lo traen de un ala, para también "indignarse" en perfecta coordinación con su jefe.

Pero ocurre que estas agresiones de verdadero cuño racista se perpetran exclusivamente contra los mexicanos y siempre son impuestas en estados donde la presencia mexicana es abrumadora como en California o Arizona, donde los mexicanos somos casi la mayoría. Además no somos una presencia silenciosa, al contrario la mexicanidad está acompañada de todo el estridente colorido de nuestra cultura, del mariachi, de nuestra banda, de nuestro “tacataca” de nuestra familia y sus bellas tradiciones, de nuestras fiestas, de nuestra cocina, nuestra alegría, nuestra vibrante bandera y claro, nadie puede pasar por Arizona o California sin vernos o sin escucharnos, pero si esto es así, si somos tantos y tan importantes al grado de que ya transformamos la sosa cultura norteamericana en algo mucho más alegre, entonces ¿Por qué? ¿por qué solo contra nosotros y no contra los rusos o los timbuctenses?

¿Por qué sucede esto nada más contra los mexicanos o contra los México-norteamericanos y no contra los cubanos de Miami o contra los italianos, los judíos o los irlandeses de Nueva York?, ¿Por qué únicamente contra los mexicanos o contra la primera generación de sus descendientes ?, ¿por qué, por qué?

Bueno la respuesta es muy sencilla, porque México es un exportador neto de antidemócratas, en cada mexicano que emigra, con todo lo mucho bueno que va, también viaja un antidemocrata absoluto, alguien que en México fue cuidadosamente educado e instruido  contra la Democracia, que no cree en ella y que la considera innecesaria, inútil, banal, mala, pero que además desprecia a los políticos, por considerarlos ineptos, aprovechados, corruptos y despreciables, así que con este bagaje mandamos a millones a California y a Arizona, pero también a Texas y a cada estado de la Unión americana.

Los mexicanos una vez que se establecen en Estados Unidos de América se convierten en excelentes trabajadores y sus familias prosperan con el trabajo duro y honesto, pero por la cultura que recibieron en México no piensan en incorporarse a la vida política norteamericana, no piensan en votar, ni en afiliarse a ningún partido político y por ende, a pesar de su importancia social y cultural, los mexicanos no tenemos peso político y por ende nos convertimos en lo mismo que somos en México, simples lacayos, siervos y nada más.

Por esa razón cuando Pete Wilson atacó de manera directa a la comunidad norteamericana de origen mexicana golpeó en blandito, simplemente porque los mexicanos no votamos ni en México donde gobiernan los peores enemigos jurados de la Democracia,  ni en Estados Unidos donde el que no vota vale menos que un cacahuate y no tiene derecho a quejarse.

En unos pocos años más, otro gobernador con peligro de no reelegirse en Texas o incluso algún presidente yanqui en aprietos electorales, va a promover otra legislación antimexicana y la va a promulgar sin contratiempos, porque simplemente los mexicanos que adquieren el carácter de nacionales norteamericanos no dan el paso siguiente para convertirse en ciudadanos, es decir en electores o en candidatos. En realidad el mexicano quiere la credencial de elector, en México, para cambiar sus cheques o para sacar la visa y ya en EEUU, si adquiere la nacionalidad norteamericana, la quiere para inmigrar a sus familiares y para nada más.

La única manera de cambiar esto, es formando verdaderos ciudadanos en México, verdaderos demócratas, votantes y candidatos que a donde quiera que fueran llevaran el poder del ser ciudadano y entonces sí, a temblar abusones y astutos golpeadores de lacayos y de pobres diablos. Sin embargo cada vez estamos más lejos de formar a ese mexicano capaz de ser soberano en su destino y demócrata cabalmente politizado, como lo podemos descubrir al ver a Felipe Calderón  enfrascado en impedir a toda costa que los mexicanos seamos demócratas, que ha traicionado el primer y mas caro anhelo de los panistas y los mexicanos: la Democracia genuina y simple y se sumó al bando antidemocratico, confundiéndose con la mapachada.

En efecto, prefiere nuestro presidente el escaparate de la falsa indignación ante el hecho consumado, porque además también es la posición más cómoda -ya que Arizona no nos va a declarar la guerra- y porque al precio de uno de sus muy sobados discursos, puede hasta ganar fama de nacionalista o incluso de patriota, en lugar  de optar por la solución verdadera, la de fondo, que es  la de formar ciudadanos y consolidar la Democracia en México, pero para ello tendría que renunciar a ser su peor enemigo, lo cual a estas alturas es  imposible si tomamos en cuenta la avalancha de imposiciones grotescas que realizó en Tamaulipas, Sinaloa, Veracruz y, para acabar pronto,  en toda la República, donde la habilidosa mano del presidente y sus cómplices se  está robando hasta los mínimos avances culturales de la miserable vida democrática que teníamos, fruto de las elecciones del 2000 y del 2006 y sin duda alguna, seguiremos exportando antidemocratas y por lo tanto víctimas propicias al Norte para hacerles el caldo gordo a los políticos norteamericanos, que siempre necesitan falsos enemigos a modo, sin voluntad cívico-electoral,  perfectamente amaestrados para ser lacayos y dejar que cualquiera los pise allá o aquí o acullá, como ya lo vimos, lo estamos viendo y lo seguiremos viendo.

POR ANTONIO LIMON LOPEZ

DIPUTADOS DE VERDADERA REPRESENTACION POPULAR


¿Qué Debemos hacer con los diputados federales? Bueno, si debiera contestar con sinceridad, propondría meterlos a un horno por unas tres horas. Tomando en cuenta que son 500 y que cada uno le cuestan al país 153 mil pesos mensuales, lo que al mes son unos 76.5 millones de pesos, 918 millones al año y 2,754 millones de pesos por trienio, y esto sin incluir lo que nos cuesta la burocracia del Palacio de San Lázaro, ni su mantenimiento y sin contar viáticos, gastos de representación, vehículos,  seguros médicos, de vida, ahorros, boletos de avión, bonos  y otros multimillonarios costos, pues resultan un agujero sin fondo para una economía tercermundista y subdesarrollada.

Todo ese enorme costo para una Democracia sencilla y verdadera, a pesar de ser alto, sería visto como una modesta inversión, pero este no es el caso de nuestro pobre país, ya que los quinientos diputados no sirven a México sino a los dirigentes que los hicieron candidatos y diputados, por ello carecen de papel alguno ni siquiera eligen a los líderes de las bancadas y tampoco pueden presentar iniciativas propias ya que los únicos que deciden que se presenta como iniciativa, cual se vota a favor y cual en contra, son los miembros de la alta burocracia partidista. 


Son quinientos diputados porque los dirigentes de los partidos necesitan ese número de curules como premios para repartir entre sus lacayos, formados como una casta de rufianes que, esperando una diputación, se sometan a toda indignidad y la apoyen para su propio beneficio, en esta que es una meritocracia al revés, donde los peores son los premiados y los considerados mejores.

Por eso es necesario cambiar este derrotero y premiar a los diputados que cumplan con su tarea de representar a México y no a la casta dorada de los dirigentes de los partidos políticos, también premiar a los electores que votan y castigar a los que no lo hagan, en eso se encuentra la llave de la puerta del cambio en la Cámara de Diputados. El sistema que cumple con esas premisas lo denominaremos de “Representación Popular Dinámica”,   pero ¿Cómo puede funcionar ese sistema? si precisamente la Cámara de Diputados es en donde reside la Representación Popular o mejor aún donde conforme al principio constitucional, reside la Soberanía Popular, vamos ¿que de nuevo le puede aportar?.  

Para lograr grandes cambios en la cámara debemos transformarla, no en sus propósitos sino en algunos de sus mecanismos que la hacen víctima de las satrapías partidistas que la tienen subyugada, por lo que en primer lugar debemos quitarle a la cámara la certeza del número de diputados, ya que actualmente los dirigentes controlan a sus militancias con la zanahoria de una diputación para los peores a pesar de que solo voten unos cuantos electores por distrito, esto es lo que en buen castellano se llama sistema "estático".


La primera transformación es convertir la cámara de un sistema estático a uno dinámico, para ello la Cámara de Diputados tendrá 500 diputados sólo en el caso de que vote el 100% de los electores empadronados en todo el país, pero si vota sólo el 50% de los electores empadronados, bueno eso quiere decir que los diputados no lograron entusiasmar a los electores y en ese caso son castigados en la misma proporción y al mismo tiempo los electores apáticos, por lo que sólo se adjudicarían 250 curules, en otro ejemplo sí sólo vota el 10% de los electores, bueno pues sólo se adjudicarían 50 diputados para esa legislatura y ni uno más, sencillo y sobre todo justo, ya basta que nos obliguen a sostener a una partida de cretinos a pesar de que la votación sea escasa.

Ahora bien, ¿cómo se repartirán las diputaciones resultantes a los candidatos? muy sencillo, por riguroso y estricto número de votos recibidos, a partir del que tenga más hasta el que tenga menos, así que las diputaciones se asignarán sin tomar en cuenta ni el distrito, ni el partido, solo se tomará en cuenta el número de votos que recibió cada candidato sea ganador o perdedor, así que la primera diputación derivada de la voluntad popular, será para él que mayor número de votos haya obtenido a nivel nacional y si su contrincante, suponiendo, fuera el derrotado en el mismo distrito, pero segundo en votación recibida por todos los candidatos a nivel nacional, bueno pues entonces él será el segundo diputado por asignación popular y así sucesivamente hasta que se satisfaga el número de diputados que correspondan a  esa legislatura.

Este sistema dinámico cambiaría no solo la conformación de la cámara, sino la calidad y trascendencia de su papel, pues desde la misma candidatura, los dirigentes de los partidos políticos -que hablando con franqueza son los grandes enemigos de la Democracia en México- perderían todo valor frente la relación entre el candidato y su comunidad, pues mientras que hoy pueden imponer a cualquiera y da lo mismo, en el caso que se propone el resultado electoral de un candidato ajeno a la comunidad no solo implicaría perder esa diputación, sino incluso que el distrito quede sin diputado que lo represente. En los casos contrarios, los candidatos bien conectados con sus electores podrían darle dos o más diputados a un mismo distrito, debido al alto compromiso de electores y candidatos. Este sistema toma  en cuenta a todos, a los que votan y a los que se abstienen, premiando a los primeros y castigando a los segundos; ya que premia a los  candidatos mejor identificados con los electores, por ello la pregunta es  ¿Puede haber mayor justicia?

Imaginemos que hubiera ocurrido con la Cámara de Diputados  en las elecciones del 2006, en las que hubo una mayor participación electoral que en la del 2009, pues de acuerdo con la lista nominal fueron 71’374,373 electores inscritos, de los cuales votaron  41’791,322 es decir el  58.55%, por lo que en lugar de 500 diputados solo hubiéramos sostenido a 293 diputados. Calculemos ahora la cantidad de diputados que estaríamos sosteniendo ahora conforme a los votos recibidos por los candidatos en la elección del 2009, por desgracia el IFE (otra institución de parásitos)  no se ha dignado publicar en su página las estadísticas de esa elección, pero nos da una pista: votó el 44.68% de los electores empadronados, bueno pues entonces nada más mantendríamos a 229 diputados federales, es decir a 64 menos que en el período 2006-2009. ¿No es esto una maravilla?

El otro dato, también muy interesante, sería saber cuántos diputados habría obtenido cada partido político y cuáles serían las regiones del país que resultarían beneficiadas o perjudicadas con mayor o menor cantidad de diputados, en comparación con el actual sistema. No tengo ese dato y me llevaría algún tiempo obtenerlo ante la falta de información del IFE de la elección del 2009, pero es un hecho que los diputados burócratas, los de las listas plurinominales no habrían pisado la cámara sino como turistas, lo cual también es una cosa gloriosa. 


Los beneficios colaterales del sistema dinámico de representación popular son enormes, en primer lugar convierte a todos los candidatos en adversarios de todos, incluidos los de su propio partido y en consecuencia sólo los mejores serán electos, por ende la "mano negra" que lo domina todo ahora será suplida por la transparencia y la competencia plena. Se acabarán los "distritos regalo" que son aquellos que los satrapas o actuales dirigentes partidistas y el Presidente de México en turno, regalan a sus novias, amigos, amiguitos, amantes o que venden descaradamente a sabiendas de que en ellos se gane hasta rebuznando, otro beneficio colateral es que este sistema obligaría a los diputados así electos a excelentes desempeños para conservar a sus electores ya que su elección o reelección  estará influida por los votos o abstenciones de los restantes 299 distritos. En suma es un sistema de competencia plena, una especie de "darwinismo electoral" donde solo los mejores candidatos, partidos y diputados sobrevivirán de elección en elección y donde los únicos beneficiados seremos los electores. 
  
POR ANTONIO LIMON LOPEZ

¿Y EN EL PRI.. QUE?


Nadie es tan leal a sí mismo como el PRI, lo podrán acusar de todo menos de incongruencia, como lo demostró durante su “proceso interno” en Baja California, en el que hablando como siempre de Democracia, de mayorías, de elecciones libres, de sectores, volvió con renovada pasión para refrendar su naturaleza antidemocrática. Ganó el candidato oficial, el empresario Carlos Bustamante Anchondo y para que no haya dudas de cómo estuvo la “votada”, sabemos el resultado (¿será oficial?) proporcionado por el diario priista El Mexicano que precisa que Carlos Bustamante Anchondo obtuvo 958; José Luis Ascolani García 42 y Rafael García Vázquez, obtuvo apenas 13 votos.


Desde finales del año pasado los priistas hicieron gala de un lenguaje democrático digno de admiración, hablaron de que las candidaturas priistas serían consecuencia de un limpio proceso interno, donde todos los priistas tendrían derecho a votar y donde los priistas que lo quisieran podrían ser candidatos -cumpliendo unos cuantos requisitos-, así los priistas alegaban que el PRI era un ejemplo democrático en Baja California, a diferencia del PAN donde Felipe Calderón impondría a su amigo Carlos Torres como candidato del PAN y recordaban que así lo hizo "germancito" con su "amiguito" Gastón Luken Garza imponiéndolo en Tijuana. El PRI juraba y claro..¡perjuraba! que él sí era democrático y que sus candidatos emergerían de limpios procesos electorales.


Pero,como siempre, llegada la hora de la verdad, el 18 de febrero, apareció el chamuco al darse a conocer la convocatoria del PRI para de$ignar candidatos a munícipes y diputados, que por cierto, esa "convocatoria" es todo un mamotreto, una obra maestra de lo innecesario, de lo absurdo, de lo aburrido, un texto infame, abultado, enorme, tedioso, incomprensible con un lenguaje superfluo, equívoco y donde cualquiera, con alguna neurona gris en la cabeza, puede descubrir las trampas, los trucos y el engaño, incluso así lo dio a entender el Delegado Nacional del PRI Heriberto Ramos Salas, quien se explayó ante la prensa escrita ”..se trata de métodos tradicionales del instituto político que pretenden primordialmente preservar la unidad en las filas de la organización.”, “Son reglas muy transparentes, que se definieron en base a una intensa consulta previa que se llevó a cabo tanto entre los sectores y las organizaciones, como entre los propios priistas…”, “Si más de uno desea entrar a la contienda, será bienvenido. Pero buscaremos la unidad y eso quiere decir que trataremos que al final el PRI salga lo menos raspado posible, con fortaleza suficiente para aspirar a la victoria”, lo dijo sin riesgo a sabiendas de que los priistas no leerían ni sus propios epitafios.

Para ese momento el candidato por el cual estaban volcados los priistas era Mario de Jesús Escobedo Carignan, un priista que desertó del PRI para asumir la Delegación Baja California de la Secretaría de Economía durante el gobierno de Vicente Fox y que actualmente funge como Presidente de la Cámara Nacional del Comercio de Tijuana, por cierto finalmente no se inscribió como parte del elenco en la comedia priista, pues es sabido que este artista del equilibrio no da paso en falso.

En realidad las candidaturas estaban siendo “$ope$ada$” en la ciudad de México y claro que por razones precisamente de pe$o el de$ignado fue el anciano junior Carlos Bustamante Anchondo, cuyo lema es y tiene que seguir siendo “billete mata carita”.


De los encampanados el único que se inconformó fue otro otoñal personaje del PRI en Baja California, Rafael García Vázquez (en el PRI bajacaliforniano los chavales andan por lo general en sus “sesenta”, sin contar a los pega-engomados y a los juniors), quien cuando se dio cuenta que tanto el padrón del PRI como la lista de delegados acreditados para la convención la hicieron “rollito” y la desaparecieron, para substituirla por otra, donde ¡¡magia!! el 99% de los delegados eran los amigos del alma de Bustamante, más los candidatos a munícipes y a diputados locales y dos o tres dirigentes estatales y municipales, fue a su casa recogió el tinte para el pelo, los "chochos", las pastillas para la artritis, sus amuletos de la buena suerte y partió en el primer vuelo que encontró rumbo a donde se hace y deshace, a la mera capirucha a entrevistarse con su “amiga” Beatriz Paredes Rangel para "arreglar las cosas", en cuanto llegó con todo y maletas se fue a las oficinas del PRI, donde ni con huelga de hambre ni porque se plantó bajo el monumento de Plutarco Elías Calles, logró que lo recibiera su querida amiga.

Consumada la farsa, los priistas ya no hablan de Democracia sino de lo mismo de siempre, "institucionalidad",  "disciplina" y "unidad", pues a pesar de la faramalla que montaron con las casillas, la convocatoria “patito” y la elección amañada, saben que llamar a ese esperpento como “proceso democrático” es ofensivo hasta para ellos mismos, que tienen tanto aguante en eso de balar y comer lo que les arrojen sus pastores desde las oficinas del PRI en el Distrito Federal. ¿Serán, por cierto, visitantes asiduos de las oficinas del nuevo PAN?


POR ANTONIO LIMON LOPEZ


NOTA.- Quienes leyeron este artículo se interesaron por este otro> Carlos Torres, el pepe, el-chuy y otros.html

CARLOS TORRES, EL PEPE, EL CHUY Y OTROS MÁS.




La raquítica votación de las elecciones federales del 2009 y el profundo desprestigio del “dedazo”, único aporte de Felipe Calderón al PAN, obligaron al partido a replantear los procesos internos para la elección de candidatos a munícipes y diputados locales para las elecciones del 4 de julio del 2010. A diferencia de la mayor parte de la república donde el PAN es casi una novedad y carece de historia,  e incluso a diferencia del Distrito Federal en que apenas si le hace cosquillas al PRD, pero donde reside la despótica e inepta dirigencia nacional, el PAN de Baja California fue fundado por idealistas y políticos decididos, por lo cual es admirado y respetado por su dignísimo historial que arranca en los años cuarenta del siglo pasado y que se extendió, sin sombra ni mancha, hasta que Ernesto Ruffo Appel protestó como (primer) Gobernador (panista) electo en 1989.

En el 2009, el PAN tijuanense fue humillado por Felipe Calderón Hinojosa quien impuso como candidato a diputado federal a Gastón Luken Garza, un no-panista, ni más ni menos que por el emblemático distrito cinco de Tijuana, donde ganó (porque hasta rebuznando gana cualquier candidato del PAN en ese distrito) tal y como viene ocurriendo de manera reiterada desde 1989, excepto en 1994 donde el efecto devastador del farsante diego fernández de cevallos nos hundió, pero se experimentó una sensible deserción de electores y en la politizada Baja California, cundió la desesperanza y la duda no solo de los electores que estuvieron ausentes de la elección, sino de los mismos panistas menospreciados.

Pero el tiempo sigue y ahora apenas unos meses después llega la elección intermedia, para munícipes y diputados locales, por lo que para la contienda de Tijuana, en un acto preparatorio, el Presidente de la República asistió como invitado al matrimonio de Carlos Torres, su amigo desde que fue líder juvenil, a quien le dio un fuerte espaldarazo para la candidatura a la presidencia municipal. Hubo quienes llegamos a temer otro “dedazo” pero Carlos Torres, en un gesto inusual, optó por la contienda democrática y dejar a salvo su buen nombre, para lo cual tendría que enfrentar ni más ni menos que al “dueño del partido” Jesús “el Chuy” González y a sus muchos beneficiarios, entre ellos el alcalde de Tijuana Jorge Ramos Hernández, quien le debe dos veces su candidatura, en la primera perdió con Jorge Hank y en la segunda ganó apretadamente empujado por la campaña a gobernador de José Guadalupe Osuna Millán.

El candidato de “el chuy” Alejandro Monraz inició en la delantera apoyado por la nómina municipal, entiéndase que nos referimos a los panistas que cobran en el municipio, también apoyado por la red de todos los que recibieron algún beneficio a lo largo de 12 años de “chuyato”, pero Carlos Torres contaba con el apoyo irrestricto de José Francisco Blake Mora, el astuto Secretario General de Gobierno del Estado, considerado la mano maestra que llevó, por camino seguro, las riendas de la candidatura del ahora Gobernador José Guadalupe Osuna Millán, con lo que al menos otras dos nóminas contenderían, la del Estado y la del Gobierno Federal a favor de Carlos Torres. En lontanaza –como dicen los litreratos- un tercer candidato, Javier Castañeda se disputaba los votos que no estaban totalmente amarrados a las nóminas, por lo que desde el principio tuvo pocas o nulas oportunidades entre una membrecía panista tan escasa, apenas 1,970 militantes en una ciudad que tiene 3 millones de habitantes, de los que votaron 1,830 panistas y donde las nóminas tienen un poder abrumador. ¿Cual es el porcentaje de panistas en las tres nóminas? No lo se, pero es muy alto.

Las campañas públicamente fueron las típicas del PAN de hoy, “Bravo, a la bio a la bao, a la bim bon ba, viva, viva, a la chiquitibúm, vamos a ganar, si, si, bravo, bravo”.  Cero argumentos (¿para que?), cero ideas (echan a perder a la gente), cero razones (ni que se necesitaran), eso sí descomunales fotografías de los precandidatos panistas, sonrisas forzadas, fuertes apretones de mano y elogios de dientes para fuera, en suma nada que no se pudiera ver o escuchar tras bambalinas en un vistoso y rutilante desfile de modas.

Pero la campaña real se escenificaba en las casas de los militantes con derecho a voto, donde los candidatos llegaban con el carrito cargado de promesas, de ensueños, de recordatorio de lealtades pasadas, y si no se podía más, de cuentos, aunque fueran chinos; todo  fue al intercambio, al tú me das y yo te doy, pero la batalla principal, la "madre de todas las batallas" tuvo como objetivo principal a la persona del alcalde de Tijuana, Jorge Ramos, quién no pudo soportar la presión del Presidente de la República y del todopoderoso Sr. Blake y acostumbrado a doblarse ante los poderosos en los momentos críticos -por eso perdió con Jorge Hank Rhon- se olvidó de los muchos años de alianza con el Chuy González, se olvidó que en dos ocasiones consecutivas lo hizo candidato a pesar de que todos lo acusaban de desleal, y dio el "chaquetazo" al exigir a la nómina municipal panista, que cambiaran de bando, ahora con Carlos Torres y ya.

A las “doñitas” de los muchosos mercados sobre ruedas panistas les quitaron las cachuchas de Monraz y les enjaretaron las de Carlos Torres, a los burócratas municipales, estatales y federales, ahora si a todos les leyeron la cuartilla: "o copelas o cuello”, hasta a los lenones, que en Tijuana son un importante apoyo financiero de los chuyistas, los metieron en cintura, el Director de Reglamentos municipales, Gustavo Lemus cerró prostíbulos de buena y mala muerte y puso tras las rejas a señoritas prestas a las concupiscencias carnales por una "lanita", hasta que los hizo sumarse a las mayorías.

El día de las elecciones internas, faltaba la cereza del PAN -digo del pastel-  ese domingo 11 de abril, trascendió que se  investigaban “irregularidades del chuy González” ocurridas durante el “chuyato” del ahora ex presidente municipal, ex diputado federal, ex secretario de estado y ex amo absoluto del PAN en Tijuana. Sus todavía leales, muy mermados llegaron sin el sabor de la victoria, sintiendo la desbandada, unos días antes el favorito del chuy, su hijo, hijo por el espíritu, Enrique “el kiki" Méndez y otros mercenarios, ahora traían la camiseta de Carlos Torres.

Astutamente Blake había gestionado un cambio, aparentemente inocuo, para ganar en la primera ronda no era necesario el 50% de los votos, más uno, sino que bastaba obtener el 35% y llevar una ventaja de 5% al más cercano rival, nadie la consideró relevante, pero fue un cambio clave. Conforme pasaban las horas en los once casillas, otra idea genial de Blake, evitar los discursos en la convención –no fuera que alguno cambiara de opinión- o se disgustara con la super aguda voz del amigo de Felipe Calderón, no hubo oportunidad de cambiarles el “tape”, ni de hacerlos reflexionar, tampoco se permitieron las cámaras fotográficas digitales, ni los celulares en las casillas, ¡no fuera que se les exigiera tomar fotos de las boletas ya votadas! .. para acreditar lealtades. Toda esta astucia es consecuencia de toda una vida, la del joven Blake, defendiendo casillas contra el PRI y ahora haciendo milagros en el PAN.

Apenas unas horas después los bandos contendientes desplegaron cascadas de rumores e hicieron gala de sus mejores trucos, aparentemente todos ganaban, pero los rostros desencajados primero de Javier Castañeda y después de Alejandro Monraz fueron el preámbulo de una nueva era. Después de los "pre-computos" al final con un contundente y oficial 42.35% de los votos, "Carlos Torres superó por más de lo necesario a Alejandro Monraz, su más cercano rival, quien obtuvo un insuficiente 33%, no había duda. Jesús “el chuy” estaba fuera, era uno más entre todos, no tuvo ni tiempo ni nada que hacer, sus antes amigos y aliados le volvían la espalda, él lo sabía, es una característica política de los mexicanos, con el ganador hasta que pierda.

Ya obscurenciendo, Carlos recibía la felicitación de propios y extraños, entonces Jorge Ramos y el Kiki Méndez llegaron a felicitarlo, quiso la suerte que Jorge Ramos quedara de frente a Jesús González, ahora “el pinchi chuy”, Jorge le esbozó una sonrisa -que se dice le costó decenas de miles de dólares con los más prestigiados “odontoestetas” de Hollywood- y lo saludó como si celebraran un cumpleaños, pero Jesús González lo ignoró y le escondió el rostro con desdén, seguramente pensó “y yo hice dos veces candidato a este ..., ¡me lo merezco!”; Jorge quien en este mundo solo ama al espejo cuando se rasura, olvidó el breve encuentro y siguió hasta que estuvo a unos metros de Carlos Torres, le sonrió, abrió los brazos y casi bíblicamente se abrió el mar de panistas que los separaba y ambos se fundieron en un fuerte abrazo y cuando este terminó (el pobre de Carlos ya "boqueaba" del tremendo apretón) entonces en el cara a cara, Carlos le dijo a Jorge: “Gracias por tu apoyo”, Jorge sonrió y su rostro se ruborizó emocionado y viéndolo directamente a los ojos, le dijo tiernamente: “Carlos… te voy a recomendar a mi peluquero”, ante lo que Carlos Torres, el amigo del presidente y seguro Alcalde de Tijuana, quedó sin habla.

En las afueras, sentado al volante de una "todo terreno" impresionante, con los vidrios polarizados hasta lo impenetrable, José Francisco Blake Mora, “el Pepe” para sus amigos, disfrutaba a la distancia de la algarabía panista, todo había salido conforme a sus deseos e incluso mejor, entonces inesperadamente se estiró, acomodó el espejo retrovisor hasta que se vio a sí mismo y después de contemplar su faz por unos momentos pensó: “Si quiero ser gobernador,… necesitaré algo más que un buen peluquero” y mientras así meditaba encendió el auto y lentamente se fue.

POR ANTONIO LIMON LOPEZ.


Transición a la Encuestocracia

LAS TRAMPAS DEL SER CIUDADANO


¿Puede una palabra tan respetada y digna ocasionar tanta confusión y a la postre, tanto mal? En realidad cualquier palabra mal aplicada confunde, eso en México y en cualquier parte del mundo, sin embargo en el caso de la voz “ciudadano”, esta ha sido no mal aplicada, sino reinventada y entonces  convertida en el estandarte de una nueva revolución antidemocrática, por lo que cualquiera le puede vaticinar un éxito abrumador en este país, tan adicto a las falsificaciones.


Por algún secreto maleficio, los mexicanos recibimos con palmas a todo lo que sea antidemocrático y si por cualquier medio nos llega alguna idea democrática, bueno pues de inmediato la mimetizamos, la enmascaramos, la prostituimos para finalmente convertirla en una aberración y entonces sí la hacemos nuestra, y si duda de esto, vea en que situación tan lamentable se encuentra el federalismo enano, deforme, contrahecho que tenemos, vea a nuestra república convertida en un botín para las pandillas depredadoras de todo tipo y estirpe, vea usted a nuestra Suprema Corte de Justicia con sus ministros insaciables de oro, pero incapaces de mover un dedo por puro patriotismo,  vea usted para no ir mas lejos,  que clase de señora de mala nota es nuestra democracia.


Así que nada tiene de extraño que en México tomemos esta noción, la de ciudadano y hagamos caso omiso de su noble origen, de su enraizamiento al corazón mismo de la Democracia, nada tiene de extraño que olvidemos que el ciudadano no es un simple gobernado,   sino que es quien gobierna, que está revestido por los poderes supremos que la Democracia es capaz de otorgar, ni mas ni menos que el de formar y reformar al gobierno, al Estado y a la postre a la misma sociedad. Un poder comparable solo al divino: pues crea y recrea al Poder, que  defiende a la propia soberanía y determina la forma de vivir al elegir y sostener a todo su gobierno. Esto en las democracias de todos los tiempos no solo ha sido un derecho, sino una obligación; Sócrates, a manera de ejemplo, como ciudadano era un hoplita, un soldado de infantería que tenía el privilegio de luchar por Atenas. Sin duda alguna el trabajo de ciudadano es arduo pero a diferencia de su contraparte extrema el militar que lo traen a fuerzas, que no sabe de dónde viene, ni quien lo trae, ni donde está, ni a donde lo llevan, el ciudadano por el contrario viene porque quiere, sabe de dónde viene, como viene, donde está y hacia dónde va.


La moderna Sociedad Civil que nació del antepasado del ciudadano moderno, el burgués europeo quien a su vez rompe con el linaje milenario de súbditos, que tiene la sola excepción  de los ciudadano griegos y romanos que fueron un oasis en el desierto del autoritarismo, pero suficiente para que de sus aguas abrevaran los viajeros hartos de tanto despotismo, de tanto poder en tan pocas manos; gracias a esto el ciudadano deja de ser objeto de la historia para convertirse en  protagonista y así corta de tajo toda justificación a las tiranías para  crear su propio orden económico bajo el imperio de la Democracia. El Estado que nace de esta manera es liberal democrático, liberal porque establece las libertades que todo gobierno debe respetar en favor de cualquier gobernado y democrático porque ese gobierno se renueva por la voluntad de todos, expresada en la formula democrática: “todos pueden votar y el que puede votar puede ser votado” y nadie tiene justificación para impedir esos derechos o como en el caso mexicano, deformarlos hasta hacerlos una caricatura.


Por esa deformación del modelo democrático y del profundo desengaño que sentimos por los partidos políticos y los gobernantes que de ellos emanan, surgen voces inconformes -muy justificadas, como usted puede darse cuenta- que exigen cambios profundos, pero por desgracia han tomado el sendero equivocado y enarbolan el estandarte del “ciudadano”, pero no del ciudadano al que nos referimos anteriormente, sino otro que solo es un  adversario del gobernante en turno y que desprecia al militante comprometido en una legítima y digna causa partidista. Pero ¿Donde están esos ciudadanos? en cualquier parte, incluso en el gobierno y en los partidos políticos porque carecen de un común denominador ideológico o de una meta común, simplemente están hartos y quieren una revancha, sin importar su costo o sus consecuencias.


Este sencillo razonamiento y por ende dotado de un gran poder de convocatoria, esta calando hondo entre todos los gobernados que no se sienten representados por los partidos ni por sus gobernantes, acaso por la hiriente ineptitud y bajeza de nuestros gobernantes por lo que el sentimiento de  engaño y los agravios recibidos exigen una revancha ya, y esto es lo que precisamente les ofrece el ambiguo “movimiento ciudadano o ciudadanizado” integrado supuestamente por legiones de ciudadanos apartidistas y apolíticos que consideran que la política es una “cosa sucia”, que desprecian a los políticos y que se autocomplacen diciéndose: “soy limpio y puro”. En realidad este tipo de “ciudadano” no defiende ninguna postura política, ni la discute, ni la confronta y cuando sus hijos los interrogan sobre algún tema político de actualidad, les contestan diciendo: “eso no tiene importancia” , “ ponte a trabajar” o ”no pierdas tu tiempo en tonterías”. Estos "ciudadanos" marca "patito" son, como lo demuestra la experiencia, una masa maleable al martillo del primero que la quiera moldear y que se conforma con muy poco, generalmente se satisface escuchando: “los gobernantes y los militantes políticos son indignos e ineptos y no te merecen" y por desgracia no va más allá.


Si el movimiento ciudadano fuera capaz de organizarse como un renuevo contra las mafias partidistas, implicaría el ingreso de mas ciudadanos a la acción política, lo cual sería plausible, pero resulta que eso no ocurre y por el contrario, son precisamente los políticos profesionales y los dirigentes de los partidos políticos más envilecidos, los que se dedican a explotar esta áurea veta a cielo abierto, para reforzar con mayor solidez a los propios políticos astutos y a los gobernantes venales. No es una ironía que esta causa termine al servicio de aquellos a los que debiera combatir.


Qué maravilla dicen los diseñadores de estrategias burocrático partidistas: “Aquí tenemos a estos aturdidos que se dicen 'ciudadanos' y que están buscando ‘candidatos ciudadanos’ pero como ellos son ‘puros’ pues consideran a la política ‘cosa sucia’ no van a mover un dedo para hacer efectiva su causa. Es nuestra oportunidad,  lancemos a nuestros  ‘candidatos ciudadanos‘ y de paso, aprovechamos para controlar  a los militantes que se nos quieren salir de la sumisión en que los tenemos” Mientras se soban las manos diciendo ‘Nos sacamos la lotería con estos zonzos y sin comprar boleto”


Este furor falsamente ciudadano, es la llave que necesitan los dirigentes de los partidos políticos para cerrar las puertas de la verdadera democracia a los militantes de sus partidos y darle atole con el dedo al pueblo mismo, “nosotros, los dirigentes de los partidos, vamos a 'designar' candidatos (a vil dedazo, por supuesto), que serán 'candidatos ciudadanos' extraídos de la sociedad civil y no detestables políticos idealistas, como los miembros del partido”, “designaremos a ciudadanos ajenos al partido” Y como decía Cantinflas”: Ahí está el detalle.


Todo esto de los “ciudadanos” les permite a los dirigentes controlar al partido argumentando estar interesados en los ciudadanos, impidiendo a sus militantes de a pie –verdaderos ciudadanos- que elijan candidatos y así postergar ad infinitum la vida democrática dentro del partido, por ende al no existir la democracia interna -que es la primera, sin la cual no puede existir ninguna posterior- los militantes/ciudadanos se convierten en vasallos y los inconformes o se van por su propio pie, o son señalados  como traidores.


¿Pero quienes resultan ser los candidatos ciudadanos designados? Bueno pues los amigotes y los amiguitos de los dirigentes nacionales o del Presidente en turno, y con ellos, entre la bola de escaladores y cortesanos, se cuelan las esposas de los amigos, o al revés, o sus novias o novios, o sus amantes y "movidas", también alguno que otro mafioso con dinerito extra, para compensar por una bonita diputación y en la rebatinga también agarran premio, alguna que otra celebridad egolatra o ambiciosa que nunca movió un dedo de gratis por su país, pero todos los “candidatos ciudadanos” saben que si quieren seguir parasitando tienen que aprobar en la criba de la inmundicia, para lo que deben ser leales como perros, idiotas como asnos y rápidos de manos para cobrar el cheque y compartirlo con sus mecenas y para votar bien amaestrados en manada. Estos sujetos son inmunes porque no le deben nada ni al pueblo ni a sus camaradas de partido, pues son impuestos por las burocracias despóticas de la pandillerocracia nacional, ante las cuales  deben practicar la más absoluta sumisión, ya que a los únicos que les deben todo, es a los pandilleros que los impusieron y por ello  saben, que si se portan como viles lambiscones y como babeantes serviles hasta la ignominia, con ello pueden ser candidatos a otra diputación, regiduría o quizás a una senaduría y en arrastrados extremos  hasta una gubernatura.


¿Y donde quedaron los “ciudadanos” que no participan en política? los que se sienten “puros y limpios” los que dicen que la “política es cosa sucia”. Bueno en el mismo lugar de siempre, rumiando en su apatía todos los males de la antidemocracia. Pero ¿En que situación quedan los dirigentes indignos? Esos que se aprovecharon de todo esto,  pues ahora, de plano, se convierten en dueños del partido y de sus candidaturas, tienen el monopolio del dedo designador, son amos y señores de un sistema donde los ciudadanos verdaderos no cuentan, Y ¿donde quedan los militantes de los partidos? quedan en el papel de humillados y reducidos a simple relleno, sujetos al “copelas o cuello” y sometidos a la pedagogía de la indignidad, porque fueron engatusados en un exitoso laberinto de engaños y o han renunciado o no saben como salir, pues la demagogia dizque ciudadana es abrumadora y por desgracia llegó para quedarse, pues permanecerá hasta que los verdaderos ciudadano asuman dentro de sus partidos, !sí dentro de sus partidos! el duro papel que les corresponde.


Por Antonio Limón López.
Una anécdota del fundador.

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