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Vicios ordinarios


La traición, la deslealtad, la crueldad, la tiranía … son nuestros vicios ordinarios” escribió Montaigne en ”Los caníbales” y en efecto, estas conductas nada tienen de extraordinarias, de llamativas o de insólitas, son perfectamente comunes y corrientes tanto entre nosotros los ciudadanos de a pie, como entre nuestros lideres. Sin embargo no dejan de fascinarnos ¿Quién puede permanecer insensible ante traiciones como la Hamlet contra su padre, como la de Cortés contra Moctezuma, como la de Bruto contra Julio César? ¿O cómo la de Luzbel? ¿Quién puede ver con simpatía a las tiranías vulgares que se suceden en la historia de México, como un vagón de ferrocarril que sucede al anterior?


Ahí están los traidores, los desleales, los crueles, los tiranos, los esnobistas, los misántropos y los hipócritas haciendo legión en México y en el mejor de los casos esperando el juicio de la historia, porque la mayoría espera como premio al placido olvido de sus defenestraciones, nuestros expresidente quieren ser olvidados como actores políticos de nuestro trágico destino nacional, también nuestros intelectuales cómplices del régimen, nuestros periodistas chayoteros, nuestros administradores desleales, nuestros empistolados matones que construyeron al sistema mexicano, nuestros cronistas de todo, de la vida política, deportiva y cultural de un México traicionado, adulterado, falsificado y mistificado hasta convertirlo en un esperpento de lo que pudo o debió ser, es así por obra de los cantores de una democracia prostituida y que hoy en día anda de callejera ofreciéndose a las “candidaturas ciudadanas” a los “junior” y al que pueda pagar por sus favores en cualquier “partido político”


Pero por fortuna, el olvido no termina por llegar, pues estos vicios ordinarios son feos y la fealdad ofende más que ninguna otra cosa, bien decía Oscar Wilde “La única revolución que me interesa es la de la moda” porque la moda no traiciona a la belleza, al contrario la pule y la abrillanta para adaptarla a la sensibilidad de cada época, en tanto que en la política no existe nada que se le compare, así cuando se remueve nuestro pasado político no se le abrillanta , sino que solo hace aflorar su nauseabundo hedor, tal y como ocurre ahora con el asunto propio de la comedia bufa involuntaria -que es la mejor- y que corre a cargo de nuestro inesperado tartufo nacional Don Miguel de la Madrid, quien el 12 u 11 de mayo del 2009, al ser entrevistado por Carmen Aristegui “soltó la sopa” y después de decir lo que todo mundo sabe, se asustó el pobre diablo y se retractó de calificar a los salinas como “una familia sin moral”, donde todos eran socios de narcotraficantes y en lo personal fueron ladrones vulgares, donde el expresidente Carlos Salinas de Gortari se robaba de la “partida secreta” cuatrocientos millones de dólares anuales, en el clímax de la entrevista De la Madrid confesó “me equivoqué” al “designarlo” candidato presidencial.


José Cárdenas de inmediato entrevistó a Manuel Bartlett, "el otro" aspirante a ser “designado” en 1988, fue Bartlett a quien despreció De la Madrid, por lo que en la entrevista Bartlett sacó del fondo de su corazoncito todo el “ardor” contra Salinas pero cuidadosamente evitó comprometerse, nunca lo llama ni narco, ni ladrón, pues el miedo no anda en burro, simplemente se concretó a decir que De la Madrid era un ejemplo “de probidad, de rectitud intelectual y moral”, que cuando los ciudadanos lo encontraban en un restaurante le aplaudían y que si él decía eso de Salinas, era porque seguramente él lo sabía de muy buena fuente, Bartlett astutamente se parapetó sobre las declaraciones del expresidente y desde ahí lanzó todo lo que pudo contra Salinas y en su momento aprovechó para sacar de su ronco pecho una apreciación personal, la única: “Si claro se “requeteequivocó” (de la Madrid) al designar a Salinas, sobre todo teniendo a alguien mejor a un lado (o sea el propio Bartlett)” Con la astucia de un consumado calculador se dedicó a vanagloriarse a si mismo, a decir maravillas del intelecto y de la moralidad de De la Madrid, vanagloriándose a sí mismo, y aprovechó para lanzar todo tipo de invectivas a la “derecha” y a los enemigos de ese nacionalismo a modo, que adora casi tanto como a su billetera y a las mapachadas electorales que lo catapultaron como defraudador político por antonomasia, como cuando se le "cayó el sistema" para imponer a Salinas !Que tipo tan descarado y afortunado!, Pues ahora es candidato y héroe supremo del PRD en Puebla y de otro pobre diablo: Cuauhtémoc Cárdenas.


Durante el gobierno de De la Madrid, entre 1982 y 1988, México vivió una de las edades de oro de la mapachería y de la delincuencia electoral. El dúo gangsteril formado por el presidente De la Madrid y su esbirro Manuel Bartlett, entonces Secretario de Gobernación, se dedicó a robar elecciones, empezando por las de Baja California en 1982, siguiendo por las de Chihuahua, Nuevo León, Jalisco y en 1986 en Sinaloa, contra el candidato Manuel Clouthier a quién incluso persiguió invadiendo sus propiedades. Auspició, solapó y protegió la toma de diarios independientes como el "ABC" de Jesús Blancornelas y de Alarma! aduciendo  razones moralinas que solo convencieron a sus cómplices, esto para apoderarse de la revista critica "Impacto" propietaria de Alarma! -Dos ratería en una- Su gobierno fue un asco, recibió el país en "emergencia nacional" del frívolo López Portillo y lo dejó hecho una piltrafa, concluyó haciendo el fraude electoral de 1988, en coautoría con su dilecto amigo, el mapache de mapaches y dinosaurio Manuel Bartlett Díaz. Ambos fomentaron el narcotrafico y Edmundo de la Madrid, primo del bicho del que hablamos, utilizaba hasta pasaporte diplomático para contrabandear cocaina de Colombia a México. 


Pero al día siguiente de la denuncia ante Aristegui, el gozo se fue al pozo, pues el dizque valiente expresidente De la Madrid, el dizque hombre de la gran honradez intelectual y moral, aquel al que en caso de encontrarnos a la hora de comer debemos aplaudir por su dizque valentía, por su dizque hombría de bien, se achicopaló, enseñó el cobre, incluso su hijo Federico De la Madrid Cordero, ahora convertido en el Caín de la casa, publicó una carta abierta en los medios nacionales donde dice que el dizque bravo expresidente tiene problemas mentales severos, que Miguel De la Madrid esta mal de la cabeza, que ya chochea, que le falla feo la poca materia gris y todo, para dejar a salvo la honra de Carlos Salinas y también del propio Miguel de la Madrid, porque cuando los diablos se pisan las colas y los compadres se dicen las verdades, sólo el chamucho sabe que puede pasar y mejor quizo pasar por viejo tarado que por viejo rata...pero al final quedó como !viejo tarado ...y rata!


Claro que Salinas no se iba a quedar sin responder y lo hizo, acusando a Carmen Aristegui de abusar de Miguel de la Madrid, Salinas dictaminó que De la Madrid sufrió tantos “infartos cerebrales” que ya nada más le funciona una tercera parte ¿Qué no ven que el pobre está idiota? -le faltó decir- para esto ya su escudero local Gamboa Patrón le ablandó a los De la Madrid, padre e hijo hasta convertirlos en la letrina nacional. Salinas aprovechó también para decir que la “Cuenta secreta” ya fue auditada y que el dinero se lo gastó con los intelectuales, periodistas, medios informativos, empresarios y una serie de “personas” (léase “pillos”) cuyos nombres no puede dar a conocer, para no afectar su honorabilidad.


Y bueno ya que habló Salinas el asunto terminó, los grandes diarios nacionales decidieron guardar silencio, el excelso y calculador de Manuel Bartlett no dice nada de nada, Miguel De la Madrid quien no padece del cerebro sino de su hombría, pues cuando Presidente de la República no le temblaba el pulso para robar elecciones y claro tampoco faltó en ese julio del 2009 la intervención de Germán Martínez, el entonces dirigente del Partido Acción Nacional, quien como a todos los que les gusta devaluar la justicia, disculpó a Salinas diciendo que “no debemos juzgar a las personas (Salinas) sino al PRI” con lo que demostró la clase de mequetrefe que es.


Así en suma, los vicios ordinarios campean entre nuestros personajes nacionales, es difícil encontrar actos de valor genuinos y cuando estos se dan brillan apenas por un instante, pues de inmediato son ahogados en la retractación, en el caldo de la cobardía y de la ignominia. En el pasado fuimos víctimas de una clase gobernante de cobardes y crueles, de ventajosos, como los De la Madrid y los Salinas y cuando, como ahora podemos darnos una clase de gobernantes diferentes, optamos por más de lo mismo, más candidatos "designados" y por desgracia otro presidente que manipula desde lo obscurito los procesos electorales de su partido, para corromperlo e imponer a sus amigos, esto simplemente nos esclaviza con los grilletes de los vicios ordinarios de ayer y que al ser también los de hoy, parece que son de siempre y para siempre.

P.D.-Finalmente Miguel de la Madrid murió el 1 de abril del 2012 y claro que fue honrado a mas no poder por el presidente Felipe Calderón, quién en el último año de la presidencia, calculó que una vez en la calle, recibiría de los priistas el mismo trato que  él le diera a de la Madrid y por ello, hasta Palacio Nacional les prestó a los familiares del expresidente priista, a fin de cuentas Miguel de la Madrid y Felipe Calderón resultaron un par de mapaches vulgares.

Por Antonio Limón López.

!Que epidemia, que virus, ni que ocho cuartos!



Parece que la Influenza humana, también conocida como “mexicana” entre nuestros “amigos” chinos, y entre los ciudadanos de la “científica” Alemania, de la “culta” Francia, y de las “izquierdistas” Argentina y Ecuador, así como por nuestros costosos y malagradecidos entenados de Cuba no sobrepasó el critico nivel cinco, incluso parece controlada y cosa del pasado, sin embargo ahora está fuera de control uno de los efectos colaterales de prácticamente todo lo que ocurre en el México de hoy. Este efecto imprevisible, incontrolable y que se multiplica de manera geométrica sin someterse a ninguna ley o lógica, es el de nuestra suspicacia desbordada que todo lo deforma.


Nuestros medios de comunicación aprendieron de nuestros políticos, o al revés, que la verdad pura, escuálida y sin maquillaje no vende ni esculpe prestigios y que tampoco aporta frivolidad o falsía al chacoteo nacional, que es lo que engrasa las imprentas de los alicaídos diarios, aligera la lengua de los pregoneros de la desgracia y da prestigio a los picaros ansiosos de renombre y prosapia al precio de imaginar lo inimaginable y de superar en fantasía ponzoñosa a la mas viperina de las lenguas.


En cuanto los datos dejaron de ser “probables” para convertirse en “confirmados” y los contagios dejaron de ser los miles y miles de al principio, para quedar en un millar, en tanto que los fallecimientos atribuidos al virus dejaron de ser cientos para quedar en apenas una veintena; es decir que cuando parecía que respirábamos tranquilos, a pesar de que los casos comprobados entre nuestros vecinos del norte dejaron de ser menos de una decena para saltar a mas de mil cuatrocientos y a pesar de todo, los norteamericanos en su leguaje cromático, bajaron la alarma de naranja a amarilla, entonces surgieron como hongos las teorías que cuchichean, afectadas por un tufillo de autosuficiencia “que no existió ninguna Influenza”, “que fue inventada por Felipe Calderón para que se aprobaran una leyes”, “que fue una maniobra para obtener prestamos y donaciones”, “que con el cuento de la pandemia quiso detener el gran activismo del “gobierno legítimo” de Andrés Manuel” y otras tarugadas del mismo jaez.


En pocas palabras -dicen nuestros imaginativos teóricos conspirativos- fuimos engañados por una gigantesca patraña, donde la Organización de las Naciones Unidas, la Organización Mundial de la Salud, la unión europea, los gobiernos norteamericano, canadiense, argentino, cubano, alemán, belga, francés, israelita y hasta el de Timbuctú, coaligados a los colegios, centros y todas las academias médicas mundiales y los grandes y pequeños laboratorios médicos, las instituciones educativas del país, de Estados Unidos, de Europa y de oriente, incluyendo también a los medios informativos de todo el mundo, CNN, France press, Reuters y etc, etc, se sometieron a las ordenes de Felipe Calderón Hinojosa, sí leyó usted bien, de Felipe, nuestro Felipe, el “jelipillo” vamos pues, si, si el chaparrito, gordito y simpático Presidente que de un día para el otro -según dicen- los puso a todos a bailar el son de su mariachi.


Eso dicen, pero no bastaba pues ante el concierto de rebuznidos por tanto pollino, asno o burro vulgaris, no podía faltar el campeón y suprema encarnación del epítome del “mexicanus brutus” es decir el mexicano supersticioso, banal, indocto, mitómano, ambiciosos, desesperado y toscamente imaginativo, en suma el adicto a las teorías conspirativas, anti-democrático por naturaleza e imitador extralógico de todo lo que a su atrofiado olfato le parece rentable, me refiero desde luego a nuestra caricatura de napoleón chichimeca, el autobautizado “presidente legítimo” Andrés Manuel López Obrador, quien celebró hace un par de días un mitin con unos 30 hambreados, a los que les repartieron revolucionarias tortas frías y gaseosas calientes, y ante la pregunta de ¿Por qué la manifestación en tiempos de la epidemia? reventó !Que epidemia, que virus, ni que ocho cuartos!


Así de sencillo, sin ningún respeto ni a la vida de sus fieles y sufridos seguidores, ni a la dosis de veracidad mínima, ni por el respeto esencial que le merece la humanidad en su diaria lucha por la supervivencia, así nuestro gran león de las estupideces nacionales, despreció todo y siguió a galope tendido sobre su maltrecho rocinante rumbo a… rumbo a … ¡sepa la bola!, creo que ni él, ni Dios mismo en su infinita sabiduría sabe a donde se dirige nuestro aturdido jinete tabasqueño.


Sin embargo no mueve a López Obrador otra cosa, que seguir la corriente a los mas perniciosos de sus aliados, los que inconmovibles ante la tragedia nacional, ahora de la gripe, ayer de la crisis, mañana quien sabe de que, solo buscan suponer obscuros conciliábulos entre gobernantes venales y gobernados avispados y claro la Influenza H1N1 no podía ser la excepción, aunque para ello le hagan a Felipe Calderón el favor de ponerlo de líder de una conjura a escala mundial ¿y todo para que? para desprestigiar o minusvaluar cualquier esfuerzo común de los mexicanos, López Obrador y sus malignos compañeros de viaje quieren ver hundirse a México en la pobreza, la ignorancia y la superchería, aportando carretadas de miseria y de cuentos chinos.


No sólo él, una notable cantidad de mexicanos se sienten atraídos por cualquier teoría de conspiración que ande por ahí, no porque los mexicanos hayamos inventado el genero, pues junto con el hot dog, el béisbol y los refrescos de cola, las conspiraciones son una invención yanqui, mas perniciosa que la bomba atómica, pues esto se debe a que los norteamericanos creen que su gobierno es poderosísimo y que anda inventando virus para mermar a los vecinos, auspiciando guerras para vender armas, matando lideres para dejar en el vil caos a sus enemigos y claro cuando se preguntan ¿Quién organizó los atentados del 11 de septiembre? Se contestan, Pues nuestro gobierno ¿Qué fue lo que se estrelló en el pentágono? Pues nada, una bomba que explotó adentro ¿Qué tienen los gerber’s? Pues drogas nuevas para experimentar con bebés latinoamericanos ¿Qué hay en el campo 51? Pues marcianos destazados y naves intergalácticas capturadas por el gobierno para hacer nuevas versiones “made in USA” ¿Quién mató a todos los Kennedy? Pues la CIA ¿Llegamos a la Luna? Pues no, solo se gastaron la lana ¿Por qué los autos consumen gasolina y no agua? Porque así hacen negocio las petroleras ¿Qué hace Dick Chenney? Virus mortales ¿Quienes son los mejores aliados de Estados Unidos? Los extraterrestres y así hasta el infinito, la última es que el polvo del Splenda esta formado por miriadas de robots para espiarnos desde la barriga.


Claro que los “yankis” tienen derecho a creer todo eso de su gobierno, pues en el fondo es un elogio, ya que confían en el poder de su ejército, en la disciplina de sus ciudadanos y en los planes de su gobierno y si no lo cree usted, pues vea las películas de Hollywood, donde los marines vencen a las flotas extraterrestres como en la película “4 de julio” o como en “La Guerra de los mundos” y bueno, en todas para acabar pronto. En cambio en México ¿realmente podemos creer que Felipe Calderón movilizó al mundo, con la invención de una “gripita” para aprobar un par de leyes malhechas e idiotas? ¡pues claro que no! Al pobre de nuestro presidente ni lo hacen en el planeta la mayoría de los gobernantes.


Claro que Calderón puede hacer una que otra conspiración, pero de muy menor calado y nada mas de consumo nacional, apenas contra nosotros los mexicanos, como esa de convertir al PAN de un partido demócrata en una pandillita de cómplices, trepadores y pérfidos mapaches electorales, el “Felipe” solo puede robarse las elecciones internas del PAN y nada más. De manera que un gordo favor le hizo el atarantado de López Obrador cuando negó la epidemia y de nueva cuenta, él si que desvía el asunto importante que encierra la pregunta ¿Por qué murieron tantos mexicanos? ¿Por qué fue tan letal? ¿Es que nuestro sistema de salud es tan ineficiente y tan desorganizado que probablemente sufrimos más muertes que las que se pudieron evitarse?
Pero maldición de maldiciones, parece que nada bueno puede florecer en nuestro jardín de ortigas.

Nivel cinco.




El 29 de abril del 2009, la Organización Mundial de la Salud declaró que la alerta de pandemia pasara del nivel 4 en que se sitúo dos días antes al nivel 5, que implica que el virus se contagia de persona a persona y se expande de manera imprevisible cuando menos entre dos países, México y Estados Unidos.

La responsable de la OMS dijo "La gripe pandémica debe tomarse en serio, precisamente por su capacidad para extenderse rápidamente a cualquier país del mundo", alertó y "El lado positivo es que el mundo está mejor preparado para una pandemia que en cualquier otro momento de la historia", agregó.

"Por primera vez en la historia podemos seguir la evolución de una pandemia en tiempo real", precisó. "Las medidas de preparación tomadas ante la amenaza de la gripe aviar fueron una inversión, y ahora nos estamos beneficiando de esta inversión", añadió.

La inminente pandemia ha puesto los ojos del mundo en México, por ser el país con mayor número de casos y porque poco menos de la mitad de sus habitantes vive en la pobreza extrema, porque además carecemos de un sistema de salud pública bien estructurado y de mediano perfil, sin embargo es indiscutible que el Presidente de México ha actuado de manera oportuna y sin reservas ante esta amenaza y otro tanto están haciendo el Jefe de Gobierno del Distrito Federal, el Gobernador del Estado de México y a la distancia los restantes gobernadores empiezan a comprometerse en este afán. No es el esfuerzo de funcionarios de un solo partido político.

Nuestro país a pesar de sus carencias, producto de una desafortunada concepción del gasto público que fomenta el derroche en mala publicidad, en gasto corriente a favor de una clase parasitaria que incluye al gobierno, a los partidos políticos, a los dirigentes de las universidades, a lideres de sindicatos oficialistas y a nuestros financieros que se ha ganado a pulso todo tipo de sospechas, entre otras lacras nacionales, tiene que esforzarse en conjunto bajo la dirección de nuestros médicos y sin escatimar esfuerzo y de forma democrática, actuar de manera oportuna y eficaz contra la amenazante pandemia.

Como bien dice la Sra. Margareth Chan, estamos muy lejos de cuando en el pasado enfrentábamos epidemias sin siquiera saber que las padecíamos, como la del año 1349 que azotó Europa devastándola por las condiciones de extrema insalubridad que eran habituales, en cuanto a nosotros, la peor serie de epidemias fueron las que ocurrieron entre 1521 y 1550, a consecuencia de las cuales las huestes de Cuauhtémoc sucumbieron ante las de Cortés y después, ya en el Virreinato, murió entre el 80 y el 90 por ciento de los pobladores de la Ciudad de México.

Años terribles fueron los de 1648, 1668, 1813 y 1833, en que los jinetes de nuestro Apocalipsis fueron, en primer lugar, la Viruela que llegó con la expedición de Cortés, después la de Sarampión, Varicela, Peste y Paperas que devastaron a la población antes de 1600 y durante este siglo XVII, fue la Peste la que imperó, pero al inicio del siglo XIX resurge la Viruela y después el Cólera, hasta este año en que, de un día para el otro, nos encontramos no con otra Epidemia sino con una Pandemia, no bacteriológica, sino de naturaleza viral, en principio “porcina” y hoy, por acuerdo unánime de la OMS, “humana”.


Las descripciones de la forma en que las epidemias azotaron a nuestro país y al mundo son tan abundantes y dramáticas que bien podríamos reproducirlas aquí, pero sería una grave falta de tacto en estos momentos en que existen familias que sufren y otras que viven en zozobra mientras el resto no sabemos muy bien que es lo que va a pasarnos. Los únicos antecedentes de un esfuerzo en gran escala contra una epidemia nacional, son dos, el primero contra la poliomielitis y el que México asumió contra la epizootia de la Fiebre Aftosa a partir de 1946 y hasta 1955, cuando el ejército a punta de fusil o mejor dicho de lanzallamas, llevó a cabo una campaña sanitaria militar tan cruel y arbitraria que estuvo a punto de desatar otro levantamiento armado, ahora por fortuna las cosas son diferentes.

Hay que decir que ahora comprendemos lo suficientemente bien a esos diminutos seres llamados virus como para enfrentarlos con grandes posibilidades de éxito y sin embargo, los virus son en muchos sentidos un misterio para la ciencia de nuestro tiempo como el centro de la Tierra, el fondo del mar, los ríos de Marte, los quarks, el Big Bang o lo que se encuentra dentro de la cabeza de Vicente Fox.

Para ello la formula es sencilla, higiene, información, solidaridad y humildad para acatar lo que se nos pide, por ello reproduzco parte de la carta que me envía el Lic. Juan Manuel Salazar Pimentel:

“No saluden de mano, de beso, de cachetito, ni de abrazo a nadie y en ningún caso. En vez de eso, sonrían en son de saludo y hagan la señal de la V; de ese mondo evitarán mayormente el peligro de contagio. El uso de la señal de la victoria, adquiere una doble connotación en estos momentos: una primera es como medida material para evitar el contagio, y, la otra es que se nos propone como resultado para superar la epidemia victoriosamente; debemos poder saludarnos todos y con mucho gusto cuando el peligro haya pasado.”

“Diosito no se molestará si dejan de ir a misa unos días; pero si el apego a la fe les lleva a la iglesia, entonces eviten dar la paz a través del saludo de mano; si acaso lo hacen, entonces no se toquen su cara, pelo, nariz ni orejas, y tampoco toquen a nadie más hasta que lleguen a su casa y laven sus manos con agua y jabón.”

“Nada malo nos pasará si aplazamos esa fiesta o reunión que se tenía programada; después la podrán llevar a cabo.”

“Cuídense y recen por los demás y por ustedes mismos; yo ya estoy rogando a Dios por todos nosotros.”

“Un abrazo.”

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