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MANDO ÚNICO

No sorprende que en 2015, una de las propuestas estrellas del Partido Acción Nacional sea la de impedir el “Mando único” sobre las policías municipales, ese "mando" equivaldría a que los cuerpos policiacos de todos los municipios de México quedaran bajo el mando del Presidente de la República, es decir de Enrique Peña Nieto o como lo pregona la propaganda del PAN... bajo el control del PRI. 
Recordemos que el creador e impulsor del "mando único” fue el Presidente Felipe Calderón, quien logró durante su presidencia, que el panismo exigiera a todo pulmón el "Mando único" de todas las fuerzas policiacas y militares para depositarlas bajo el comando de nuestro napoleón criollo y sublime productor telenovelero: Genaro García Luna. 
Hace unos días, aquí en Tijuana y para mayores datos, en el CETYS que junto a la UABC son las instituciones educativas líderes en el estado, tuve la oportunidad de asistir a una conferencia dada por José Guadalupe Osuna Millán, ex Gobernador del Estado precisamente durante el gobierno de Felipe Calderón, y con la delicadeza que un acto académico amerita, cuestioné al ex gobernador, que además es mi amigo y viejo conocido, sobre esa ironía, de que durante la presidencia de Calderón los panistas decían “si” al MANDO ÚNICO y ahora con el presidente Peña Nieto la postura es “no”. Osuna Millán contestó diciendo simplemente que no era lo mismo Felipe Calderón que Gustavo Madero, como diciendo que era una cuestión que estaba en manos de ellos, acaso por ser los jefes o dueños del PAN.
Admito que José Guadalupe tiene razón en parte: las decisiones importantes en el PAN no las tomamos los panistas, las toman quienes se apropian de nuestro partido, ayer Felipe Calderón y hoy Gustavo Madero. En lo que discrepo es en que Felipe Caderón y Gustavo Madero sean distintos, los veo tan similares como a dos gotas de agua. 
A los militntes nos corresponde solo el papel de siervos, pelagatos, de porra, de aplaudidores, de lacayos y así como el panismo aplaudió a Felipe Calderón con su propuesta de exigir para sí mismo (como Presidente) y para su compinche Genaro García Luna (Secretario de Edo) el MANDO ÚNICO de todas las policías y fuerzas militares, ahora ese mismo panismo aplaude hasta casi sangrar sus extremidades superiores, la propuesta contraria. No es falta de congruencia, al contrario, es la congruencia "chimotrufiana" plena, que debemos esperar de quienes se preocupan por la pandilla, no por la sociedad, ni por el estado o la patria, sino solo por la pan-di-lla. 
Lo que quería Felipe Calderón era el “Mando Único” de las policías, pero además también quería el mando único de todo México, de todos los estados, de todos los municipios, y del PAN, del cual se apropió hasta el extremo de convertir a este antiguo partido de ciudadanos libres y pensantes, en una recua rebuznante que se dedicó a pastar y a seguir mansamente a su amo, como ahora sigue a Gustavo Madero.
El "mando único" de México fue la obsesión de Felipe Calderón, pero también lo fue de Carlos Salinas de Gortari, de Luís Echeverría, de José López Portillo y de todos nuestros presidentes imperiales, megalómanos, farsantes y manipuladores. No fue el caso de Vicente Fox Quesada, simplemente porque siendo un babeante imbécil, solo se concretó a ser un payaso durante sus seis años de “gobierno” y desde entonces se ha seguido por la libre. 
El "mando único" es también la obsesión de Gustavo Madero y no solo porque es otro megalómano y manipulador extremo, sino porque además se considera de "sangre azul", por ser sobrino nieto del apostol de la Democracia Francisco I Madero, y sobre todo, porque en realidad su padre espiritual y guía moral es "El Chacal" Victoriano Huerta. 
Gustavo Madero, Andrés Manuel López Obrador, Marcelo Ebard y todos nuestro políticos, están más que dispuesto a cualquier cosa con tal de conseguir el ansiado "mando único" de México, este territorio habitado por felices y mansos borregos.

Por Antonio Limón López.
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CRIMENES DE HOY

Al poeta ilustrado Manuel José Quintana debemos el verso “Crimenes fueron del tiempo, y no de España”, y a José Ortega y Gasset le debemos la frase: “Yo soy yo y mi circunstancia”. Entre ambas existe la conducción del imponderable momento en que se vive, sea para un individuo en solitario, o lo sea para toda una nación. “No somos nosotros” nos grita con fe determinista la sabiduría del poeta, y después la del filósofo, y si no somos nosotros … entonces es el tiempo, la circunstancia, el momento histórico, acaso los hados o los demonios, pero no nosotros. 
El último de abril, Juan Carlos Monedero, número tres de “Podemos” y responsable del programa de formación de ese fenómeno de partido español, presentó su renuncia a la dirigencia. Monedero deja apenas iniciado el programa de “rescate ciudadano” clave para la salvación moral de su país y en un descuido, del mundo.
Quedan en YouTube decenas de encendidas pláticas y conferencias de este muy moderno y todavía más laico Santo Tomás, que lanzado cual Quijote empitonó a toda la España corrupta, y no le faltaron molinos de viento, sino que tuvo a verdaderos gigantes frente a él, empezando por el Rey de España y a su parentela de espanto, a todo el gobierno español de la hora, al Partido Popular y a las derechas cínicas y corruptas. 
Deja Juan Carlos Monedero una docena de libros bien escritos y de tono encendido --el último con el sugerente título “Curso urgente de política para gente decente”-- y decenas de artículos o capítulo de libros de autoría colectiva. Hoy en España solo le rivaliza en las letras y los temas morales Fernando Savater, pero este con muchos más años a cuestas y menos aparente pasión justiciera. 
Monedero es apenas un cuarentón, catedrático de la Complutense, de gran talento frente a los micrófonos, por lo que es invitado frecuente a los programas de radio y televisión, es perseguido por los periodistas y por las jóvenes politizadas, sin duda es todo un fenómeno mediático, precisamente como lo es Pablo Iglesias el sorprendente líder, del también sorprendente “Podemos”. 
Monedero vive para denunciar "socraticamente" la falta de honestidad y de decencia (palabra utilizada por él), en especial contra aquellas personalidades públicas, monárquicas o repúblicanas, que se aprovechan de la oportunidad que les brinda el cargo público o su primacía en la sociedad, para incurrir en la muy socorrida corrupción.
Así que para este joven, armado y vestido en la bruñida armadura de la honestidad más prístina, la vida le sonreía en todo su esplendor, pero por desgracia un tipo llegado desde Sur América, con un feo expediente contable, en que constan transferencias que suman la bonita cifra de 425.150.00 euros a la cuenta bancaria de nuestro moralista; Dinerillo que no había tenido ocasión de declarar a la Hacienda, ni a su partido, ni a la sociedad española, al parecer ni a su familia.
Monedero ya renunció a la cupula del partido,  pero no ha su militancia, diciendo que "no ha cambiado sus convicciones" aunque solo le faltó precisar que lo único que ha cambiado, es el saldo de su "monedero" electrónico. Una minucia, o algo que por sabido se calla.  
Pienso que su aferre a los dinerillos o a los mundanales bienes no es culpa de Monedero. La avaricia y la simulación son cosas del tiempo que vivimos, de nuestra circunstancia. El consumo y los bienes materiales no están fuera de nosotros, vivimos en ellos, con ellos y para ellos. Es el caso de los comunistas chinos adictos al lujo y a las marcas de mayor costo; es el caso de Fidel Castro que abandonó la ropa de campaña militar por la de Adidas y es el caso de su hermano Raúl, que ya se sueña con su propia franquicia de Mac Donald’s isleños, y de los campeones de nuestra izquierda, centro y derecha mexicana que viven para asaltar al Erario nacional, convertirlo en dólares y dilapidarlo en Las Vegas. 
La impostura, aceptémoslo no es novedad para la España de hoy, todavía está fresca la tinta de las crónicas fantásticas del gran sindicalista y sobreviviente de los campos de concentración nazi, Enric Marco, que resultaron ser otro cuento chino. No, no es Enric Marco, ni Juan Carlos Monedero, ni Fidel Castro, ni Maduro, ni Cristina Fernández, ni Juan Carlos I de España, ni Enrique Peña Nieto, o de Rodrigo Rato, es cosa de los tiempos que vivimos, tiempos de pillos, de farsa, de simulación, de gesticuladores, de impostores. Es su tiempo, nuestro tiempo; su circunstancia, nuestra circunstancia.

Por Antonio Limón López.

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EL CRUEL COSTO DE ESTA ELECCION

El Presupuesto de Egresos de la Federación 2015 precisa el presupuesto del Instituto Nacional Electoral (INE) en la suma de $ 18'572,400,000.00. En este artículo demostraré que el costo real es mucho mayor, incluso mencionaré los números hasta donde es posible hacerlo en un ejercicio que resulta incapaz de calcular el derroche electoral, pues practicamente todo el Estado Mexicano se vuelca en este proceso. 
El sentido común nos dicta que el costo electoral debe consistir en el gasto del INE más el de los partidos políticos, y también supondríamos que ambos costos estarían matizados por el colapso en el precio del petróleo, pero por desgracia el presupuesto no es obra ni de la razón, ni de la prudenica, sino de los dirigentes de nuestros partidos políticos, a quienes no les basta el latrocinio de los años de bonanza,  pues en medio de la actual crisis aumentaron mecánicamente sus faraonescos ingresos. 
Tres son las vetas de oro para los partidos: 1.- Las percepciones para el sostenimiento ordinario. 2.- Las percepciones adicionales que reciben en año electoral y; 3.- El financiamiento público para actividades específicas que realicen como entidades de interés público. 
Este 2015 los partidos nos costarán (por los tres conceptos anteriores) la cantidad de $ 5,129’324,093.73 (Cinco mil ciento veintinueve millones, trescientos veinticuatro mil, noventa y tres 73/100) Pesos Moneda Nacional, que al deducirse del presupuesto total de del Instituto Nacional Electoral, deja a este con $ 13,443’075,906.27 para mantenerse y para sufragar los otos costos de la elección federal. Hasta este punto estamos en el ambito de lo calculable, pero existen otros muchos rubros de elevado costo que deben sumarse a estas colosales cifras.
Recordemos que estos dineros son solo los que forman parte del Presupuesto de Egresos federal, ya que además existen dineros presupuestados en los estados para el mantenimiento ordinario de los partidos y para costear sus propias elecciones locales, y que el INE no financia. Esto significa todavía más dinero para los partidos y para la burocracia electoral. 
Y eso no es todo, pues aparte del dinero de estados para sus procesos electorales locales, tanto la federación como los estados destinan miles de millones de pesos adicionales en seguridad pública y en el mantenimiento de los tribunales electorales, tanto federales como estatales que están a cargo de los presupuestos del Poder Judicial estatal y federal, por lo que no son catalogados como parte del presupuesto electoral. 
Existe de manera tenazmente velada, una gran movilización de recursos humanos y económicos que se nos ocultan, pues son operaciones y conductas prohibidas o penalizadas por la ley, pero que se ejercen: Unas provienen de las redes de beneficencia de las secretarias de desarrollo social federal y estatales, es el momento de cobrar a los ciudadanos lo que recibieron durante la gestión ordinaria del gobierno como el televisor digital, el cartón arenado para el techo, el préstamo, el uniforme escolar y esto solo por lo que se repartió entre los más pobres.
Pero igual se movilizan los notarios públicos, los banqueros, los beneficiarios del fraude financiero del momento, los ministros de la suprema corte, los funcionarios de todos los niveles del gobierno en apoyo y solidaridad a quien les dio los dineros, los privilegios, la chamba. Ahí hacen cola los empresarios ganones de los concursos de obra, arrendamiento o servicios, la comentocrácia y los intelectuales deseos de reconocimiento y dinero, los líderes agradecidos con el poder, con el sindicato, con el gobierno y en general todo el inmenso sistema clientelar que incluye desde el más modesto jardinero municipal, hasta la televisora mas avariciosas de contratos futuros o al más soberbio multimillonario de las listas de Forbes. 
Es el tiempo en que una parte de México se moviliza al son de sus intereses económicos, de las promesas, de la pandilla a la que se pertenecen o según sea el caso, de las expectativas de lucro que se calculen, en tanto que la otra azorada ve pasar la danza de los dineros, de las promesas y de los falsos comprmisos. No hay lugar ni para la verdad, ni para el patriotismo, ni para la idealidad, y quienes se sienten guiados por alguna de estas razones dudan entre votar en blanco, abstenerse o votar por el menos peor, no hay más. 
En tanto que gobiernos y partidos lanzan la casa por la ventana aunque no haya dinero suficiente ni lugar para el decoro, pues lo importante es ganar a cualquier precio y gracias a ello sacar la mejor raja. Esto que vemos no es solo una escena de mal gusto, sino que es la presencia de nuestro propio envilecimiento y este es el costo más alto y cruel que podemos pagar, en esta elección donde menudean los pícaros y los saltinbanquis. 

Por Antonio Limón López
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