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¿QUÉ ESPERABAS MARGARITA?

El PAN inició 2015 engañando y ridiculizando a Margarita Zavala Martín del Campo de Calderón-Hinojosa, pues ella siguió los pasos correctos para lograr una candidatura plurinominal a diputada federal, y seguramente lo hizo muy bien, ella es experta en la materia; Fue diputada “pluri” en la LIX legislatura, a la que pidió licencia para irse a la campaña presidencial de su esposo Felipe Calderón, y ya antes por la vía “pluri” asambleísta de la Primera Asamblea del Distrito Federal entre 1994 y 1997. 
Además de su propia experiencia como beneficiaria de sendas candidaturas plurinominales amarradas (esas que son imposible perder), ella cuenta con toda la experiencia familiar para obtener “pluris”, podría pedirle consejo a su sobrina Mariana Martín del Campo, quien ha sido asambleísta, diputada y actualmente es senadora por la misma vía, su propio padre Diego Zavala fue diputado federal por la misma ruta, y su esposo Felipe Calderón no solo fue diputado pluri, sino que en las elecciones del 2006 él y sus sicarios hicieron las listas plurinominales y acomodaron a sus favoritos en el lugar de su preferencia.
Y si no bastara esa experiencia personal y familiar, podría acudir en asesoría a cientos de diputados y senadores plurinominales que lo fueron o los son por el favor de su familia, de su esposo y de sus amigos, e incluso acudir a la asesoría insuperable de la “Reina de la Las Pluris” su Alteza Serenísima Doña Luisa María Calderón Hinojosa, su adorada cuñada que ya le ha dado al menos dos vueltas a cada, asamblea o cámara legislativa federal existente en este país por el sendero directo de las “pluris”. 
Sabemos que Margarita habló con quién debía hacerlo, con el actual amo, dueño, señor, Nom Plus Ultra y Soberano del Partido Acción Nacional, Su Majestad Gustavo Madero Muñoz, descendiente directo por el espíritu y el ejemplo de Victoriano Huerta y por la sangre de su archi enemigo espiritual y político el genuino demócrata Francisco I Madero.
Gustavo Madero con la aviesa perversidad propia de la especie crotalina a que pertenece, la atrajo con dulces voces como lo hiciera la serpiente bíblica que sedujo a Eva y Adán. Gustavo Madero le dijo a Margarita “Cuenta conmigo”, “Apoyo tu candidatura pluri, no faltaba más”, “Vivirás a costillas de los demás” y la pobre Margarita, se inscribió para recibir la añorada candidatura plurinominal amarrada. 
Y no la obtuvo. 
Como los padres primerizos Margarita estuvo en la antesala de la sala de partos de los diputados pluris en el edificio del PAN, fue vestida con su peculiar estilo, acompañandola su cuñada “Cocoa” Calderón hasta que se supo que el parto feliz terminó en trágico aborto, entonces como por encantamiento “Cocoa” desapareció, no quería "quemarse" con Gustavo pues este graciosamente la designó candidata a gobernadora del Michoacán y no quería perderse el multimillonario derroche de esa campaña. 
Solita ella, sin su parentela, sin su astuta cuñadita y sin su negligente sobrina Mariana, sin su acobardado esposo Felipe Calderón, sin el consejo del consejero estrella, su hermano Juan Ignacio Zavala, solita, ella sola y su alma pura y diamantina, dio la cara ante el desprecio de la ensoberbecida y codiciosa cúpula panista que la envió al inframundo azul, donde vivimos los panistas ordinarios. Gustavo Madero dijo con mal ocultada sorna: Que él "si la había apoyado", pero que sus serviles lacayos se le habían alebrestado y “Yo no tengo la culpa de nada”, “Pero cuenta con todo mi apoyo Margarita, aahhh!!! y lleva mis respetuosos saludos a Felipe”.
Margarita denunció que el PAN al despreciarla, despreciaba la historia del partido, que el PAN corría el riesgo de perderse para la causa de la democracia, que estaba en manos de personas ajenas al partido que venían solo para apoderarse de las codiciadas candidaturas “pluris” y de las jugosas chambas y privilegios. Denunció que a ella, por ser hija, hermana y esposa de quien era, no debieron negarle la "pluri" solicitada para vivir los próximos tres años a expensas del Erario, y que con ello no solo la mandan a vivir de sus ahorros sino que le impiden a Felipe Calderón (el otrora dueño imperial del partido, ahora ahogado en la ignominia) apoderarse del PAN antes de la elección del 2012. .... Que pena .....
Ni modo, Margarita ¿Pues qué esperabas?

Por Antonio Limón López. 

Gracias, gracias amigo, gracias!

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MANDO ÚNICO

La primera medida del catálogo propuesto por el presidente Enrique Peña Nieto, el 27 de noviembre de este 2014, consiste en desaparecer a las fuerzas policiacas dependientes de la autoridad municipal, para lograrlo tendrá que reformar al emblemático artículo 115 constitucional, que en su base III, inciso H, dice: 
 “III.- Los municipios, con el concurso de los estados cuando así fuere necesario y lo determinen las leyes, tendrán a su cargo los siguientes servicios públicos: A).. (Hasta) G).. H) Seguridad pública y tránsito”
Previsiblemente la reforma consistirá en modificar el inciso H, para quedar como sigue:
“III.- Los …. (Sin reforma): A).. (Hasta) G).. (Sin reforma) H) Seguridad pública y tránsito, bajo el mando y dirección de la autoridad estatal.” 
Esto conservará sin modificación alguna el esquema de asignación de recursos, pero pondrá el mando policiaco en manos de las autoridades estatales, generalmente en manos de una Secretaría de Seguridad Pública Estatal. 
La reforma se debe a que para las autoridades federales y para los medios de comunicación a su servicio, son los municipios los únicos causantes del estado de zozobra e inseguridad que padece el país, como consecuencia de las actividades de los seis carteles nacionales y de sus subsidiarias criminales en los municipios del país. 
El presidente promueve el discurso de que los jefes policiacos municipales son la parte corrupta e ineficiente del sistema de combate a la delincuencia en México, sin embargo este discurso es absolutamente falso. 
Es cierto que en los municipios medios y pequeños, se resiente directamente la violencia criminal, simplemente porque todo el territorio nacional está cubierto, centímetro a centímetro, de municipios y es imposible que los carteles actúen fuera de los municipios, excepto cuando actúan en el mar territorial o en el espacio aéreo nacional, pero en cuanto pisan suelo continental, están en un municipio. 
Las autoridades municipales hacen lo que pueden, pues sus recursos económicos, municipio por municipio, son insignificantes para combatir a los carteles y a sus subsidiarias locales, así que hacen lo mismo que la PGR con los carteles, tolerarlos y no enfrentarlos abiertamente. 
La gran ineficiente y despilfarradora es la Procuraduría General de la República, que cuenta con recursos por 17 mil 288.2 millones de pesos, de los cuales el 94.4 % corresponde al gasto corriente (sueldos), para alimentar a 30 mil funcionarios de los cuales solo 1,500 (Mil quinientos) son policías federales ministeriales, lo que significa que cada policía efectivo nos cuesta $ 11’333,525.53 (Once millones trescientos treinta y tres mil pesos con quinientos veinticinco pesos 53/100) al año, cuando en realidad los agentes tienen sueldos pésimos, pues todo el dinero se va para los altos funcionarios políticos, y una burocracia corrupta hasta la médula. 
El nuevo esquema de “Mando único por estado” no va a cambiar absolutamente nada, pues el mal crónico se encuentra en la PGR y no en los atribulados municipios, ni en los estados de la república. ¿Acaso el gobernador Ángel Aguirre no era cómplice y coautor del acuerdo que todos los municipios y el mismo estado de Guerrero tenía con el hampa? ¿Qué diferencia habría hecho que el jefe policiaco de Iguala o de Cocula hubiera sido un comandante corrupto municipal o estatal?

Por Antonio Limón López

EL DECALOGO DE LA PGR Y LOS CARTELES

El 5 de noviembre de este 2014, Jesús Murillo Karam Procurador General de la República dijo ante los padres de los estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa “Ya estoy cansado de tantos regaños, de que me estén reclamando que no hago bien mi trabajo“ y argumentó que solo cuenta con 1,500 policías y 10,000 soldados para hacerlo, las notas periodísticas dicen que el Comisionado Nacional de Seguridad Monte Alejandro Rubido “dijo lo mismo”. 
No comentaré lo del cansancio, ni lo de los regaños de los que se queja el procurador, pero que ya inspiraron a uno de los reclamos mediáticos más sobresalientes en las redes sociales, el #YaMeCanse, sino solo me referiré al dato aportado por el procurador sobre los efectivos policiacos con los que cuenta la Procuraduría General de la República (PGR): 1,500 policías. 
La PGR de acuerdo con los datos del presupuesto de egresos 2014 es una entidad centralizada con 30 mil funcionarios, de los cuales la inmensa mayoría son funcionarios administrativos y abogados que cumplen el papel de agentes del ministerio público, que son los que llevan los juicios en los juzgados y tribunales federales del país y un cuerpo de peritos, dejando apenas un puñado de puestos para la Policía Federal Ministerial investigadora, que es a la que se refiere nuestro agobiado procurador.
En cuanto al Ejército este es preparado para defender al país en caso de una invasión enemiga y para auxiliar a la población en caso de desastre, ningún militar es preparado en derechos humanos, ni en garantías de los procesados ni en técnicas de investigación policiaca, son militares cuya misión es arrasar al enemigo en cuanto lo tenga a la vista. El ejército como fuerza de policía es lento, pesado, fuerte y sin sutileza, ni finura intelectual alguna, es una máquina para recibir órdenes y ejecutarlas a punta de cañón. Es seguro no solo existe una Tlatlaya en su historia. 
Las fuerzas policiacas a cargo del Comisionado Nacional de Seguridad de la Secretaría de Gobernación, son ex militares y policías de escasa o nula preparación, que son la “fuerza de choque” de los cuerpos policiacos federales. La razón para que exista esta fuerza policiaca al servicio de la PGR, pero administrativamente separada de ella, es por razones presupuestales, por razones de dinero. Los policías federales ministeriales de la PGR cobran más que los policías federales de la Secretaría de Gobernación. 
La suma de todas las fuerzas de policías federales no llegan a 8 mil en toda la república, lo cual es una cantidad raquítica, precaria, insignificante, minúscula y por eso ocurre en este país de 120 millones de habitantes lo que está ocurriendo. A esos 8 mil agentes les compete combatir a la delincuencia organizada, a los 7 grandes carteles que se han dividido el territorio nacional: Los del Golfo, los Zetas, la federación de Sinaloa, el del Pacifico Sur, el de Juárez, el de Jalisco nueva generación y los caballeros templarios que andan por ahí agazapados. Cualquiera de esos carteles tiene más capacidad de fuego que los policías federales. 
Los funcionarios de la PGR lo saben y no desean pelear directamente con los carteles por su inferioridad y tampoco los carteles quieren enfrentar al Estado, pues esto acarrearía un fuerte apoyo internacional al Estado y a la postre los acabaría. Por razones de recíproca conveniencia y de simulación muy propias de nosotos, la PGR y los carteles han llegado al acuerdo "de facto" bajo la tesis de: “No te voy a combatir y menos a investigar, a cambio controla a tu gente para que no haga desmanes, pero si por alguna razón te detienen, pues ni modo, te vamos a procesar"
Este arreglo funciona de maravilla a nivel federal y a nivel local. Ese mismo era el acuerdo de José Luís Abarca con la pandilla de los “Guerreros unidos” enemiga de los “Rojos” ambas pertenecientes a dos carteles enemigos. El acuerdo informal de nuestro sistema de convivencia con los carteles mexicanos se rige por el siguiente: 
DECALOGO
1.- Cualquier delincuente debe arreglarse con quienes lo detienen antes de que sea entregado en las oficinas de la PGR. Si el delincuente es entregado por el ejército entonces nada impedirá que sea consignado ante el Juez de Distrito;
2.- Las oficinas de los agentes federales son intocables para los carteles. Los agentes federales serán respetados en su integridad física por los carteles, siempre y cuando porten su uniforme, pues aquel que no lo utilice será considerado como parte de otro cartel enemigo;
3.- Los agentes federales no deberán intervenir a favor de ningún cártel en las guerras que entre estos se celebren, en momentos de guerra los federales no deben realizar detenciones de la tropa criminal pues están luchando contra otros carteles y no están preparados para arreglarse con los federales;
4.- En caso de que los agentes federales o el ejército intercepten a un comando armado de algún cartel, este deberá rendirse sin disparar, en caso de que disparen entonces podrán ser abatidos sin que por ello existan represalias;
5.- Los agentes federales respetarán y no intervendrán en los acuerdos que los carteles celebren con las autoridades locales, gobernadores, presidentes municipales, policías municipales o estatales o militares de cualquier rango;
6.- Los agentes federales no divulgarán la información que posean sobre los carteles, su estructura, sus mandos, su capacidad de reacción, ni sobre sus zonas de actividades, ni sus rutas para transportar drogas;
7.- Los agentes federales no informarán a las autoridades locales datos que puedan ayudar a estas a descubrir a los autores de los asesinatos relacionados con la guerra entre los carteles o con ajusticiamientos de sus miembros;
8.- Quedan exceptuados de este acuerdo, los asesinatos y secuestros de personalidades socialmente apreciadas, así como las detenciones solicitadas y dirigidas por agentes policiacos de la DEA o de cualquier organismos o policía internacional. En todo caso los agentes federales avisarán, si es posible, a los carteles de estas acciones contra ellos;
9.- Es obligación de los carteles proporcionar mensualmente un cierto número de “chivos expiatorios” o delincuentes menores con amasijos de drogas o armas suficiente en cantidad y cualidad para ser procesados formalmente y mejorar las estadísticas de la lucha contra la delincuencia organizada;y,
10.- Los carteles, a través de sus bandas tributarias otorgarán una compensación anual a las áreas operativas de las autoridades federales que corresponda a su radio de acción. 
Este decálogo entre los carteles y la PGR rige las relaciones entre ambas entidades y permite que una fuerza policiaca tan pequeña pueda mantener la apariencia de un cierto control. En realidad no puede ser de otra forma, pues los recursos de la nación están dirigidos a amamantar a las mas peligrosas organizaciones de la delincuencia en México, la de los partidos políticos y mientras éstos demanden insaciablemente diputaciones, senadurías, regidurías, chambas estatales, federales y municipales, delegaciones, contratos, sinecuras en órganos intermedios y autónomos, INEs, IFEs, IFAIs, CNEEs, etc., un poder judicial de jueces, magistrados y ministros que fingen conveniente sordura y ceguera, y mientras nuestros académicos y profesionales liberales exijan a cambio de su silencio y complicidad chambas, premios y privilegios, pues no habrá dinero suficiente, ni reservas morales para combatir a los carteles, que simplemente son eficientes y no gastan su dinero en parásitos, ni en simuladores.

Por Antonio Limón López
Teoría Política del Estado criminal mexicano. 

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